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Decoración y ambientación

Beige, el color que va con todo

Cálido, luminoso y versátil, es ideal para combinarlo y brinda una amplia gama de posibilidades

El beige es un color muy utilizado a la hora de decorar y ambientar espacios / Shutterstock

El beige es ideal para combinarlo con otros colores / Shutterstock

Cuando los decoradores y diseñadores de interiores buscan un color o tono neutro que los ayude a ambientar cualquier espacio, piensan en el beige. Ni blanco ni gris, beige. Y es que este color es el rey de la calma, del estilo natural, de la calidez, de la sensación de espacio y de la luminosidad. Es el marco ideal para muchos estilos y materiales. En resumen, es un todoterreno decorativo.

Bajo este nombre caben muchos matices de tonos que van cambiando sutilmente con la luz y las tendencias, que recorren desde el marrón clarito al crema.

Y también caben muchos nombres que lo han ido adaptando a épocas, estilos y modas: castaño claro, blanco roto, crudo, topo, arena... En cualquier caso, siempre es un buen telón de fondo para muchas escenas diferentes.

Aunque tiene fama de soso, también tiene la suerte de combinar con casi todo.

Junto al blanco, son los dos colores básicos en decoración para pintar, para las telas. Si cuesta decidirse, algunos de los beneficios del beige sobre el blanco son que admite muchos colores jugando a la combinación o al contraste, convive con todos los tipos de madera y materiales, algo que no puede decir el blanco, aporta calidez y da más sensación de luz cuando no la hay.

Por eso es un básico en decoración. Es igual de luminoso que el blanco y es mucho más cálido, especialmente si contiene un poco de amarillo en su composición.

Todos los colores se transforman según la luz que reciben, pero la familia de los beige más. Pueden pasar tan desapercibidos como un blanco si reciben mucha luz o verse anaranjados con el atardecer, pasando por el amarillo o el gris.

Funciona en todos los espacios de la casa, con o sin luz, grandes y pequeños. Y se adapta a mil tonos de materiales y madera. En ese sentido es mejor que el blanco que puede contrastar demasiado con maderas oscuras, por ejemplo.

Cuando el color beige es muy claro prácticamente pasaría desapercibido si no le pusiéramos un poco de blanco al lado. Crean una composición sutil y de suma elegancia. Uno de los grandes logros de este color es que es muy fácil de combinar con éxito. Dentro de la llamada gama de los naturales o neutros, puedes moverte entre lisos y estampados, claros y oscuros, y funcionará, creando suaves matices.

Aporta luz en espacios con ventanas pequeñas, puede extenderse a los techos, como en este casa, sin perder altura, es ideal para paredes con textura o técnicas decorativas. De hecho, si se dan todas estas condiciones, es cuando más luce su atractivo.

Este tono se puede usar para compensar, para calentar, espacios que podrían quedar demasiado fríos o para evitar contrastes muy duros. En este caso, se ha evitado el juego de blanco y negro para crear una atmósferas acogedoras una zona de trabajo que no recibe la luz directa.

Es, sin duda, la mejor opción si queremos conservar parte de la calidez que nos regala la madera.

En cuanto a telas, este tono es uno de los más utilizados en cortinas y tapizados. Si se elige el lino, por ejemplo, aporta un poco de textura, deja pasar un poco la luz y tiene este bonito color intermedio que juega con blanco, con tierras, con grises.

No hay que creer que el beige no se puede dar sofisticación. Parece que no, pero también le pegan los acabados brillantes, y más si se junta con piezas doradas.

Algunos creen que es un color un poco soso o sin personalidad. Pero si es fan del total look, se necesitará un pequeño contrapunto. Si el beige elegido tiene amarillos, quedará muy bien con los ocres y los mostazas. Así ganará vitalidad.

Si no se quiere entrar en los juegos de colores de niño y de niña , como buen color neutral, será ideal para las habitaciones infantiles. Y después, se le puede.

En la cocina también queda muy bien porque aporta la sensación de amplitud y limpieza que tan bien queda en este ambiente, con un plus de carácter y calidez.

Es perfecto para baños pequeños con poca luz. No sólo en piedras y mármoles clásicos, muchas colecciones de cerámicas lo contemplan. Y también funciona con materiales más actuales o rústicos como el microcemento.

 

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