Un pintor de 62 años se descompuso y llamó a su mujer para decirle que lo fuera a buscar a Los Hornos.
La esposa, de inmediato, tomó un taxi y, al llegar al lugar, el hombre le comentó que había tenido un percance con el auto y que eso lo había puesto mal. Igual pudieron arrancarlo y llegar a la casa, en 71 entre 14 y 15, donde se recostó. Lamentablemente, al rato, comprobaron que estaba muerto.
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