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Influencer en pandemia: transformación y aporte social

Tienen miles y hasta millones de seguidores en las redes sociales. Como a todos, el coronavirus los tomó por sorpresa y debieron responder al crecimiento de sus cuentas para mantenerse vigentes

Influencer en pandemia: transformación y aporte social

Manuela, Matilde y Juan Francisco. Tres influencers platenses que cuentan sus experiencias virtuales durante la cuarentena

María Laura López Silva

María Laura López Silva
llopezsilva@eldia.com

13 de Junio de 2021 | 08:23
Edición impresa

Si hasta hace unos años la palabra inlfuencer no era tan popular, con la llegada de la pandemia de coronavirus, nadie desconoce lo qué significa el término en todas sus acepciones.

El aislamiento cambió muchos ámbitos de la sociedad hasta el punto de que lo digital generó una nueva realidad. Durante el confinamiento, Internet se convirtió en la ventana donde asomarse al mundo y las redes sociales se posicionaron como el mayor espacio para relacionarse, pero también como fuente de entretenimiento e información. Así como los hábitos de consumo se modificaron y las marcas tuvieron que adaptarse para sobrevivir, los influencers también cambiaron su forma de acercarse a un público que busca un contenido cada vez más útil y personal.

Y es que muchos han tenido que adaptar el contenido de lo que solían comunicar al no poder asistir a eventos, que para varios representaban una buena parte de sus publicaciones. Ahora los contenidos son más de “utilidad” ya que el influencer debe seguir cautivando a una audiencia acostumbrada a consumir historias cada vez más personales.

Para hablar del tema y saber qué cosas cambiaron en la vida de los influencers y cuáles son los aportes que hicieron a sus seguidores durante la cuarentena, hablamos con tres referentes locales que tienen estilos y públicos bien diferenciados.

Juan Francisco Lorenzi (21) es el creador de @aguanta, un perfil de entretenimiento que cuenta con 3,4 millones de seguidores en Instagram, 420 mil en TikTok y 120 subscriptores en YouTube.

A este estudiante de ingeniería industrial de la Universidad Nacional de La Plata, la pandemia lo tomó por sorpresa, como a todos, y vio como de un día para el otro ya no tenía que ir a la facultad ni podía seguir jugando al básquet en el club Banco Provincia. “No me quedó otra que meterle a full a las redes sociales. Mi vínculo con los seguidores se recontra intensificó con la pandemia. La gente empezó a usar mucho más con el celular, estaba más aburrida, no hacía tantas cosas y se la pasaba más tiempo conectada consumiendo contenidos web de distintas plataformas”.

“Empecé a subir muchísimo más contenido, muchísimas más historias, videos, todo, porque la gente interactuaba más. Se armó un vínculo más fuerte”, resalta Juan Francisco que cree que su aporte en esta cuarentena tuvo que ver con divertir a los usuarios: “como influencer colaboré en el entretenimiento, que es a lo que me dedico, que la gente pase varios minutos mirando mi contenido y se sienta contenta”.

Manu comparte consejos sobre cómo llevar ua vida más sustentable en su cuenta de instagram @verdeyconsciente

Para Manuela (30) ideóloga de @verdeyconsciente, que cuenta con 29.700 seguidores en Instagram, en pandemia aumentó significativamente su vínculo con los seguidores: “a principio del año pasado con varias cuentas hicimos una guía de `cuarentena sostenible´ y la verdad es que a partir de ahí todas las cuentas han crecido, quizás porque nuestra temática tiene que ver con lo cotidiano y el encierro nos hizo enfrentar a nuestros hábitos con los residuos, con la alimentación y con nuestros objetos”, explica la docente universitaria que además es embajadora de @cigabrick y columnista en D1, un magazine que se emite por TV Universitaria.

Para ella, su aporte como influencer tuvo que ver con el compartir experiencias y generar debates. “Di consejos, hice reflexiones, se armaron discusiones acerca de cómo nos relacionamos con nuestro entorno, qué es lo que queremos dejar a nuestro planeta, qué es lo que queremos para nuestra vida, nuestro hogar, nuestro cuerpo... cómo reducir nuestros residuos hasta qué hacer con la basura que sí generamos... mostré cómo se hace un compost y qué hacer para evitar el desperdicio de alimentos”.

Pero no sólo en el plano de las redes sociales Manu se vio afectada: “como doy clases virtuales a nivel universitario y a adultos, aún no he vuelto al aula, desde 2020 y creo que hasta el 2022 no se retomará la presencialidad. Esta situación me ha hecho replantearme desde dónde quiero vivir, cómo quiero que sea mi vida, cómo quiero que sea mi trabajo”, enumeró la joven ambientalista que se enorgullece de mantener un diálogo fluido con sus seguidores.

“Mi vínculo con los seguidores es de una gran interacción y trato de contestar todos los mensajes que puedo. Si bien va a haber alguien que se desubica o agrede, no he tenido muchos casos de heaters. La gente pregunta, comparte experiencias, agradece cuando les respondo. La cuenta es bastante ecléctica, hablo de muchos temas desde la experiencia propia, no doy consejos médicos. Compartimos cómo nos sentimos, lo que funciona y lo que no, y eso a la gente le gusta. De hecho ahora estamos haciendo un desafío para incorporar fruta y está funcionando desde la motivación. A la gente le gusta abrir el celular y tener alguien en las historias de Instagram que lo esté alentando a hacer cosas y no mostrando una perfección que no existe. Suma más mostrar que entre todos podemos hacer determinadas cosas, como desayunar con frutas para comer un poco más saludable”, explica.

Matilde Carlos es @tendenciera, nuestra columnista de moda y tendencias que solía viajar a cubrir los desfiles más importantes de alta costura. Siempre atenta a las novedades que se dan en el hemisferio norte, esta profesora de historia también adaptó su vida y su cuenta al nuevo contexto. “Me tomó de sorpresa como a todo el mundo; pero viendo lo que pasaba en Europa me imaginaba que habría cuarentena aquí también y lo primero que hice cuando aún se podía salir fue comprar libros para leer en ese tiempo de encierro. Obviamente me quedé corta”.

“La gente ahora se identifica con quienes se muestran reales, que no son un kiosco ambulante”

 

Como muchos influencers, la productora de moda siguió publicando en Instagram todos los días dando cuenta de cómo estaba llevando adelante el confinamiento. “Por supuesto que cambió el contenido ya que acostumbro a subir looks para ir a trabajar o a eventos, o sugerencias para llevar determinadas tendencias en la vida diaria, y dado que todo estaba suspendido, fui contando cómo me adaptaba, qué cosas habían cambiado en mis rutinas, la moda confort style para estar en casa pero con onda. Además, en mi blog y en las redes sociales siempre he compartido mis lecturas o las series, películas que me gustan. Durante el confinamiento y con el hashtag #consumosculturalesenpandemia socialicé todo lo que leí y vi en este tiempo, algo que sé que fue de ayuda e inspiración para muchxs seguidores que disfrutan de esas recomendaciones”, explica.

Matilde cree que la fortaleza de su interacción con los seguidores se dio en que “siempre traté de mantener una actitud positiva y de apoyo a las medidas sanitarias. Nunca usé mi espacio para echar kerosene al fuego, más bien traté de empatizar con quienes no la pasaban bien dando a conocer emprendimientos, comprando online y compartiendo la experiencia. En esta época muchas firmas de la región se reconfiguraron y cada que vez que pude compré sus productos o servicios y di cuenta de ellas para apoyar su trabajo. Siempre comuniqué partiendo de la premisa de que de este trance salimos juntxs”.

EXPERIENCIAS REALES

Los expertos en redes sociales aseguran que el público se ha vuelto más exigente: se buscan experiencias reales, gente que comparta lo bueno y lo malo. Gente real. En Argentina se cree que hay 1 millón de cuentas de instagramers con más de 5.000 seguidores que aumentaron en gran parte por la pandemia.

Juan Francisco, de @aguanta multiplicó sus publicaciones de entretenimiento durante la cuarentena

Por ejemplo, los seguidores de muchas celebrities virtuales han deseado ver cómo se han enfrentado a la COVID-19 a través de Instagram, la red por excelencia del marketing de influencers.

Pero además, el aumento de tiempo de ocio, las ganas de aprender y la necesidad de un entretenimiento que se renueva constantemente, son algunos de los factores que definen el crecimiento de este nuevo medio.

En estos meses, se ha registrado un crecimiento promedio de 30,5% de seguidores en los influencers, donde las cuentas relacionadas a temáticas vinculadas a la maternidad llevan la delantera con un 43,6% de aumento. En el lado opuesto, el universo de lifestyle fue el de menor crecimiento, con un promedio de 13,18 por ciento.

En esa misma línea, se puede ver un aumento en el engagement (likes y comentarios) asociado a los perfiles que dentro de la pandemia, mayor valor agregaron al usuario.

A medida que pasa el tiempo se ve cada vez más influencers de nicho, con saberes súper específicos que son clave en la generación de contenido que muchas veces es amplificado por otros de mayor alcance, más generalistas.

“Cada vez hay más competencia en el mercado, somos cada vez mas y se dificulta hacer contenido original y que a la gente le guste. El futuro de los influencers es claramente el contenido en video, que se divide en dos tipos: el del estilo YouTube que es más largo; y los cortos donde se dicen muchas cosas en pocos segundos, como sucede con TikTok e Instagram”, opina Juan Francisco que aclara que para poder generar sus publicaciones no trabaja solo, sino que su equipo se conforma con Luisina Gliemmo y Lautaro Martínez Constanzo.

A la gente le gusta abrir el celular y ver en las historias de Instagram que lo están alentando

 

Manu cree que el futuro de esta actividad es la salida laboral. “Hoy en día, aunque Instagram no monetiza porque no paga a los creadores de contenido, como sí lo hacen otras plataformas como YouTube o Twitch, a veces recibimos ofertas laborales, de publicidad o canje donde por ahí sacamos un pequeño incentivo económico que nos ayuda a seguir creando contenido. Aplicaciones como El Cafecito sirven porque la gente puede hacer una donación voluntaria si le gusta tu contenido. Yo lo empecé a usar y con el dinero que recibí me compré un trípode para seguir filmando videos”, cuenta la joven y agrega: “obviamente que estoy buscando maneras para salir un poco de Instagram para ir más a YouTube, Twitch con la idea de ramificar para llegar a más gente y obtener algún beneficio. Instagram cada vez me demanda más tiempo y más esfuerzo por cero retribución económica”.

El optimismo es clave para Matilde y por eso lo plasma en su perfil @tendenciera

Si hay algo que Manu tiene claro es que este oficio virtual llegó para quedarse: “no creo que los influencers dejen de existir, el tema es qué tipo de personas queremos seguir y consumir. Las redes sociales se han vuelto una parte importante de nuestras vidas, algo cotidiano donde pasamos tiempo, compartimos información y aprendemos. A veces pueden ser bastante tóxicas o generar problemas como bajar la autoestima; pero eso depende del contenido que estemos siguiendo, de las cuentas que miremos y lo que busquemos. Creo que en mi caso y el de muchos ambientalistas que buscan en las redes sociales una plataforma para hacer escuchar su voz, tenemos que empezar a buscar cosas reales, contenido que aporte, sume y le de valor a nuestra vida, que tenga un significado: desde algo q nos haga reír o de consejos de cómo limpiar. No solamente suma gente que muestre marcas de ropa y nos haga consumir o desear el consumo. Porque la verdad que en esta época lo que menos necesitamos como sociedad y como planeta es seguir fomentando esto de consumir a rolete. Es importante generar conciencia ambiental y social. Y está bueno que seamos consumidores responsables de contenidos”.

Matilde también va por ese perfil menos capitalista: “a mí me gusta más decir que soy inspiradora en lugar de influencer. Puede parecer un cambio de palabras, pero son bien diferentes. Mi objetivo es mostrar quien soy y lo que hago, y si eso inspira para definir un look, elegir un libro, una serie o peli, decidir estudiar a cualquier edad, o lo que sea, me siento más que realizada. Creo que la actividad va camino a generar contenidos con algo más que la mera foto linda y el consumo del momento. Hace rato que la gente se identifica con quienes se muestran tal cual son, que se comprometen y sobre todo que no son un kiosco ambulante vendiendo de todo, todo el tiempo, sino que se valora cada vez más la coherencia y la empatía. Hoy en día el canje es una realidad en las redes y hay que saber administrarlo con cuidado. Resulta una herramienta muy valiosa para marcas y para influencers, pero cuando se abusa de la venta PNT se va perdiendo espontaneidad y frescura. Yo realizo acciones con marcas y empresas y trato de equilibrar los contenidos para no saturar a quienes me siguen, y sobre todo suelo decir NO cuando lo que se me propone no es algo que yo consumiría o que me genera conflictos éticos o ideológicos”.

Parece ser que los influencers que sigan conectados con su audiencia y produzcan un contenido dinámico lograrán disponer de una audiencia más fuerte, de un mayor engagement. Claro que los temas a tratar deberán aportar valores o entretener de forma sana.

 

 

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