Fuerte pedido de la Corte bonaerense por las vacantes y la autarquía económica
Fuerte pedido de la Corte bonaerense por las vacantes y la autarquía económica
El delito se instaló en City Bell: las noches de miedo, en primera persona
Por las amenazas, ya empezó el furor por la mochila transparente
Adorni rompe el silencio en Diputados, con Milei y militantes en los palcos
Otro revuelo en el oficialismo por posibles postulantes K a la Justicia
Para Caputo, el “riesgo kuka” es “cero” y “no hay forma de volver al pasado”
Sturzenegger adelantó la reformas que llevará al Congreso y pidió apoyo
En LLA rechazan a Macri pero sin descartar otro frente electoral con el PRO
La causa por coimas en Discapacidad: silencio de Spagnuolo en Comodro Py
VIDEO. Cierra una casa de música con dos décadas de historia en el Centro
El fenómeno de los anuncios de tiros ahora llegó a la Universidad
Cruce de llamadas, lo que se viene en la causa de la “pyme tumbera”
Estaba solo y quedó dos horas como rehén dentro de su propia vivienda
“Es muy difícil estar acá declarando de vuelta”, sostuvo Verónica Ojeda
Estimado lector, muchas gracias por su interés en nuestras notas. Hemos incorporado el registro con el objetivo de mejorar la información que le brindamos de acuerdo a sus intereses. Para más información haga clic aquí
Escuchar esta nota
Rampla Juniors, uno de los clubes más tradicionales del fútbol uruguayo, escribió este fin de semana la página más oscura de su historia. Tras perder 1-0 frente a Atenas de San Carlos, el equipo del Cerro descendió a la Primera División Amateur, conocida como Divisional C, y abandonó el profesionalismo por primera vez en más de cien años. Un golpe que no solo marca un hito deportivo negativo, sino también el fracaso de un modelo de gestión que había despertado expectativas y terminó dejando ruinas.
El proyecto que prometía modernizar y potenciar a Rampla comenzó a gestarse en diciembre de 2024, cuando el club se transformó en Sociedad Anónima Deportiva bajo la conducción del empresario estadounidense Foster Gillett, el mismo que estuvo vinculado con Estudiantes. El nombre no era desconocido: había intentado invertir en clubes de distintas partes del mundo y llegaba a Uruguay con la idea de convertir al “picapiedra” en un equipo modelo. Con aportes económicos y promesas de profesionalización, Gillett desembarcó con un discurso ambicioso que buscaba un ascenso rápido y una estructura más “eficiente” desde lo empresarial.

Sin embargo, el sueño duró poco. Apenas iniciado el proyecto, los problemas comenzaron a multiplicarse: deudas salariales, conflictos con jugadores y cuerpo técnico, renuncias dirigenciales y un rendimiento deportivo alarmante. En su primera temporada bajo el nuevo formato, Rampla sufrió derrotas abultadas -como el 0-8 que aún resuena entre los hinchas- y terminó inmerso en una crisis institucional que se reflejó en la cancha. Los resultados deportivos acompañaron la caída económica: el equipo terminó último en la tabla anual de la Segunda División, con apenas 28 puntos en 31 partidos.
El descenso es el desenlace de una serie de advertencias que nunca fueron escuchadas. La ilusión por el “salto empresarial” ocultó durante meses una desconexión profunda entre la lógica del negocio y la cultura futbolera de un club de barrio. Rampla es identidad, raíces y pertenencia, valores que difícilmente se traduzcan en un balance contable.La gestión de Gillett terminó siendo “la promesa de un equipo campeón, pero sin decir de qué categoría”. Lo que debía ser una reestructuración moderna se convirtió en un experimento fallido que empujó a la institución al peor lugar de su historia.

Hoy el club se encuentra en una encrucijada. Jugará en la Divisional C, lejos del profesionalismo, con un futuro que exige más reconstrucción que inversión. Los dirigentes que aún acompañan el proceso deberán decidir si mantienen el modelo de Sociedad Anónima Deportiva o si buscan regresar a una estructura tradicional que priorice el vínculo con los socios y la comunidad. En cualquier caso, el desafío será doble: sanear las cuentas y recuperar la confianza de una hinchada que siente que le arrebataron su club.

El caso de Rampla Juniors se convierte así en un espejo incómodo para el fútbol sudamericano, donde los modelos de gestión empresariales se multiplican sin una adaptación real a los contextos locales. La historia muestra que cambiar la forma jurídica de un club no garantiza éxito deportivo ni estabilidad económica. Al contrario, cuando la administración se divorcia del sentimiento popular, el desenlace puede ser devastador.
ESTA NOTA ES EXCLUSIVA PARA SUSCRIPTORES
HA ALCANZADO EL LIMITE DE NOTAS GRATUITAS
Para disfrutar este artículo, análisis y más,
por favor, suscríbase a uno de nuestros planes digitales
¿Ya tiene suscripción? Ingresar
Full Promocional mensual
$740/mes
*LOS PRIMEROS 3 MESES, LUEGO $6990
Acceso ilimitado a www.eldia.com
Acceso a la versión PDF
Beneficios Club El Día
Básico Promocional mensual
$570/mes
*LOS PRIMEROS 3 MESES, LUEGO $4500
Acceso ilimitado a www.eldia.com
Diario El Día de La Plata, fundado el 2 de Marzo de 1884.
© 2026 El Día SA - Todos los derechos reservados.
Registro DNDA Nº RL-2024-69526764-APN-DNDA#MJ Propietario El Día SAICYF. Edición Nro. 6986 Director: Raúl Kraiselburd. Diag. 80 Nro. 815 - La Plata - Pcia. de Bs. As.
Bienvenido
Estimado lector, muchas gracias por su interés en nuestras notas. Hemos incorporado el registro con el objetivo de mejorar la información que le brindamos de acuerdo a sus intereses. Para más información haga clic aquí
Ante cualquier inconveniente durante el inicio de sesión, por favor escribanos a sistemas@eldia.com
Bienvenido
Estimado lector, con sólo registrarse tendrá acceso a 80 artículos por mes en forma gratuita. Para más información haga clic aquí
DATOS PERSONALES
Ante cualquier inconveniente durante el inicio de sesión, por favor escribanos a sistemas@eldia.com
¿Querés recibir notificaciones de alertas?
Para comentar suscribite haciendo click aquí