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Séptimo Día |LA NOVELA DE LA CIUDAD DE LAS RANAS
Entre mitos y realidades

Luces y sombras de Dardo Rocha. Las penurias padecidas por los obreros que trabajaron en la fundación, en el libro de Hugo Alconada Mon. Una ficción sostenida por una investigación histórica exhaustiva

Entre mitos y realidades

El escritor y periodista Hugo Alconada Mon y su nuevo libro que habla de las raíces de la fundación de La Plata / EL DIA

MARCELO ORTALE
Por MARCELO ORTALE

11 de Septiembre de 2022 | 00:50
Edición impresa

Sobre los cimientos de una investigación de tipo periodístico, que le demandó cinco años de consulta en más de doscientas fuentes –libros, archivos históricos, diarios y revistas de la época, museos nacionales y provinciales, entrevistas a historiadores- Hugo Alconada Mon (1974-) levantó una consistente y entretenida obra de ficción acerca de la fundación y los primeros años de la ciudad de La Plata, en la que nació y vive.

La novela llamada “La ciudad de las ranas” fue editada este año por Planeta y será presentada en los próximos días en La Plata y en la ciudad de Buenos Aires. El texto sorprende de entrada, por su erudición y por el atinado concierto entre lo histórico y la ficción.

 

El argumento también muestra una verdadera radiografía de la Generación del ´80

 

“Pude comprobar que sobre la fundación hay muchos mitos falsos, es decir, hablo de leyendas que realmente no existieron y, al mismo tiempo, de realidades que sí sucedieron, pero de las cuales no se habló casi nunca”, dice Alconada Mon. Entre los hechos reales mencionó, como ejemplos, “a la batalla de Ringuelet y a la Masacre de San Ponciano, tratadas en la novela”.

Pero sería una simplificación suponer que Alconada Mon escribió tan sólo una novela sobre los primeros tiempos de la Ciudad. A poco de ver, se advierte que el argumento excede a ese tema y que se está ante una verdadera radiografía de la Generación del ´80.

La narración expone a la Argentina de fines del siglo XIX, cruzada como nunca antes por los vientos del progreso, de la inmigración aluvional que llegó de Europa y que asentó no sólo la cultura del trabajo, sino, con ella, los procesos sociales conflictivos frente a los cuales -según se ve en el libro- no existían respuestas eficaces y justas. El drama social que vivieron los obreros italianos, españoles y franceses de la fundación forma parte esencial de “La ciudad de las ranas”.

En este sentido no dejan de ser llamativas las luces y sombras que el novelista advierte en la figura de Dardo Rocha. Está claro que, detrás de las tinieblas políticas que enturbian al fundador –“que lo llevan a comprar periodistas y la voluntad de revistas como El Mosquito para afianzar su campaña presidencial” (Alconada Mon), quedará siempre en pie la realidad de una ciudad de vanguardia creada en muy pocos años, bajo el impulso esencial de Rocha.

Pero habla de Pedro Benoit, que es “acaso el que queda mejor parado en la novela, porque fue un esforzado y talentoso propulsor de la fundación”. Por detrás de ellos asoman en la novela como tutores –y en algunos casos- objetores de la nueva ciudad, el presidente Roca, Carlos Tejedor, Sarmiento (que al visitarla quedó admirado), Mitre, Alem, Eduardo Wilde e Hipólito Yrigoyen, entre muchos otros.

Experiodista de EL DIA hasta 2002 (“quiero decir que su Archivo me ayudó mucho para documentar la novela”), graduado de abogado en la facultad de Derecho de la UNLP, Alconada Mon publicó hasta ahora varios exitosos libros de ensayo político, extraídos de sus notas periodísticas.

 

“Benoit fue un esforzado y talentoso propulsor de la fundación” de la Ciudad

 

Entre ellos “Los secretos de la valija: del caso Antonini Wilson a la petrodiplomacia de Hugo Chávez. Planeta (2009)”; “Las coimas del gigante alemán: la historia secreta de Siemens, los DNI y los gobiernos argentinos hasta los Kirchner. Planeta (2011)”; “Boudou-Ciccone y la máquina de hacer billetes”. Planeta (2013), “La Piñata. El ABC de la corrupción, de la burguesía nacional kirchnerista y del “capitalismo de amigos”. Planeta (2015) y “La raíz (de todos los males. Cómo el poder montó un sistema para la corrupción y la impunidad en la Argentina”. (Planeta).

¿Se siente abogado, periodista o novelista?, es una pregunta que se le formula en un bar ubicado cerca del palacio de Tribunales platense. Se yergue un poco, medita y responde: “…en transición…”. Quiso decir en transición del periodista al novelista, porque la abogacía no la ejerce.

¿Tiene idea de escribir otra novela”. “Sí, claro que sí. Esta me costó, pero me divertí mucho, jugué en todas las situaciones respetando siempre lo documental, lo histórico y me dejó con ganas de escribir otra”. No quiso entrar en detalles, pero la próxima novela tendría que ver con Juan Vucetich, aquel argentino de origen croata que fue el primero en el mundo en poner en práctica un sistema para identificar a personas por sus huellas dactilares.

 

“Rocha estaba en su futuro, calculando su ansiada carrera a la Presidencia, resistida por Roca”

 

Para explicar el título (“La ciudad de las ranas”) reseña que Rocha invitó una vez al presidente Roca a recorrer “los campos de la Ensenada”, en donde sería asentada la nueva ciudad cuya fundación había sido dispuesta por ley del Congreso Nacional. De modo que caminaron por aquella llanura virgen, poblada sólo de algunos ombúes y talas, con lomadas y bajíos cubiertos con aguas de lluvias anteriores. Roca le dijo “está será la ciudad de las ranas” y la frase de Roca, no exenta de belicosidad hacia Rocha, le gustó a Alconada Mon para titular el libro.

En la página 22 de la novela que tiene 400, en el capítulo titulado “Lomas de la Ensenada, 19 de noviembre de 1882” (fecha que es el día de la fundación) se lee este párrafo: “A unos metros, Dardo Rocha hablaba de progreso, de unidad y de futuro, pero él estaba en su mundo. Sacaba cuentas. Hacía meses que fatigaba las matemáticas, la geometría y los presupuestos que se levantaban con el alba y hasta pasada la medianoche”. –Peones, harán falta muchos más peones…” se dijo asimismo Pedro Benoit”.

 


Alconada Mon en la plaza Moreno, emblema de la fundación / EL DIA

 

Alconada Mon dijo que había jugado con la novela. Sobre todo con la ficción porque, desde luego, nadie podría saber qué pensaban Rocha y Benoit el día de la fundación. Pero en una novela se puede todo y Rocha estaba en su futuro, calculando su ansiada carrera a la Presidencia, resistida por Roca el presidente. Y Benoit, el día de la piedra fundamental, pensaba sólo en que hacían falta más peones para encarar los trabajos monumentales de la nueva ciudad.

Los peones dice ahora Alconada Mon en la entrevista “fueron los motores ocultos que levantaron la ciudad” y “sufrieron permanentes malos tratos, no se les reconocían derechos”.

Con la documentación que consultó, Alconada Mon decidió hacer un mapa de la incipiente ciudad, la de la fundación. Lo colocó en su escritorio. “Mide algo más de un metro y medio de ancho y yo lo miraba al escribir. ¿Sabe? En la ciudad original hubo siete puentes de madera, algunos de ellos 40 metros de extensión, para cruzar el arroyo entonces llamado Regimiento” (el plano aparece impreso en una de las páginas de la novela).

LA “MASACRE DE SAN PONCIANO”

Explica que los obreros italianos crearon dos centros habitacionales precarios para residir: “uno era la Piccola Italia, por la zona del Mondongo, otro fue la Calabria Chica que estaba en el hoy barrio de Circunvalación”. Aquella La Plata primitiva había dejado sin tratar a una tensión social creciente y Alconada Mon en la novela se ocupa de la llamada “Masacre de San Ponciano”, que ocurrió en el frente del templo en donde se enfrentaron grupos de inmigrantes italianos con masones, católicos y la policía manejada entonces por su primer jefe, el famoso comisario Ramón Falcón. “Hubo varios muertos y heridos en esa batahola. Eran como pandillas desatadas”, dice ahora.

Entre los personajes de ficción se destacan los nombres de Iñigo Rocamora, un joven inmigrante italiano que ensaya un improbable romance con la entonces muy joven Guillermina de Oliveira Cézar, una mujer real que estuvo en los tiempos de la fundación y que luego tuvo una acomodada vida social en Buenos Aires.

Se despliegan también en la obra referencias muy coloridas sobre aquella primitiva ciudad. Dice Alconada Mon: “Cuando se hizo el primer censo eran 10.400 habitantes. Y el 80 por ciento eran varones. Eso explica el éxito de los dos piringundines del tiempo de la fundación, el de la Flaca Isabel (32 entre 2 y 3) y el de la Fea Teresa, que atendía a la clientela en la Píccola Italia…”.

En cuando a la corrupción que denuncia, se le señala que las licitaciones internacionales que se convocaron y luego tramitaron en el país para construir los grandes palacios de gobierno en La Plata –con avisos publicitarios en las capitales de Europa, que derivaron en la presencia de profesionales y obreros europeos- fueron consideradas transparentes y no originaron cuestionamiento alguno. “Las licitaciones sí, claro, fueron impecables. El problema estuvo después, en la ejecución de los trabajos. De algunas malversaciones surgieron financiamientos para las campañas políticas. Esto hay que saberlo”, dice Alconada Mon.

 

Los peones “fueron los motores ocultos que levantaron la ciudad”

 

Rocha admitió alguna de las críticas que se le formularon. Sobrevivió al año de la fundación mucho tiempo. Y alguna vez comentó que “cuando conocí Mar del Plata me dí cuenta que me había equivocado y me dije: aquí debí haber fundado la capital de la Provincia”. Es claro que muchos piensan que no se equivocó, que eligió esta zona porque se encontraba próxima a Buenos Aires y él necesitaba estar cerca de Buenos Aires para disputar la campaña electoral a Presidente”.

La Plata fue admirada en el mundo. Como lo sería muchas décadas después Brasilia. Pero eso no le impidió a Alconada Mon encender los faros, revisar en los oscuros archivos, iluminar la corrupción y las dramáticas tensiones sociales que también se plantearon ante la presencia de una inmigración que sufrió malos tratos, para enhebrar a partir de allí un apasionado relato que involucra las grandezas y miserias de una época de la Argentina.

 

 

La ciudad de las ranas
HUGO ALCONADA MON
Editorial: Planeta
PAginas: 416
Precio: $4.100

 

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