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La incomodidad que experimentamos al aprender cosas nuevas.

Aprender a crecer en tiempos de cambio

 

Por Rocío Biroli - Ludmila Muñoz

 

Cuando hablamos de aprendizaje, (al menos yo) lo solía relacionar con el concepto formal de aprender, el institucionalizado. Jardín, escuela, universidad, posgrado. Y si bien había obtenido todo eso, no sentía que “sabía”.Siempre fui “buena alumna”. Quiero decir, no me llevaba materias, pero de todas maneras siento que lo único que adquiría era un buen promedio. Porque en definitiva con cada nuevo año lectivo volvía a sufrir el “no saber inicial”.¿Y qué es lo que sufría del no saber inicial? pretender saber todo de antemano.

 

Estamos de acuerdo, en que todo el tiempo hacemos cosas por primera vez; endosar un cheque, aprender a manejar, llegar a una dirección que no fuimos antes, aprender las tareas de un nuevo trabajo. Cuando ya logramos aprender todo esto seguramente aparezca nuestro jefe con un nuevo sistema operativo, el banco cambie la configuración de homebanking o tenga que aprender a usar el nuevo celular que me regalaron. Y, lo que comúnmente nos pasa en esas situaciones es, sentirnos incómodos.

¿Qué nos lleva a sentirnos tan incómodos? ¿Y porque todos nos sentimos identificados con esto?

 

Reconocer que hay cosas que desconocemos, es abrirnos al juicio que los demás puedan hacer de nosotros. “si digo no se pueden pensar que soy tonto”; ¡Y que miedo nos da que nos desaprueben! somos capaces de montar toda una escena para disimular que no sabemos. Además de no lograrlo, perdemos la oportunidad de ser buenos aprendices.

Nos llevan al jardín, a la primaria, vamos a la secundaria y con suerte a la universidad, comenzamos nuestro primer trabajo con mucha información adquirida. Pero nunca nos enseñan a aprender. ¿Y qué significa que nos enseñen a aprender? en principio tener en cuenta que, por definición, cuando estamos aprendiendo algo es porque no lo sabemos hacer. Así que ¡calma! Es normal.

También es esperable equivocarse, dudar, tardar más tiempo en hacer algo que cuando estamos cancheros. Vale ponernos colorados, movernos con torpeza, avanzar un paso y retroceder tres. Es esperable, pero, así y todo tenemos miedo a ser juzgados como ineficientes y lo vivimos con vergüenza.

 

Cuando todos estos pensamientos se disparan nos toman emociones que no nos predisponen de la mejor manera. Estos obstáculos emocionales para el aprendizaje pueden hacernos tropezar en cualquier momento y a cualquier edad, por lo tanto hacernos conscientes de esto hará una gran diferencia.

Afortunadamente también contamos con estados de ánimo que nos abren a perseverar en el aprendizaje. Todos hemos visto algún bebé dando sus primeros pasos, ellos no sienten vergüenza por caer, si no que se muestran entusiasmados por conquistar su objetivo, le dedican tiempo y practican, practican y practican. Hasta que el cuerpo cuente con la nueva habilidad.

 

Si bien no podemos negar que en el proceso de aprendizaje necesitamos instruirnos en cuestiones básicas, procedimientos o reglas sobre la práctica que estamos incorporando, todo cambia cuando nos  centramos en la habilidad de “aprender a aprender”.

Para aquellos que manejan, ¿recuerdan cuando aprendieron a estacionar?, el volante para un lado, las ruedas para otro. ¡no te olvides de mirar los espejos y calcular el ángulo exacto! El cuerpo un poco colapsaba, no? ni hablar si había alguien mirando! Que diferente hubiera sido si esa voz en la cabeza hubiera dicho: “sabes qué?, es lógico que te salga mal, te va a salir mal varias veces más, no pasa nada…” Pero no, el diálogo recurrente sería algo así como: “Bueno, dale, ahora te tiene que salir bien, frente en alto, me tiene que dar la cabeza para hacerlo bien, todo el mundo lo hace! Y por favor que no se note que soy nuevo en esto eh! Cuántas veces desistimos de aprender para evitar sentirnos expuestos!

 

Teniendo en cuenta esto, se imaginan hasta dónde pueden llegar incorporando la soltura de decir “no sé”?, ¿de ver el desconocimiento como una nueva frontera a explorar? Cuando el compromiso y las ganas  de cambio son  más grandes que la incomodidad que nos da vivir este proceso, conseguimos expandirnos.

 

¿Y vos? ¿Qué te estás perdiendo de aprender?

 

 

 

 

Somos dos mujeres que compartimos profesión y amistad.

Nos hemos acompañado y reinventado en el proceso de aprender a aprender y hoy queremos compartir lo vivido, lo aprendido, lo desaprendido con el mundo.

Cambiar la manera de observar situaciones, contextos, a uno mismo, hace que se expanda lo posible. Y entrar en contacto con la capacidad de reinventarse transforma la vida de quien se atreva a intentarlo.

Estas palabras son solo eso, palabras. Las usamos como invitación a quien quiera dejar de vivir por default y comenzar a crear su vida. Queremos compartir esta posibilidad. A nosotras también alguien nos mostró que esta manera de observar la “realidad” existía.
Y nos dimos cuenta que si algo no existe, podemos inventarlo.

Rocio Biroli Mail:
rociobiroli@gmail.com

Ludmila Muñoz mail:
ludmila.munioz@gmail.com

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