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Astenia primaveral: fatiga mental y corporal

Sale el sol, aumenta la temperatura y casi todos se sienten más enérgicos. Sin embrago, para otros los cambios estacionales pueden generar desajustes en el organismo

Astenia primaveral: fatiga mental y corporal

Cansancio, fatiga y desgano. Algunos de los síntomas de la astenia primaveral

20 de Octubre de 2019 | 08:36
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Cuando a la mayoría de la gente la primavera la llena de vitalidad, ganas de salir y energía, a muchos los ataca una especie de variaciones en el humor, alteraciones del sueño, fatiga o falta de vitalidad y energía. No es que se esté yendo a contramano del mundo, sino más bien, que éste nos pasó por encima. Este cansancio, conocido como astenia primaveral, suele aparecer con el cambio estacional durante las primeras semanas de la primavera.

No existe una teoría concreta sobre las causas de la astenia pero parece ser que es una combinación de dos factores: las horas de luz solar y l os ciclos hormonales.

El origen de todo está en el hipotálamo, una glándula encargada de regular, entre otras cosas, la temperatura, la sed, el apetito, el sueño y la vigilia, y que segrega hormonas y neurotransmisores. Al producirse el cambio estacional y con él un aumento de la temperatura, de las horas de luz solar y el cambio de horario, se genera un descenso de los niveles en sangre de todas las hormonas, que produce una sensación de decaimiento físico e intelectual.

Aunque los síntomas de la astenia suelen ser leves pueden llegar a debilitar el sistema inmunitario o terminar en una depresión, por eso es fundamental estar atentos y cuidarse para afrontar esta época con fuerza.

“No es una entidad definida, ya que forma parte de diferentes cuadros clínicos y síndromes”, explica el doctor Alberto Álvarez, psicoanalista y psiquiatra y agrega que “tiene que ver con un cansancio psicofísico producto de un estrés prolongado que liga con lo psicosomático”.

A esas presiones a las que a veces no podemos poner límites, se le suma el cambio estacional que puede estar acompañado de variaciones ambientales, físicas y climáticas. Es importante tenerlos en cuenta porque el cuerpo necesita adaptar sus sistemas a ellos provocando que haga un gasto excesivo de energía.

A la astenia se la relaciona principalmente con el estrés por el exceso de trabajo o las presiones en la oficina, con las exigencias que nos ponemos al querer hacer todo y bien y la frustración que puede causar no cumplir con las obligaciones que asumimos en demasía.

Pero si a eso se le suma algún proceso psícológico personal como puede ser atravesar un duelo o una crisis, el cuadro puede agravarse.

“La astenia es una manifestación de que algo está pasando. Es como la fiebre. Por eso es fundamental hacer un diagnóstico, porque aveces hay un cuadro de psicosis o una depresión incipiente que se muestra como si fuera sólo cansancio o desgano”, destaca Álvarez que además recomienda hacer una consulta con un médico clínico: “también hay que investigar que no haya ninguna causa hormonal, como un mal funcionamiento de las glándulas tiroides que causen estos síntomas. Más allá de tener un encuentro terapéutico se recomienda hacer una visita al médico clínico”.

Ahora, una vez que se tiene el diagnóstico y que se descartan patologías más graves, la astemia puede superarse básicamente bajando un cambio.

“Lo ideal es desenchufarse y hacer algo para uno. Desde relajación o clases de yoga, hasta algo que nos guste pero que no tenga que ver con el trabajo. Tocar un instrumento, pintar o visitar a un amigo”, recomienda el psicólogo que resalta la importancia de la actividad física: “es lo que más ayuda porque se generan circuitos de energía en todo el organismo y eso es muy bueno”.

Y el consejo más importante del especialista: “la fiaca tiene que respetarse. Parar unos minutos, no hacer nada, quedarse en casa haciendo fiaca y vivir ese momento de desconexión sin culpa para estar con uno mismo y disfrutarse”.

 

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