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Balance real: muertes, nacimientos y escándalos

Un repaso de lo que dejó el último año para las coronas más importantes del mundo

Balance real: muertes, nacimientos y escándalos

Los príncipes Napoleón a la salida de la iglesia donde contrajeron matrimonio /afp

Por: Virginia Blondeau
vivirbien@eldia.com

12 de Enero de 2020 | 03:41
Edición impresa

Nos preguntábamos hace un año en estas mismas páginas con qué acontecimientos nos sorprenderían nuestros monarcas en los doce meses restantes. Porque bodas, aniversarios, coronaciones y nacimientos son momentos de felicidad para ellos y para nosotros que disfrutamos de la crónica al verlos lucir sus mejores galas. El 2019 nos dio todo eso y mucho más: tristes fallecimientos y algún que otro escándalo que las casas reales callaron y la prensa especializada difundió y adornó. Hagamos, pues, un balance.

El 23 de abril fallecía, a los 98 años, el Gran Duque Juan de Luxemburgo. Es difícil que nuestros lectores lo conozcan porque hacía ya veinte años que había abdicado en su hijo Enrique y, sobre todo, porque era un hombre extremadamente discreto. Y, según quienes lo han conocido, de una bondad infinita. Se había casado con Josefina Carlota de Bélgica, una de las princesas más elegantes del siglo XX, con quien compartía una profunda fe religiosa y quién complementaba el carácter bondadoso de su esposo con una afilada lengua viperina y una actitud bastante clasista. Nada de nada le gustó, en su día, que su hijo mayor y heredero se casara con María Teresa Mestre, una cubana preciosa y culta pero sin una gota de sangre real y con un estilo más bien mediterráneo, alejadísimo de la hierática figura de la “princesa ideal”. Juan, en cambio, le dio una calurosa bienvenida y María Teresa, agradecida, cuidó de él hasta el fin. El funeral del duque fue un verdadero homenaje al que asistieron los representantes de las casas reales que habían sido sus contemporáneos y amigos: los ya retirados reyes de España, Juan Carlos y Sofía; de Bélgica, Paola y Alberto; y Beatriz de los Países Bajos. También los reyes en ejercicio Margarita de Dinamarca y Harald de Noruega. Todos ellos pertenecen a la vieja guardia, a la generación de monarcas que vieron en el fallecido Juan un ejemplo a seguir.

Esta muerte triste pero esperable se contrapone con la de Ari Behn, el exmarido de la princesa Martha Luisa de Noruega. Ari tenía 47 años, no pudo superar su depresión y se quitó la vida el día de Navidad. Aunque hacía ya tres años que estaba separado de Martha Luisa tenían una excelente relación. Incluso estaba previsto que las fiestas la pasaran juntos con los reyes, la princesa, la nueva pareja de ella y las hijas que habían tenido durante su matrimonio. A pesar de sus excentricidades (sus libros y sus obras de arte eran bastante disruptivas) había sido bien recibido en la familia real y hecho buenas migas con los príncipes y princesas de su generación de tanto asistir con su mujer a bodas, cumpleaños y bautismos. Por eso alguno de ellos asistieron a darle el último adiós.

Las bodas, sin duda, son mucho más lindas de recordar así que pasemos a ellas… Este año que finalizó no se han casado miembros de la realeza reinante así que a falta de ellas las revistas del corazón han titulado como “boda imperial” a la protagonizada por Juan Cristóbal Napoleón Bonaparte y Olimpia de Arco-Zinneberg. Quiénes son, se preguntarán ustedes. Con esos nombres identificarán a él fácilmente: es pariente del famoso emperador francés. En realidad desciende de su hermano por línea directa pero dado que el único hijo varón legítimo de Napoleón I no dejó descendencia, en caso de que un día los franceses se despertaran con ganas de dejar de ser una república, Juan Cristóbal podría ser rey de Francia. Y Olimpia no se queda atrás en linaje: ella desciende de María Luisa de Austria, la segunda esposa de Napoleón y es, por lo tanto, una condesa austríaca. Igual ambos han tenido que salir a ganarse el peso y él ha hecho carrera en las finanzas y ella en las artes. Lo cierto es que el 19 de octubre, París celebró esta boda nada más y nada menos que en San Luis de los Inválidos, donde descansan los restos del emperador.

La novia lucía un vestido de Oscar de la Renta íntegramente realizado en encaje que formaba grandes hojas y llevaba sobre los hombros una torera del mismo tejido. Completaban el look una tiara colocada en la frente al estilo griego y un pequeño ramo con hojas verdes que enmarcaban flores blancas silvestres. Tanta hoja y la tiara nos recuerdan, sin duda, al estilo imperio inmortalizado por el regio antepasado de su esposo. Por parentesco o por amistad a la boda asistieron duques, príncipes y la princesa Beatriz de York quien aprovechó para presentar en sociedad a Edoardo Mapelli Mozzi, su prometido.

En 2019 Mónaco se vistió de blanco por partida doble. La primera boda tuvo lugar en junio y es verdad que los protagonistas de sangre azul no tienen nada, pero pocas mujeres hay en el mundo más glamorosas que la novia: se trata de Carlota Casiraghi, hija de la princesa Carolina de Mónaco, quien se casó con el productor cinematográfico Dimitri Rassam. Bueno... mucho glamour pero la fiesta de civil fue un pizza-party, y tiraron al novio vestido a la pileta. Eso sí, Carlota, antes muerta que sencilla, lució el impresionante collar de diamantes de su abuela, la inolvidable Grace Kelly.

La segunda boda fue la de Louis Ducruet, el hijo de la princesa Estefanía, con Marie Chevallier, una francesa de belleza exótica (su madre es vietnamita). Para el civil y la fiesta lució trajes de Rosa Clará, y para la ceremonia, todo un detalle, el vestido fue diseñado por Paulina Ducruet, su cuñada.

Ya hablamos de bodas y funerales pero sin duda el acontecimiento del año fue la entronización de los nuevos emperadores de Japón. Sin bien la ceremonia tuvo lugar el 22 de octubre, Naruhito y Masako estuvieron desde mayo asistiendo a solemnes actos. Finalmente llegó el gran día en que el primer ministro hizo tres exclamaciones de banzai, expresión tradicional que desea una larga vida de “diez mil años” al emperador. Además de por la gran familia real nipona, los nuevos monarcas estuvieron acompañados por todas las testas coronadas del mundo. Hubo cenas de gala, desayunos, almuerzos y a todos ellos asistieron los reyes de los Países Bajos, de España y de Bélgica, el Gran Duque Enrique de Luxemburgo, el rey Carlos Gustavo de Suecia con su hija Victoria, el príncipe Alberto de Mónaco y el príncipe de Gales entre otros. Todos lucieron sus mejores galas. Letizia, la reina de España, sorprendió el primer día con vestido de estampado floral en rosa y verde de la diseñadora Matilde Cano. Sin duda una elección muy al estilo japonés… En la cena de gala se decantó por un vestido-capote en color rosa firmado por Carolina Herrera y la impresionante tiara Flor de Lis, una de las piezas más valiosas de la corona. Sólo la había usado una vez y fue durante la visita del entonces presidente de nuestro país, Mauricio Macri, y su esposa. Lo cierto es que Letizia hasta opacó a Máxima quien lució una joya “menor” y un vestido más discreto (aunque es verdad que Máxima mostró más piel, saltándose olímpicamente el dress code que pedía recato).

Decíamos que el año no estuvo exento de escándalos. Además del protagonizado por el príncipe Andrés de Inglaterra que desarrollamos el pasado mes en estas páginas, 2019 fue otro annus horribilis para la reina Isabel. Y es que su nieto preferido, Harry, protagonizó los eventos más dulces y más controvertidos del año. Es verdad que dio a su abuela la felicidad de un nuevo bisnieto, pero él y su esposa, la ex actriz Meghan Markle, se han pasado todo el año querellando con la prensa, verdugos pero también aliados de la corona. Este afán de desmarcarse de la forma de hacer las cosas que siempre han tenido los Windsor, los está convirtiendo en parias. Dicen que hubo peleas con su padre, con su hermano, con su cuñada y, de hecho, hace unos días la casa real de inglaterra estalló por los aires porque el matrimonio informó que dejará la corona para hacer una vida “normal” y se mantendrán económicamente por sus propios medios.

Y así se nos pasó el año. Con sus luces y sus sombras. Seguramente podremos compartir en 2020 más nacimientos, bodas, aniversarios ¿Y alguna nueva coronación? Tal vez. El mundo royal siempre sorprende.

La muerte del Gran Duque Juan de Luxemburgo fue una esperable pero triste noticia

En 2019 Mónaco se vistió de blanco por partida doble: se casaron un príncipe y una princesa

El príncipe Harry de Inglaterra protagonizó eventos dulces y otros muy controvertidos

 

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Multimedia

Boda de Louis Ducruet con Marie Chevallier (izquierda) y Los reyes de los Países Bajos en Japón (derecha)

Los príncipes Napoleón a la salida de la iglesia donde contrajeron matrimonio /afp

Foto oficial del casamiento de Carlota Casiraghi y Dimitri Rassam

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