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Lo que se viene

Monocolor en distintos tonos

Para las que ya quieren ir pensando en lo nuevo de la temporada otoño-invierno, les adelantamos una de las tendencias que más se impondrán en unos meses

Lo nuevo que se viene para la temporada otoño-invierno 2018: usar todo el conjunto de un mismo color pero en diferentes tonos

Aún no ha terminado el verano, pero ya se están dando a conocer cuáles serán las tendencias que marcarán la moda de la próxima temporada otoño-invierno 2018. Una de ellas es llevar un solo color en todas las prendas del conjunto diario, pero jugando con distintas tonalidades e intensidades.

Para tener ejemplos gráficos, basta con darse un paseo por las marcas más importantes o mirar las imágenes de las chicas que han acudido a los desfiles de Oslo y Estocolmo: en ambos espacios hay faldas y jerséis azules, pero de distintos tonos de azul, como el celeste y el turquesa. También hay trajes de chaqueta verdes con cuellos vueltos bajo ellos, siendo éstos hoja y los otros agua. Y así podría seguirse hasta donde la imaginación alcance a dibujar.

La aparición de esta estampa es, en realidad, producto de la lógica de querer alargar un éxito del invierno europeos, es decir, lo que se viene como tendencia para este lado del océano.

Tras el total look, el siguiente paso no podía ser otro que jugar con las declinaciones

Si hace unos meses los trajes de chaqueta con jerséis se teñían de un único color para jugar a lo monocromo, si el color del maquillaje se hacía dueño y señor de vestidos, camisetas, faldas y abrigos a juego; si el doble denim pedía solo un azul como protagonista, y si los abrigos candy resultaban tan envolventes que el efecto era muy parecido al total look, el siguiente paso en la escala no podía ser otro que comenzar a jugar con las declinaciones.

Pero hay otro factor que interviene, y es la revisita del color block pastel que se hizo viral en la primavera-verano de 2012: si entonces se combinaban tonos tanto equidistantes como yuxtapuestos en el círculo cromático, ahora parece que la clave reside en subir y bajar la saturación de los colores.

Es lo que suele suceder con lo que funciona: hay que continuar explotándolo añadiendo un giro que hable el idioma de lo nuevo para que vuelva a enamorar.

Esa es la estrategia por la que han optado la diseñadora Nina Ricci, que ha transitado por casi todas las opciones del rosa, Valentino, que ha preferido los lilas y verdes apagados (aunque el cuarto look de su desfile de Alta Costura de otoño-invierno 2018/2019 podría ser el epítome de toda esta tendencia); Tibi, que ha recurrido al siempre práctico azul marino para unirlo al celeste, gama favorita de Michael Kors.

Precisamente esa practicidad es el sentimiento que, en realidad, dirige muchos de estos looks. Piénsalo un momento. ¿No es más sencillo unir prendas, por ejemplo, en color crudo sin tener que preocuparse de que sean exactamente iguales? ¿O gris, ese tono que parece tener mil y un matices según el tejido? Paleta que justificaría la complejidad inherente a los otros, porque sí, vestir con tonos pastel de pies a cabeza, jugando con algunos detalles más saturados, no tiene por qué ser para todos.

Se requiere cierta osadía pero hay que confesar que hay atractivo en esta pequeña complejidad estética. No siempre el camino fácil es el más interesante.

Así que, chicas, ya saben. Lo más jugado esta temporada de otoño-invierno que se viene hay que jugársela con un look monocromo (aunque tenga distintas tonalidades) para estar a la moda y destacarse.

 

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