Estimado lector, muchas gracias por su interés en nuestras notas. Hemos incorporado el registro con el objetivo de mejorar la información que le brindamos de acuerdo a sus intereses. Para más información haga clic aquí

Enviar Sugerencia
Conectarse a través de Whatsapp

La primera víctima fatal argentina

El 2 de abril de 1982 el capitán de corbeta Pedro Edgardo Giachino recibió la ráfaga mortal en su pecho cuando junto a otros dos compañeros ingresó a la residencia del gobernador inglés de las Islas Malvinas, con lo que se convirtió en el primer muerto en el conflicto armado.

Giachino, un mendocino de 34 años, resistió hasta la rendición del gobernador Rex Hunt, y minutos después, falleció en una sala de primeros auxilios kelper en los brazos de su amigo y compañero, Roberto Moreneau. Este oficial naval abandonó su provincia natal a los 16 años para seguir la carrera militar.

Amante del rugby -jugó en el club Los Tordos de Mendoza- Giachino hizo una excelente carrera en la marina que lo llevó a integrar en 1982 la élite del grupo operacional que desembarcó en las Islas Malvinas.

Nadie en su familia sabía cuál era su destino cuando pasaron a buscarlo por su casa de Puerto Belgrano, en Bahía Blanca, el 28 de marzo de 1982, y se demoró más de lo normal en la despedida de sus dos pequeñas hijas, Karina, de ocho años y Vanesa de nueve. Giachino desembarcó con el primer grupo de marinos a las 0:30 del 2 de abril en las playas de Malvinas y luego se dirigió con dos compañeros hacia Puerto Stanley con la tarea específica de tomar la residencia del gobernador Hunt.

El funcionario británico se había parapetado con la mayor cantidad de integrantes de la Royal Force y al querer el oficial argentino ingresar a la vivienda fue repelido por los soldados que lo hirieron gravemente.

Giachino murió a las 4.10 de esa madrugada, y su familia se enteró al día siguiente por diferentes vías: su esposa, quien hoy vive en Mar del Plata, Cristina Mauri, a través de un oficial compañero de su esposo, y su madre Delicia, en la capital mendocina cuando por la radio local informaba de la primera víctima en las islas.

Las imágenes televisivas de las hijas de Giachino llorando desconsoladamente en el entierro de su padre fueron una de las escenas más emotivas y crudas que dejó la Guerra de Malvinas, una historia que aún tenía reservadas muchos más muertes para los argentinos.

Años después, ya en la etapa democrática, Vanesa, que tenía entonces 13 años, le escribió una carta personal al ex presidente Raúl Alfonsín pidiendo que el cuerpo de su padre que estaba enterrado en Puerto Belgrano fuera llevado a Mar del Plata donde ya vivía toda la familia, una solicitud que fue cumplida.

La madre de Giachino, Delicia, en 1983 no dudó es escribirle una carta a la primer ministro Margaret Thatcher repudiando su visita a Puerto Argentino para conmemorar un año de la rendición de Argentina. Esta mujer, quien además escribió un libro sobre su hijo y la gesta de Malvinas, siempre repetía: "jamás iré a Malvinas mientras tenga que usar un pasaporte para ingresar a un territorio de mi país".

Debe iniciar sesión para continuar

cargando...