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En la Región, cada vez más chicos se fugan de sus hogares

Más del 80 por ciento de los menores extraviados se fue voluntariamente de sus casas. En muchos casos tardan meses en encontrarlos. Hablan de una escalada preocupante

MARÍA PATIÑO CON SU HIJA LETICIA, DE 13 AÑOS. LA CHICA SE FUGÓ DE SU CASA EN OCTUBRE PASADO Y ESTUVO CASI DOS MESES DESAPARECIDA. AHORA, CON ASISTENCIA Y AYUDA PSICOLÓGICA, AMBAS INTENTAN EN SU CASA DE VILLA ELVIRA RECONSTRUIR LA RELACIÓN QUE SE FUE DAÑANDO EN EL ÚLTIMO TIEMPO.
MARÍA PATIÑO CON SU HIJA LETICIA, DE 13 AÑOS. LA CHICA SE FUGÓ DE SU CASA EN OCTUBRE PASADO Y ESTUVO CASI DOS MESES DESAPARECIDA. AHORA, CON ASISTENCIA Y AYUDA PSICOLÓGICA, AMBAS INTENTAN EN SU CASA DE VILLA ELVIRA RECONSTRUIR LA RELACIÓN QUE SE FUE DAÑANDO EN EL ÚLTIMO TIEMPO.

Clic para ampliarMaría Patiño todavía no puede salir del susto. Fueron casi dos meses de incertidumbre y angustia que, según repite una y otra vez, no se olvidará jamás. No es para menos: su hija se escapó de su casa de Villa Elvira a principios de octubre pasado y estuvo desaparecida 56 días. “Lo peor ya pasó -dice María-, pero ahora arranca otra lucha. Después de dos meses, mi hija es otra. La que volvió es una nena diferente a la que se fue. Tiene otra personalidad, otro carácter. Y bueno, habrá que seguir luchando para que podamos estar bien otra vez y que mi nena vuela algún día a ser mi nena”.En su humilde casa de Villa Elvira, las palabras de María suenan a dolor resignado pero también a esperanza. Su caso, que tuvo en vilo a las autoridades y conmovió a toda la región, es emblema de un fenómeno que se escribe cada día con más nombres: el de los chicos que abandonan sus casas y un buen día deciden escaparse sin decir más.

ESCALADA PREOCUPANTE

“Notamos un incremento importante de este tipo de casos -confirma Carlos Dabalioni, director general de la Dirección de Niñez y Adolescencia de la Comuna local-. Sólo en nuestra dependencia hubo 20 casos registrados en La Plata, de los cuales el 90% se resolvió, pero si ampliamos el espectro y vemos las denuncias realizadas en otros organismos vamos a comprobar que el número de nenes que se van de sus casas es en realidad mucho mayor”.Lo que dice el funcionario se comprueba con sólo repasar las estadísticas nacionales sobre el tema. Según datos del Registro Nacional de Información sobre Menores Extraviados, el 83,5% de los casos reportados en el primer semestre del año son niñas, niños y adolescentes que abandonaron voluntariamente sus hogares motivados por situaciones de violencia intrafamiliar.

La coordinadora general de ese Registro, que depende de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, Cristina Fernández, aseguró que “el 84% de esos casos ya fueron resueltos”, al tiempo que alertó sobre una “feminización del fenómeno”, ya que “el 70% de los menores extraviados son mujeres”. En la mayoría de los casos, se explicó desde ese organismo, se trata de “abandono voluntario de domicilio motivado por la violencia, cuya raíz está en el patriarcado, una institución más vieja que el capitalismo y que la sufren sobre todos las mujeres”.

Sobre este aspecto, la propia Fernández detalló además que la figura del patriarcado “podemos desterrarla de la legislación y de las prácticas, pero tenemos que desterrarla también de nuestras cabezas”, al tiempo que añadió que ese maltrato “suele ser invisibilizado y los padres tienden a responsabilizar a factores externos por la repentina ausencia de sus hijos. Los padres no tendemos a hacernos responsables sobre las acciones que cometemos sobre nuestros hijos sino que lo ponemos afuera y decimos ‘mi hijo es víctima de trata de personas’”.

Para la funcionaria, hay que tener en cuenta que muchos hijos “se van porque los padres les pegan o los maltratan. Muchos padres creen que pueden elegir la orientación sexual, el novio o la novia de sus hijos, por ejemplo”.

Clic para ampliarEl Registro cuenta con una línea telefónica gratuita -142 desde cualquier compañía telefónica- para informar acerca de la desaparición de un menor o para proveer datos que faciliten su búsqueda.

La intención del organismo es que esta línea empiece a funcionar también como un medio de prevención para que los menores no se fuguen.

“Tenemos que visibilizar el maltrato y empezar a decirles a los chicos: no te pueden pegar, no pueden abusar de vos, tu derecho es que te escuchen y existe organismos del Estado que tienen la obligación de escucharte. Por eso, antes de irte, llamanos al 142”, sostuvo Fernández.

Claro que en este universo no puede acotarse sólo a cuestiones de maltrato intrafamiliar, dado que, según explican quienes trabajan en el tema, cada caso encierra un universo y existe así una multiplicidad de causas que explican el fenómeno.

“En líneas generales se ve un problema generacional de muchos padres con sus hijos -apunta la psicóloga Celeste Bayones, quien está a cargo de asistir a María Patiño y su hija-. Pero cada historia es un mundo aparte y tiene sus particularidades. En el caso de María y Leticia, hay que tener en cuenta que la nena se crió con su abuela en Paraguay y el vínculo con su madre no está tan afianzado. Eso contribuyó a su fuga. Pero bueno, son cuestiones que se van trabajando para que el vínculo pueda fortalecerse y así ir mejorando”.

LA VIOLENCIA, DETRAS

Otro de los actores que alertan sobre la escalada de casos de chicos que se van de su casa es la propia Missing Children Argentina, donde sus autoridades admiten recibir tres denuncias por día, de las cuales la mayor parte pertenecen a nuestra provincia y, según se alerta, tienen como protagonistas a chicos de edades cada vez más bajas.

Si bien la mayoría aparece a los pocos días, los expertos reconocen un aumento del problema bastante notable. “Lo que no podemos determinar es si hay muchos más casos o si ahora se denuncian más”, dice Lidia Grichener, presidente de la ONG internacional que busca niños perdidos, aunque aclara que “todo indica que los nenes buscan la fuga de su casa a edades que antes no lo hacían”.

Los expertos apuntan que, hasta hace poco, las fugas de hogar estaban más vinculadas a las turbulencias adolescentes, e incluso que esas fugas crecían a fin de año, que es la época en la que aparecen los conflictos familiares relacionados con los exámenes o el fracaso escolar. “Muchos chicos temen volver a casa si les fue mal”, dice Grichener.

Claro que hay episodios de violencia física o psicológica y casos de abusos que pueden llevar a un adolescente a tomar la decisión de irse de su casa, pero el denominador común más frecuente en estas historias suele ser la falta de comunicación y de afecto entre padres e hijos.

Cuando el que se fuga es un niño la historia que lo explica suele estar asociada a la esfera íntima, a una conflictiva familiar que alcanza niveles de una gravedad tal que empuja al chico a ponerle el cuerpo a una decisión que, muchas veces, ni siquiera comprende en su verdadera dimensión.

“Aunque no necesariamente con fines de captura, la inducción a irse de la casa también se da mucho en las relaciones por internet -aportan desde Missing Children-. A veces chicos y chicas encuentran a alguien en el chat que les propone escapar para conocerse, y eso impulsa la fuga a una edad en que suelen cuestionarse las reglas de la propia casa”.

Según estadísticas de esta ONG, un 59% de la fugas de hogar se dan hoy entre los 13 y 17 años y responden en cuatro de cada diez casos a “crisis de identidad”, propias de “una edad en que el diálogo con los padres resulta siempre muy difícil”.

Pero si la comunicación entre padres e hijos adolescentes siempre ha sido muy difícil, “en épocas de crisis como la actual suele serlo aún más. Preocupados por cuidar sus trabajos, hoy muchos adultos no dedican tiempo suficiente a hablar con sus hijos para enterarse qué les pasa. Y así, hasta un fracaso escolar puede derivar eventualmente en una fuga”, sostienen en la ONG internacional.

La presidente de Missing Children Argentina reconoce sin embargo las limitaciones de los datos estadísticos de su organización, dado que en ellos no figura entre las causas de fuga otro trasfondo que, como se dijo, los asistentes sociales advierten con gran asiduidad en algunos de estos casos: la violencia familiar.


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