El estado de Río de Janeiro recuperará el control de sus tareas de seguridad a fin de año, tras diez meses de una intervención militar que redujo algunos índices de violencia pero provocó una suba del número de abatidos en operativos policiales. El presidente Michel Temer ordenó la drástica medida en febrero, dado que la violencia había desbordado a las autoridades de este Estado, el segundo más rico y puerta turística de Brasil. (AFP)
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