Una publicación en Instagram destapó la fuerte interna familiar entre Piñón Fijo y sus hijos. Luego de que el payaso compartiera en sus redes una foto de su nieta y un texto que refería a su deseo de “volvernos a ver y disfrutar de sus abrazos”, se conoció una fuerte versión que indicaba que el animador infantil sufría por la prohibición de ver a sus nietos (Luna de cinco años y el bebé León) de parte de sus hijos tras haberse separado de su madre. Sin embargo, Sol Fijo, hija del artista, rompió el silencio y dejó muy mal parado al cordobés, acusándolo de abandono, maltrato y humillaciones. ¿Se le cae la máscara?
“El mal y dañino uso de mi hija en una publicación polémica, que necesariamente iba a trascender, requiere defensa. Pudo haber expuesto su cara para expresar su confuso lamento. Pero no, eligió la de mi pequeña de 5 años. Este acto representa una señal más del orden de prioridades del que lo hizo, donde, como siempre, otorgó más importancia a sus intereses, por sobre los de sus nietos e hijos”, comenzó su descargo Sol.
Según dijo, su padre, “está desaparecido de nuestras vidas después del último de tantos maltratos (en mi semana 32 de embarazo). Y fue el último porque me animé a poner límite a las humillaciones crónicas después de 35 años”.
Aunque sin detallar sobre la situación puntual que los distanció, Sol aclaró: “jamás le prohibí ver a sus nietos. Ante esa decisión de límites esperé algún gesto de humanidad para reconfigurar sus encuentros con mi hija bajo nuestros límites y condiciones, pero eso nunca existió, no apareció. Nació mi bebé y no apareció. En julio, León estuvo internado con bronquilitis aguda y tampoco apareció”.
Sol aclaró que “no se trata de ningún problema de separación de mis padres” y que, de hecho, ha compartido algún viaje con la nueva pareja del payaso. “Creo que es momento de sacar un poco de maquillaje, pero yo no voy a perder más tiempo valioso de mi vida y mi familia en hacerlo. La vida es sabia, y más tarde o temprano las verdades salen a la luz”, manifestó.
Y apuntó contra su padre, dueño de “una personalidad no compatible con lo que deseo para mis seres más preciados. Si antes disfracé, oculté y protegí a ese personaje, es porque el amor incondicional de una hija a un padre fue más fuerte. O quizás porque la esperanza del ‘cambio’ siempre estuvo prendida hasta hoy”.
Aunque aclaró que siempre estará agradecida de su papá por todo lo compartido y enseñado en el escenario, “hoy siendo adulta tengo la posibilidad de expresar que mi búsqueda va por otro lado, muy diferente a la suya. Por eso tomé la decisión de bajarme de su circo hace cinco años, confiando en que existen otras formas de construir”.
Además, fue contundente: “No se puede tapar el sol con las manos. No puedo permitir que nadie más de mi familia salga herido. Todas mis decisiones desde hace casi 6 años están pensadas en cuidar y respetar los derechos y la infancia de mis hijos, nada está librado al azar cuando de la salud mental de las personas que más amo está en juego”.
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