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La problemática aborigen debatida en la Universidad

Más de 150 representantes de etnias originarias participan de un encuentro en Trabajo Social

La problemática aborigen debatida en la Universidad

Representantes de la etnia colla durante el encuentro del que participan también diaguitas, aymarás, quilmes, mapuches, tobas, charrúas y guaraníes.

"Llegué a La Plata el mismo día que Collins, Armstrong y Aldrin pisaban por primera vez la Luna", dice sin dudar Fortunato Vilca, nacido en La Quiaca y de sangre colla. En aquel momento, su principal interés pasaba por forjarse una vida en suelo platense, donde finalmente se radicó aunque, reconoce, le costó adaptarse. Hoy no se conforma con eso. También quiere rescatar la identidad del pueblo colla, su cultura y los valores de sus antepasados. Y todo para poder transmitirlos a las nuevas generaciones -que "suelen avergonzarse de su origen"- y evitar que esas tradiciones se pierdan.

Vilca fue uno de los participantes de un encuentro que se desarrolló ayer -y continúa hoy- en la Escuela de Trabajo Social de la UNLP para discutir, en un ámbito académico, la problemática de las comunidades de pueblos originarios que viven en la región.

De ese intercambio participan más de 150 representantes de las etnias mapuche, toba, diaguita, colla, charrúa, quilmes, aymará y guaraní, quienes ayer dialogaron con investigadores, docentes y alumnos sobre temas como interculturalidad, identidad y recursos naturales.

En el marco del evento -organizado por la Facultad de Trabajo Social con la participación de la asamblea de Pueblos Originarios de Villa Elisa- los integrantes de los pueblos originarios también exhiben sus artesanías, comidas típicas, espectáculos y algunos ritos, como el de la Pacha Mama, que sirvió ayer para abrir el encuentro.

INSTALAR LA TEMATICA ABORIGEN

"La intención de todo esto es contribuir a instalar la temática aborigen en el ámbito de la Universidad y conocer la realidad de los representantes de las comunidades originarias que viven en la región, que atraviesan situaciones diferentes, pero en las que están presentes elementos como la pobreza, el desarraigo, la falta de trabajo y las dificultades para la integración educativa", explicaron Marcela Oyhandy y María Florencia Ducha, docentes de la facultad de Trabajo Social.

Para Victoriano Nahuel Pino, integrante de la comunidad mapuche-tehuelche Calvú Shotel y de la Asamblea de Pueblos Originarios de Villa Elisa, "estos encuentros en el ámbito académico son valiosos, porque a través de ellos nos damos cuenta de que hay un interés de profesores y alumnos por rescatar la identidad y la cultura de los pueblos originarios y sus conocimientos en torno al tema son buenos".

Pero Pino destaca que este tipo de actividades también permiten expresar la situación de desamparo en la que actualmente se encuentran muchos de los descendientes de esos pueblos, que debieron emigrar de sus tierras para instalarse en las ciudades con serias dificultades para integrarse".

Para Fortunato Vilca, uno de los principales obstáculos que encuentran los representantes de los pueblos originarios que llegan desde el interior y se radican en la región tiene que ver con el idioma. Y es por eso que en uno de los debates se planteó la necesidad de hacer más efectiva la educación bilingüe en las zonas donde se asientan estas comunidades.

El interés de los integrantes de las diversas etnias se centra también en no perder tradiciones ancestrales que resultaron jaqueadas durante años.

"Así como vamos a la universidad, también vamos a veces a las escuelas a hablar de esas tradiciones. Y muchas veces descubrimos que hay chicos que descienden de los mismos pueblos originarios, saben de qué estamos hablando, pero se avergüenzan de su identidad y la niegan", dice Vilca.

Otras historias, como la de Carolina Farías, que tiene raíces quechuas y aymarás, muestran realidades diferentes, pero cada vez más frecuentes: las de aquellos descendientes de pueblos originarios que, habiendo perdido contacto con sus tradiciones, tratan de restablecerlas.

Los datos de un censo llevado a cabo en 40 municipios de la provincia de Buenos Aires a principios de esta década permiten asomarse a la situación de los representantes de los pueblos originarios que viven en territorio bonaerense. En el sector censado se detectaron más de 25.000 aborígenes pertenecientes a 24 etnias diferentes. Entre ellos se presentaban como datos comunes la pobreza, la dificultad para acceder a la tierra y para preservar su cultura e idioma.


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