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MALVINAS, A 25 AÑOS

Herida abierta y el inicio del fin de la dictadura

A 25 años del desembarco de tropas argentinas en las Islas Malvinas, las heridas continúan abiertas, por una aventura militar que intentó rescatar de un ocaso inminente a una dictadura militar cuyo proyecto político zozobraba irremediablemente.

La planificación del desembarco argentino en las Islas Malvinas comenzó a fines de 1981, el mismo día que Leopoldo Fortunato Galtieri asumió el poder y derribó los caminos diplomáticos que se transitaban con Gran Bretaña. Fue el primer paso de una estrategia que intentó frenar una crisis económica y social que ya azotaba a los argentinos.

En ese marco, una equivocada lectura de la política internacional por parte de la Junta Militar provocó un conflicto armado con la tercera potencia mundial, que a su vez utilizó este evento histórico para sostener al gobierno de Margaret Thatcher, que vivía una etapa de crisis.

La causa nacionalista que tuvo como único objetivo la recuperación territorial de las Islas Malvinas y provocar con ese movimiento militar un golpe de efecto que sostuviera a un gobierno de facto que 35 días antes -en boca del mismo Galtieri- había mandado a guardar las urnas por un largo tiempo.

En ese escenario, Galtieri, quien se sentía "mimado" por los Estados Unidos y viajaba una vez por año a mantener reuniones con integrantes de las Fuerzas Armadas de ese país, imaginó que esa potencia apoyaría la iniciativa argentina y que el Reino Unido estaría obligado a sentarse a la mesa de negociación para debatir la soberanía del archipiélago.

Ese grueso error de cálculo estratégico fue el principio del fin: Gran Bretaña mandó para recuperar las islas a lo mejor de su flota y a pesar de la mediación del secretario de Estado de Estados Unidos, Alexander Haig, el corredor diplomático de 26 días fracasó y nada pudo evitar la guerra.

EL OPERATIVO ROSARIO

El "Operativo Rosario" fue la denominación que recibió la acción militar, llevada a cabo por infantes de marina y oficiales del Ejército, para desembarcar el 2 de abril en las Islas Malvinas y recuperar por la fuerza el territorio.

En el operativo estuvieron involucrados el Batallón de Infantería de Marina número 2, una agrupación de comandos anfibios y una sección de tiradores del Ejército Argentino, como fuerza principal de desembarco.

En las primeras acciones en tierra malvinense cayó herido de muerte el capitán de corbeta Pedro Giachino, quien se convirtió en el primer muerto en el conflicto por el Atlántico Sur.

UNA GUERRA DESIGUAL

El hundimiento del Belgrano fue un duro golpe para los militares que no podían declinar la batalla tras los 323 muertos que dejó ese ataque, sepultando las últimas esperanzas de un acuerdo de paz que parecía estar obteniendo el gobierno de Perú a través de su presidente, Fernando Belaúnde Terry.

Sin el apoyo de Naciones Unidas, que condenó la "ocupación" de Argentina, sin poder activar el Tratado de Asistencia Recíproca (TIAR), herramienta generada durante la Guerra Fría para canalizar la participación del continente en la contienda global, la Argentina sólo contó con el apoyo formal de la OEA y material de algunos países.

Una guerra desigual, en especial por la brecha tecnológica, llevó que en 44 días los británicos recuperan el territorio en batallas sangrientas cuerpo a cuerpo que dejó finalmente un saldo de 903 víctimas (649 del lado argentino y 254 del británico.

En esa últimas horas, el Papa Juan Pablo II llegó a Buenos Aires luego de estar en Londres, y oró con más de dos millones de personas en un acto en los bosques de Palermo por una paz que nunca llegó.

El desenlace de la "aventura Malvinas" sacó de la oscuridad las urnas que Galtieri había mandado a guardar, clausuró a la vez la etapa más oscura de la historia argentina, pero dejó abierta una herida en la cuál los políticos venideros y la sociedad misma aún no pudo cerrar: el reconocimiento a los verdaderos inocentes de la guerra: los ex combatientes.

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