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HISTORIAS DESCONOCIDAS

Mika y su guerra: en la Patagonia, en España y en el Mayo Frances

02-APE-Bajada

Mika Etchebéhére, y su marido durante la revolución social española de 1936

Presentación del libro en Paris 1976

Mika Etchebéhére

Primera tapa del libro

Carta de Julio Cortázar 1974

Por RICARDO JAÉN (*)

Quizás la carta que Julio Cortázar no le pudo entregar en mano en Junio de 1974, resuma mejor que nadie la vida de esta extraordinaria mujer que atravesó muchos de los conflictos ideológicos más importantes del siglo XX y de los cuales no fue precisamente una espectadora pasiva.

“No estás, tu teléfono no contesta, y yo me voy a Saignon. ¿Qué hacer? Necesitaba tanto devolverte el manuscrito y decirte que su lectura me lleno de alegría en el sentido en que nada es más triste que encontrar que la obra de un amigo es mala, y en cambio hay un gran júbilo cuando se puede decir que se ha leído un bello libro, como ocurre ahora.” , “Bello y eficaz porque testimonia de algo que va más allá de la guerra de España y que toca de lleno los problemas de nuestro tiempo…”

La publicación de: Mi Guerra en España, libro que finalmente Mika Etchebéhére logra presentar en París en 1976, permitirá que sus vivencias y sus reflexiones de “ese mundo” en donde no existían neutrales, no se hayan perdido y sean el documento que avala tan extraordinaria vida.

Mika Feldman había nacido en 1902 en Moisés Ville, Santa Fe, en el seno de una familia judía que en aquellos tiempos se denominaba de origen “ruso”. Según nos cuenta Carlos García Velasco (“Un apunte” dentro del libro “Mi Guerra de España” de Mika Etchebéhére. Eudeba 2014) los padres habían llegado a la Argentina unos años antes de finalizar el siglo XIX huyendo de los pogromos que se sucedían en la Rusia zarista. En Rosario, donde habían recalado sus padres, pasa a formar parte de la agrupación femenina “Luisa Michel” de tendencia anarquista. Ya en Buenos Aires y estudiando la carrera de Odontología se une a grupos de vanguardia (el grupo Insurrexit) que editaban una revista del mismo nombre y donde conoce a quien fue su pareja de toda la vida: Hipólito Etchebéhére, el hijo de una familia acomodada oriunda de Santa Fe, con origen inmigrante vascofrancés por parte del padre y de Burdeos por parte de madre.

Al finalizar sus estudios, la pareja tenía como objetivo viajar a Europa donde el desarrollo revolucionario del movimiento obrero parecía estar más cerca de la toma del poder. Para ello deberán hacerse de fondos y es allí que aparece la idea de marchar a la Patagonia, para reunir el dinero necesario para la aventura, desarrollando sus profesiones.

De la etapa patagónica no quedan más de 40 páginas manuscritas de Mika

 

De esos tiempos patagónicos no quedan más de 40 páginas manuscritas en las que Mika nos habla de los procesos de expropiación de tierras a los pueblos originarios por parte de los comerciantes, y que en su mirada y a pesar del carácter fragmentario, se transforman en un fantástico informe sobre la situación social de la región y en una incipiente indagación sobre los sucesos referidos a las masacres obreras de 1921, hechos que el periodista e historiador Osvaldo Bayer” plasmó en su investigación dividida en cuatro tomos publicados entre 1972 y 1974 bajo el título “Los vengadores de la Patagonia trágica” tomando como base el libro de denuncia de José María Borrero “La Patagonia trágica”. La obra de Bayer dio origen a la versión cinematográfica dirigida por Héctor Olivera y estrenada en junio de 1974.

Pero Alemania, más precisamente Berlín, es el lugar donde la clase obrera “está a punto de tomar el poder” y para allí marchan llegando en octubre de 1932.

En su camino, pasan por España y por París, ciudad que va a tener una enorme importancia en la pareja en distintos momentos de su vida, y en el caso de Mika, se convertirá en su lugar de refugio y afectos.

Mika adoró a Paris.

Paris adoró a Mika.

Pero en cambio Berlín no fue lo esperado ni lo soñado.

Muy rápidamente Mika e Hipólito comenzarán a decepcionarse ante lo que ambos consideraron la extrema “pasividad de la socialdemocracia” y las “especulaciones del partido comunista” frente al evidente ascenso de lo que en poco tiempo será el todopoderoso partido nazi.

En 1933 ya de vuelta en París y en virtud de su amistad con Alfred Rosmer, obrero anarcosindicalista de la industria gráfica expulsado del partido comunista francés, participan en la fundación y la redacción de la revista “Que faire?”

En esos tiempos se empieza a fortalecer la relación entre Mika y esa ciudad. Aunque casi sin proponérselo y como consecuencia de situaciones azarosas vuelven a España.

Entre Mayo y Julio de 1936 estando en Madrid en busca del aire seco que necesitaba Hipólito por su enfermedad pulmonar y de la necesidad de Mika de “aires revolucionarios”, los sorprende el fallido golpe de estado que desatará la guerra civil española, el principal conflicto bélico ideológico del siglo XX.

Rápidamente se enrolan en la organización política que sienten más cercana a su pensamiento, el POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista), quedando Hipólito como responsable de una columna “motorizada” de 120 milicianos. Veintiséis días después moriría en combate y Mika heredaría de su marido esa misma jefatura.

Luego de la integración de la milicia con el ejército regular, obtendrá el grado de capitana en la 70º Brigada Mixta, dándose la circunstancia de que fue la única mujer con mando de tropa durante la guerra civil.

Ya en 1937 comienzan las acusaciones alimentadas por el servicio secreto soviético contra los militantes del POUM. La protección de Cipriano Mera, Comandante de la XIV División, la sacó de algunos apuros, lo mismo que su fama de combatiente y sus participaciones en Sigüenza, en el frente de Guadalajara y la defensa de Madrid, todo lo cual le permitió “evadir” los cargos de “traición”.

En 1938 dejó el frente y la “escondieron” en un hospital porque estaba acusada de traición

 

En 1938 Mika dejó el frente, y aunque ella no lo dice, la “escondieron” en un hospital, primero de la policía secreta del partido comunista español que la acusaba de “traición” y luego cuando cayó Madrid, de las fuerzas militares fascistas. Finalmente se refugia en Paris a través de la embajada francesa, pero el nazismo le viene pisando los talones. Cuando la ciudad es ocupada en 1940, otro giro de su vida la deposita en Buenos Aires con sus viejos amigos.

Pero la llegada del peronismo al poder y la escasa relevancia de la izquierda revolucionaria, serán dos factores decisivos para su retorno a Paris donde pasará por distintos trabajos, en el departamento de relaciones públicas de Air France o como locutora de un noticiario para Latinoamérica.

Formó parte de la vida intelectual y política de la izquierda parisina enfrentando siempre al Partido Comunista Francés y a las directivas impartidas desde Moscú.

“La imaginación al poder” le regala quizás la enorme satisfacción de volver a ver pintadas anarquistas en las calles y, por supuesto, no pudo dejar de participar en el Mayo francés en 1968. A los 66 años estaba en las barricadas afiliada a La Liga Comunista Revolucionaria. Se vuelve una referente de consulta en la lucha antifascista allí donde se desarrolle.

En 1976 finalmente, su obra Mi Guerra de España, es publicada y presentada en Paris aventando aquellos temores de su amigo…

El 7 de Julio de 1992 murió esta mujer a la que Julio Cortázar escribió: “Te doy un gran abrazo por tu libro y por vos, mujer como pocas.”

 

(*) Profesor de Historia.
Analista en riesgo político

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