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También las empresas sufren la crisis

Informes coincidentes señalan que el año pasado se sintió con fuerza en el sector la recesión, las altas tasas de interés y la disparada del dólar. Por eso demandan líneas de créditos para recuperar la actividad

También las empresas sufren la crisis
5 de Mayo de 2019 | 09:04
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La actual crisis macroeconómica que atraviesa el país, no sólo obliga a realizar políticas de muy corto plazo, sino que también estas se hacen sentir en la economía real, afectando tanto la creación de nuevas empresas, en especial pymes, como también reduciendo los planteles de trabajadores, precisamente el sector más beneficiado con la creación de puestos laborales por ese sector del empresariado.

La búsqueda de una tregua de precios en un conjunto acotado de productos, la expansión del crédito a jubilados y beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo, el freno parcial a los aumentos de tarifas, tienen como meta amortiguar los efectos de la recesión en la que está inmersa la economía argentina. Sin embargo, no sólo su alcance es limitado sino que es improbable que se logre repetir la experiencia de la recuperación de 2017 en el marco de la crisis actual, principalmente por las restricciones presupuestarias, las dificultades para estabilizar el tipo de cambio y el alza en las tasas de interés, destaca un informe de Cifra, de la CTA.

En ese marco se explica que en el último trimestre de 2018 la caída del PBI alcanzó al 6,2%, mientras que en 2016 la mayor reducción fue del 3,9% en el segundo trimestre. En ambos casos la recesión se concentró en los tres últimos trimestres, pero con una profundidad mucho mayor en 2018. No es un dato menor, a su vez, que entre ambos procesos recesivos hay una diferencia sustancial que tiene que ver con el numeroso cierre de empresas que se verificó en 2018.

La reducción neta fue de 10.322 empresas en 2018, mientras que en 2016 esta disminución había alcanzado a 1.406 firmas.

CAMBIO DE TENDENCIA

En ese marco, tanto Gobierno como el Fondo Monetario sostienen que la leve expansión mensual de la actividad industrial y de la construcción en enero y febrero son indicios de que la crisis “tocó fondo”. En primer lugar, cabe señalar que en esos meses estos sectores evidenciaron caídas interanuales de 10,9% y 8,5%, respectivamente, en el caso de la industria y de 15,7% y 5,3% en la construcción. En segundo lugar, los acontecimientos de marzo y abril en materia cambiaria, la aceleración y la suba de la tasa de interés muestran complicaciones en mantener un escenario de reactivación.

Y tampoco parece comprobarse el boom exportador, ya que las ventas externas, que habían crecido al final de 2018, cayeron 2,3% en el primer trimestre del año, aunque con un resultado comercial positivo (ver pág 3).

El impacto en materia laboral fue contundente ya que el nivel de desempleo subió al 9,1% en el último trimestre de 2018, el registro más alto de los cuartos trimestres desde 2005. Si se hacen proyecciones a nivel nacional, este aumento implica que en el plazo de un año el número de desocupados se incrementó en 413.000.

PYMES GOLPEADAS

Al respecto un informe de la Fundación Observatorio Pyme señala que el nivel de competencia directa entre las pymes del sector manufacturero está en pleno proceso de cambio. Las investigaciones del observatorio muestran que más de la mitad de las empresas del segmento (54%) están experimentando nuevas situaciones competitivas que derivan del cierre de empresas nacionales, del ingreso de nuevas empresas nacionales al negocio y de la aparición de nuevos productos lanzados por las empresas extranjeras.

La prolongación del escenario de “estanflación” actual seguirá provocando modificaciones en la estructura del mercado industrial argentino cada vez más profundas; y en ausencia de crédito industrial nada asegura que la reestructuración del segmento pyme en curso sea positiva.

En un escenario estructural con bajas barreras a la entrada y salida de empresas del mercado, como es el mundo de las pymes argentinas, podríamos estar asistiendo a la salida del mercado de empresas industrialmente sanas y a la entrada de nuevas empresas con proyectos industriales marginales y de baja productividad.

Al respecto el observatorio demanda una inteligente política industrial que debería apuntar a expandir el crédito industrial de largo plazo para ayudar la expansión de las empresas existentes a través de eficaces mecanismos de absorción de los mercados abandonados por las empresas nacionales que cierran. A pesar que las devaluaciones puedan estar morigerando la presión de la competencia externa, actualmente el 40% de las pymes industriales está amenazada por la competencia de productos importados y que un poco menos de un tercio de las empresas del sector (28%) perdió participación en el mercado interno.

 

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