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El calor, un analgésico natural



Por Redacción

En general, cuando se padece algún tipo de dolor corporal se suele recurrir a la farmacología para poder calmarlo. Pero existen otras alternativas que pueden ayudar a aliviar padecimientos como el dolor de espalda por mala postura, lumbalgia, cansancio, entre otros. Una de las opciones “naturales” es el calor, que actúa como analgésico local y tiene efecto inmediato. ¿Por qué tiene este efecto? El calor eleva el umbral de sensibilidad de los receptores de dolor, aumenta el flujo sanguíneo local y reduce la contractura muscular. El efecto se da porque se incrementa el flujo arterial y aporta oxígeno. A través de la combinación de estos efectos, el tratamiento con calor suprime el desarrollo indeseable del ciclo dolor-espasmo-dolor. Pero, hay excepciones al momento de aplicar este tipo de tratamiento.

El calor no se debe aplicar en las lesiones agudas porque aumenta el riego sanguíneo hacia la zona y puede intensificar el edema. Es por eso que para aplicar calor se recomienda esperar 48 horas para que se complete la fase inflamatoria o hasta que se haya resuelto la hinchazón.

Después de la fase aguda de la lesión, el efecto analgésico del calor superficial se atribuye a que éste aumenta la temperatura tisular y fomenta la relajación.

Investigaciones recientes realizadas por la Universidad de Londres evaluaron los receptores de calor y dolor dentro de las células. Descubrieron que las temperaturas mayores a 40° centígrados “encienden” receptores internos que bloquean el efecto de los mensajeros químicos que causan que el organismo detecte el dolor. El calor, dicen, “desactiva” el dolor a nivel molecular. El equipo descubrió que el receptor de calor puede bloquear al receptor de dolor. Cuando alguien siente dolor se enciende un mecanismo en el que los receptores de dolor detectan sustancias químicas que se desprenden de las células cuando éstas se dañan o están muriendo. El estudio británico descubrió que bloqueando a determinados receptores, el receptor del calor es capaz de detener el dolor que siente el organismo. Concluyeron que el calor puede aliviar el dolor hasta por una hora.

En forma casera, el calor puede aplicarse con una bolsa de agua caliente o con una almohadilla eléctrica. Pero también se puede recurrir a otros tipos de procedimientos como la termoterapia, que es una disciplina derivada de la fisioterapia.

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