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LEJOS DE LA INTENCIÓN OFICIAL

Las nuevas medidas no traen calma y generan interrogantes

La disparada del riesgo país y el malhumor de los mercados no es más que un síntoma de que el paquete anunciado por el Gobierno no colmó las expectativas, ni despejó las dudas

El Gobierno busca llegar a las elecciones de octubre intentando dar muestras de fortaleza económica y financiara, pero con un paquete de medidas que generó profunda desconfianza entre los agentes económicos a nivel local como internacional, como claramente quedó expuesto con la disparada del riesgo país que cerró a 851 puntos .

Las medidas para aliviar la situación de las familias frente a la escalada de la inflación no logró convencer ni a los presuntos beneficiarios y sin por ello generar expectativas en el sector empresario, como quedó reflejado en las primeras encuestas conocidas tras el anuncio de la puesta en marcha del paquete.

Se anuncia un congelamiento de precios de la canasta básica junto con cortes de carne a precios accesibles, un freno en la suba de las tarifas y créditos a jubilados y beneficiarios de programas sociales, además de descuentos en medicamentos, nuevos préstamos para la vivienda y beneficios a las pymes.

A poco de conocerse las novedades, economistas y empresarios advirtieron, sin embargo, que tendrán un alcance como mínimo limitado. En primer lugar, por las dudas y sorpresas que aparecen en la letra chica del plan, pero también por las serias dificultades que enfrentará el Ejecutivo para implementar los cambios en un contexto de incertidumbre cambiaria, caída de la actividad y precios que en marzo mostraron una suba mayor esperada, del 4,7% mensual y 54,7% interanual, según informó el Indec.

DESBORDE INFLACIONARIO

Las medidas fueron una respuesta a la disparada del Índice de Precios al Consumidor, que registró en marzo una variación de 4,7% mensual, según los datos relevados por el Indec para el promedio nacional. En los tres primeros meses del año, la inflación ya acumula un 11,8%. La inflación núcleo, aquella que no tiene en cuenta lo que ocurre con los bienes y servicios estacionales y/o regulados, marcó una variación mensual de 4,6%.

Producto de este muy elevado dato de inflación, el Banco Central anunció que mantendrá fijos hasta fin de año los límites inferior y superior de la “zona de no intervención” cambiaria en $39,755 y $51,448 respectivamente. Adicionalmente, si el tipo

de cambio llegara a ubicarse por debajo de la zona de no intervención, el Banco Central anunció que no realizará compras de dólares hasta el 30 de junio. Si por el contrario el tipo de cambio superara el límite superior, se realizarán licitaciones diarias de hasta U$S 150 millones.

Por otro lado, el Gobierno dio a conocer medidas económicas y sociales para reactivar el consumo entre las que se encuentra un acuerdo para mantener por lo menos durante seis meses el precio de 60 productos esenciales. Adicionalmente, se anunció que no habrá nuevos aumentos de tarifas de electricidad, gas y transporte.

En el análisis por región la situación es todavía más preocupante para algunas provincias. En marzo, en el Gran Buenos Aires los precios aumentaron en promedio 54,1%, mientras que en la Patagonia y en la región Pampeana la inflación fue de 54,4% y 54,7% anual respectivamente. En las demás regiones del país los precios registraron subas superiores al promedio nacional.

Descomponiendo la recaudación por tipo de tributo aparecen indicios muy claros de los cambios que se están produciendo en la economía. Los impuestos directamente ligados a la actividad económica interna (IVA-DGI, Ganancias-DGI y Cheques) crecieron un 43%, los aportes salariales a la seguridad social lo hicieron en un 29% y los impuestos ligados a las importaciones (IVA-Aduana, Ganancia Aduana y aranceles a las importaciones) crecieron apenas un 11% interanual.

Esta dispar dinámica se explica según los datos del Ministerio de Hacienda, entre el primer trimestre del 2018 y el primer trimestre del 2019, en que el dólar pasó de $20 a $40 o sea aumentó un 100%, El Índice de Precios al Consumidor creció un 54% y los salarios registrados en el sector privado aumentaron sólo un 40%.

En el análisis por región la situación es todavía más preocupante para algunas provincias

 

Estos datos muestran que hubo un cambio radical de precios relativos. El dólar subió el doble que el promedio de los precios al consumidor.

A su vez, los precios al consumidor crecieron por encima de los salarios.

Este aumento del tipo de cambio por encima de los precios y salarios impactó rápidamente sobre las importaciones. Desde setiembre del 2018, cuando el dólar superó los $40, las compras en el exterior vienen disminuyendo a razón del 25% interanual, explicando el bajo desempeño de los impuestos ligados a las importaciones. En igual sentido, la caída de los salarios respecto a la inflación es lo que explica que la recaudación de la seguridad social aumente menos que la inflación.

La nueva estructura de precios relativos generó alivio en el frente externo. Pero lo hizo con reducción de importaciones que se origina fundamentalmente en la caída de la actividad económica. Esto genera tensiones sociales por la falta de empleos asalariados y el deterioro de los salarios reales, que las nuevas medidas no tienden a aplacar.

 

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