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Toda la semana |HISTORIA DE LA MODA
Escándalo por poca tela: el bikini cumple 75 años

El traje de baño que revolucionó a la sociedad celebra otro aniversario. Una prenda que fue parte de la liberación femenina aunque muchas veces se utiliza para sexualizar a las mujeres

Escándalo por poca tela:  el bikini cumple 75 años

Una mujer observa una colección de bikinis al estilo de Brigitte Bardot en el Bikini Art Museum, en la ciudad alemana de Bad Rappenau / DPA

25 de Julio de 2021 | 08:20
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Su nombre revela que su creador, Louis Réard, era conciente del poder explosivo de su invento. El 5 de julio de 1946 se presentó el traje de baño de dos piezas llamado bikini, el mismo nombre del atolón del océano Pacífico en el que pocos días antes Estados Unidos había probado una bomba atómica.

Ninguna de las tan formales mannequins de aquella época, como se llamaba entonces a las modelos, estaba dispuesta a presentar la innovación de la moda del francés Réard, apenas un año después de que culminara la Segunda Guerra Mundial.

Por eso, la bailarina nocturna Micheline Bernardini fue la elegida para presentar el primer bikini a la opinión pública mundial en la piscina Molitor de París.

El traje de baño de dos piezas, impresionantemente provocativo para la época, estuvo prohibido aún en los años 50 y 60 en muchas playas.

Debió pasar un tiempo y que varias personalidades famosas, como Brigitte Bardot, Marilyn Monroe y Ursula Andress, lo lucieran en público para que el bikini comenzara su desfile triunfal por las playas y piscinas de todo el mundo.

Sujetador de un bikini de la artista brasileña Carmen Miranda, expuesto en el Bikini Art Museum de la ciudad alemana de Bad Rappenau / DPA

En 1962 llegó el momento de la legendaria aparición en la pantalla grande de Ursula Andress como la chica Bond Honey Ryder. Con un modelo de bikini -que hoy en día sería bastante mojigato- salió del mar cantando y James Bond, interpretado por Sean Connery, no pudo salir de su asombro.

“El bikini empuja los límites de lo posible”, señaló la diseñadora de moda Ursula Templin. “Calma a una sociedad que prohíbe la desnudez pero es a la vez mucho más provocativo”, afirmó.

Aquel pequeño retazo de tela que lució entonces Andress permaneció durante algunos meses en un estante de una casa de subastas de Los Angeles, pero eso puede haberse debido a que el precio de base era fastuoso: 300.000 dólares (unos 254.000 euros). El bikini del “Dr. No” cambió de dueño en 2001 por 60.000 dólares, un récord en ese momento para una pieza de traje de baño.

El diseño que el ingeniero Réard había presentado tuvo un cambio de imagen radical, al pasar de indecente y escandaloso a sexy y emancipatorio. Luego, con la liberación sexual de la generación de 1968, la moda del topless y el nudismo, el desenfado fue mucho más allá de la creación de Réards.

En los años 80 y 90, los bikinis fueron presentados con toda naturalidad por supermodelos mundialmente conocidas como Claudia Schiffer y Naomi Campbell. Y se desarrollaron también distintas versiones, como los microkini, monokini, mixkini, tankini y burkini.

Si a principios del siglo XX el tamaño del traje de baño no debía ser demasiado escaso, en el siglo XXI algunos quieren frenar la corriente que va en sentido contrario.

El Consejo de Estado de Francia, el máximo tribunal administrativo de ese país, suspendió en 2016 la prohibición de usar burkini, al tiempo que la Federación Internacional de Voleibol (FIVB) estipuló en 2012 que las jugadoras de voleibol de playa no podrían utilizar bragas de más de siete centímetros de ancho en sus caderas.

Aunque no todos están felices con ese tipo de decisiones. Porque una cosa es usar el bikini porque se prefiere esa prenda y otra cosa es que sea una obligación cuando nada asegura que llevar otro “uniforme” perjudique el desempeño de las deportistas. De hecho, a los jugadores de beach voley masculino los dejan jugar com mamisetas que cubren todo el torso y pantalones cortos. No se les ven los glúteos y saltan igual.

Esto viene a cuento a que hace unos días, en Varna, ciudad búlghara sede en los últimos días del Campeonato de Europa de beach voley, la selección noruega femenina se ha atrevido a desafiar la normativa que exige que las mujeres compitan con bikini, algo que consideran discriminatorio, anticuado, que sexualiza gratuitamente a la deportista y que incluso puede resultar negativo para el desarrollo de este deporte. El equipo nórdico disputó el partido por el bronce (que se colgó la selección española) con calzas cortas, poniendo sobre la mesa el debate sobre esta norma que el beach voley, por ejemplo, abolió en los Juegos Olímpicos de Londres (tras estar vigente en Sídney, Atenas y Pekín). En ese 2012 la Asociación Internacional de Boxeo también intentó que las púgiles pelearan con falda y poco antes la FIBA trató de imponer a las basquetbolistas jugar con trajes ajustados, por poner otros ejemplos.

La bailarina nocturna Micheline Bernardini fue quien presentó el primer bikini

 

Con todo, las jugadoras noruegas estaban dispuestas a desafiar la normativa y comenzar el Europeo sin ajustarse al código de vestimenta, pero las presiones fueron muy fuertes. “Primero nos dijeron que recibiríamos una multa de 50 euros por persona y partido, lo que supondría una sanción de 5.000 euros. Y respondimos que de acuerdo”, explicó su capitana, Katinka Haltvik, a la radiotelevisión pública noruega (NRK). “Pero luego nos dijeron que la cantidad podría aumentar en cada partido y nos amenazaron con otras penalizaciones sin especificar. Justo antes del primer partido nos advirtieron de que seríamos descalificadas, así que nos vimos forzadas a jugar con bikini”, narró desolada. La Federación Europea de Beach Voley confirmó lo relativo a las multas, pero negó que amenazara con expulsar al equipo del Europeo.

El modelo original, que se había patentado, fue copiado de forma desenfrenada

 

MUSEO

Mensión aparte sobre la actualidad, lo cierto es que el bikini fue en un sentido un símbolo de liberación femenina y por eso Alemania dedicó a fines del año pasado todo un museo a este traje de baño, justo a tiempo para celebrar su 75 aniversario.

El Bikini Art Museum, el museo dedicado al bikini en Bad Rappenau, una ciudad en el estado de Baden-Wurtemberg, en el sur de Alemania, posee una colección de 1.200 piezas de exhibición y un espacio de 2.000 metros cuadros para sus exposiciones.

Pese al éxito mundial que alcanzó, el bikini no convirtió a Réard en un diseñador tan rico como esperaba. El modelo original, que había patentado bajo el diseño registrado número 19341, fue copiado de forma desenfrenada.

El francés murió en 1984 en Lausana, Suiza, donde descansan sus restos, al igual que los de la francesa Gabrielle “Coco” Chanel, creadora de otro hito de la moda, el “little black dress”, el icónico pequeño vestido negro.

Y aunque la tendencia de los últimos año ha dado de nuevo un gran espacio al traje de baño enterizo, el bikini sigue siendo el preferido de quienes aman broncearse con pocas marcas y tener el abdomen del mismo tono que el rostro en verano.

 

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