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UBICADA EN EL NOROESTE DE ESTADOS UNIDOS

Pese a ser lluviosa, Seattle tiene muchas atracciones inesperadas

Quien viaja allí entre mayo y septiembre cuenta con altas probabilidades de poder recorrer la ciudad sin tener que utilizar paraguas

Pese a ser lluviosa, Seattle tiene muchas atracciones inesperadas

El símbolo de Seattle: la Space Needle se construyó para la Expo de 1962 / Space Needle / dpa-tmn

Por ALEXANDRA STAHL (DPA)

Seattle tiene mala fama como ciudad en la que siempre llueve. Pero esta metrópolis ubicada en el noroeste de Estados Unidos tiene muchas atracciones inesperadas que ofrecer.

“Si no te gusta el tiempo, espera cinco minutos”, dicen sus habitantes. Un cielo cubierto de nubes no implica que realmente lloverá. Y con un sol radiante pueden caer unas gotas. Quien viaje allí entre mayo y septiembre, tiene altas probabilidades de poder recorrer la ciudad sin paraguas. Preferentemente desde arriba.

El Sky View Observatory ofrece, desde una altura de unos 300 metros, una panorámica de 360 grados que incluye el centro de la ciudad, las Montañas Olímpicas y la Cordillera de las Cascadas.

El que suba hasta la planta 73 puede tomarse una foto con un peluche de Big Foot. Aún no está claro si este animal de fábula realmente existe en los verdes bosques que rodean Seattle. A sólo dos horas en automóvil está el Parque Nacional Olympic, que consta de más de 3.700 kilómetros cuadrados y donde incluso hay selva tropical.

A una altura algo menor de 184 metros llega la Space Needle (aguja espacial), el emblema de Seattle que quedó de la Expo 1962. Para disfrutar de la vista desde allí hay que pararse sobre un suelo giratorio de cristal y mirar hacia abajo, algo no apto para personas que sufran vértigo.

Los que sí se atreven pueden ver desde allí cómo el monorriel viaja hasta el Museo de la Cultura Pop. El tren conecta el centro de la ciudad con el museo. Uno se pregunta: ¿Habrá viajado Kurt Cobain en este trencito?

De lo que no cabe duda es que en Seattle no hay forma de escapar de Nirvana. “Here we are now, entertain us”, cantaba Cobain en “Smells Like Teen Spirit”. En 1994 el cantante acabó con su vida disparándose en la cabeza en su vivienda de Seattle. La frase encaja bien con el Museo de la Cultura Pop, donde, entre otras cosas, se cuenta la historia de Nirvana.

Si viviera, ¿recorrería Cobain la ciudad con la vista puesta en su smartphone? Todo Seattle lo hace. De hecho, empresas como Amazon, Microsoft o Google tienen allí su sede o una filial.

En Seattle se pueden hacer compras en un supermercado sin necesidad de intervención humana. Una app reconoce los artículos en el carrito de la compra y los escanea al salir de la tienda. Se paga a través de la aplicación.

En Starbucks, que fue fundada en Seattle y que tiene allí unas cien sucursales, también se puede pedir el café con una app de camino a la tienda. Al llegar, el pedido está esperando.

En el centro de la ciudad se erigen dos enormes bolas de cristal. Son las nuevas oficinas de Amazon, llamadas Spheres (esferas). Es una mezcla de selva y oficina.

Un poco más allá se encuentra el conocido Pike Place Market. Allí hay de todo para los locales. Y chicles para los turistas. “We have gums!” (Tenemos chicle) se lee a la entrada de un local. Y es que en una estrecha calle junto a los puestos del mercado hay un muro cubierto de chicles.

En los 80, al parecer, un teatro aledaño había prohibido mascar chicle y alguien pegó el suyo en la pared a modo de protesta. Muchos otros hicieron lo mismo y así se hizo famoso al muro, frente al que los visitantes se toman selfies. “Esta es la atracción turística más asquerosa que haya visto nunca”, comenta alguien.

No tan conocido es el Museo Nórdico en el barrio de Ballard, donde, según la curadora Jan Woldseth Colbrese, se refleja el origen de muchos habitantes de Seattle y alrededores: el norte de Europa. En el museo se puede ver artesanía en cristal de las islas Feroe, arte en papel de Dinamarca y muebles de diseño de Suecia.

El museo, que cuenta la historia de los inmigrantes, fue reabierto en mayo de 2018. La curadora misma tiene raíces europeas. Cuando oyó a su abuela hablar por teléfono en la época de la Guerra Fría, pensó que era una espía rusa. Pero era noruego lo que había escuchado.

Llegamos a la parte favorita, ¿qué comer en Seattle? Pues fíjense que al igual que Alaska o Columbia Británica, el estado de Washington utiliza prácticas tradicionales en su cocina basadas en pescados y mariscos como el salmón, ostras y animales como alces, caribús, entre otros.

Uno de los platillos típicos es el Salmón ahumado del Pacífico. También se pueden probar las Hamma Hamma Oysters, que son ostras salpimentadas y bañadas en jugo de lima. Éstas las encuentras en cualquier bar y si las acompañas con un buen vino o una cerveza, queda de lujo. Hay una gran variedad de restaurantes de especialidades y desde la década de los ochentas, en esta zona se ha enfatizado la producción de cervezas artesanales y vino, como la Rainers cherries.

¿Y qué restaurante elegir? Las opciones son interminables pero ahí les va nuestra recomendación. Muy cerca del primer Starbucks se encuentra Beecher’s HandMade Cheese.

Su especialidad son el queso la mantequilla y el helado. Dentro de la misma tienda se puede ver su proceso de manufactura y desde no pueden irse sin probar sus sandwhiches y otros manjares “deli” como el Mac & Cheese, reconocidos por diferentes revistas locales y nacionales como los mejores de la región.

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