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La ong brinda asilo a madres de pacientes del interior internados en el hospital de niños

La casa de Voluntarias Platenses, por la que ya pasaron 25 mil huéspedes, pide auxilio

Distintos sectores debieron ser clausurados por las condiciones edilicias y ya hay ocho camas que no se pueden utilizar

La casa de Voluntarias Platenses, por la que ya pasaron 25 mil huéspedes, pide auxilio

la casa solidaria funciona hace 29 años, pero ya no da más / c. santoro

Las añejas raíces de los árboles que están en la vereda de 6 entre 60 y 61 avanzaron sobre la vivienda en la que las Voluntarias Platenses alojan a las madres de pacientes internados en el Hospital de Niños “Sor María Ludovica”. Como si fueran una suerte de tentáculos verdes las raíces se enroscaron alrededor de la cisterna hasta romperla por completo, destruyeron parte de la red cloacal y levantaron el piso de un dormitorio, cuestiones que obligaron a clausurar tres ambientes. “Ya hay ocho camas que no se pueden utilizar por ese problema y nosotros no tenemos los recursos necesarios para arreglar la casa”, contó Dora Rodríguez de Boué, tesorera de la entidad.

Periódicamente la casona recibe a las madres derivadas por el Servicio Social del Hospital de Niños, mujeres que están lejos de sus hogares y atraviesan momentos complejos por la enfermedad de sus hijos y como están internados, ellas no pueden alojarse en la Casa Sor María Ludovica.

La entidad se formó después de verlas dormir en los pasillos del hospital y no uno o dos días, sino semanas enteras en las que estaban privadas de toda comodidad como descansar en una cama, darse una ducha o tomar un té.

Las voluntarias contaron que están preocupadas por el deterioro de la vivienda: las raíces de los ejemplares de la calle llegaron al fondo de la propiedad y destrozaron la cisterna, por lo que tuvieron que invertir 20 mil pesos en una nueva. Pero también se dañaron los caños cloacales y los desagües y se vieron obligadas a cambiar esas instalaciones con un costó de 17 mil pesos.

Nos angustia como progresivamente tenemos que ir clausurando ambientes”, afirman

“Nuestra actividad es voluntaria y el ingreso que tenemos surge de algún desfile a beneficio que hacemos, por eso nos resulta imposible arreglar la propiedad y nos angustia como progresivamente tenemos que ir clausurando ambientes porque no los podemos acomodar”, apuntó la tesorera.

Si bien Absa reparó los caños rotos de la vereda, la voluntarias indicaron que las baldosas quedaron flojas y se les dificulta el acceso a la entidad, mas para las que tienen algún problema de motricidad y se desplazan con bastón.

Como si fuera poco, dos dormitorios tuvieron que ser clausurados porque se llovían los techos y otro porque el piso quedó tan levantado que las camas quedaban en falsa escuadra.

“Todos los meses tenemos que reunir los 20 mil pesos que se destinan a los sueldos de las tres empleadas de la casa, sin ingresos fijos es muy complicado todo porque sin mantenimiento la casa se va deteriorando, ya tenemos 8 camas sin poder usar”, dijo la voluntaria.

El espacio cuenta con 6 habitaciones, 26 camas, 3 cunas, 2 baños equipados con varios sanitarios y duchas; un amplio comedor donde se les sirve a las madres la merienda cuando llegan y el desayuno cuando se van al hospital. También hay lavarropas y secarropas a su disposición; ropa blanca y hasta kits para la higiene personal.

Cuando cada mujer llega se le entrega ojotas, toallas y camisón limpios para que puedan sentirse cómodas tal como lo harían en su propio hogar o mejor, ya que la mayoría proviene de hogares muy carenciados.

Voluntarias Platenses celebró en abril sus 29 años en la constante tarea de dar alojamiento a madres de otras ciudades que tienen hijos internados en el Hospital de Niños, sus socias fundadoras agradecieron la ayuda de los colaboradores, ya que la institución se sostiene sin ningún aporte estatal.

Por la casa pasaron 25 mil madres del interior, algunas estuvieron por pocas horas y otras, hasta por varios meses; en el lapso que les tocó vivir en la Ciudad encontraron un hogar que les dio contención en momentos de dificultad.

En todos estos años, uno de los datos mas alarmantes para las voluntarios fue que se incrementó el número de madres adolescentes, muchas promedian los 13 años y, un alto porcentaje, no terminó la primaria. El bajo nivel educativo de algunas las obligó a disponer de una almohadilla para que puedan asentar su identidad a través de las huellas dactilares porque no saben escribir y, uno de los requisitos para estar cubiertas por el seguro de la institución durante su estadía, es que firmen una ficha de ingreso.

En ese contexto, las historias se desencadenan con un dramatismo que cuesta creer, como por ejemplo fue el caso de la adolescente cuyana que llegó a la Ciudad con sus hijos mellizos en estado grave.

“Se murió uno de los chiquitos, pero la madre tuvo que esperar varios días con el nene en la morgue y sabiendo que a su otro hijo le iba a pasar lo mismo; en esos casos no se sabe qué hacer para ofrecer contención, además ella los pudo internar, pero por ser menor no le pudieron entregar los cuerpos hasta que llegó un familiar mayor”, contó la tesorera para graficar lo pendiente que están las voluntarias del dolor del otro.

El dormicentro solidario es una obra inmensa para miles de madres pobres que se sostiene gracias a la cuota de unos pocos socios y los desfiles en los que las venta de entradas les permite recaudar una suma para el mantenimiento de la entidad.

“Pedimos ayuda al Gobierno como por ejemplo que Desarrollo Social nos done los colchones que tuvimos que tirar porque aparecieron chinches, también nos gustaría que la gobernadora María Eugenia Vidal conozca nuestra obra”, sostuvo Dora.

Quienes quieran aportar alguna ayuda, ya sea para participar como voluntaria o para donar elementos necesarios para el funcionamiento de la casa pueden comunicarse con el teléfono 424-9295.

 

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