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Vestidos de princesas: de los diseños exclusivos a las colecciones lowcost

Si en la época imperial las reinas se distinguían por sus vestidos glamorosos y a medida, la realeza de ahora se da el lujo de optar por prendas de marcas accesibles y lo hace con orgullo

Vestidos de princesas: de los diseños exclusivos a las colecciones lowcost

Por: VIRGINIA BLONDEAU
vivirbien@eldia.com

15 de Mayo de 2022 | 07:25
Edición impresa

“Esto antes no pasaba”, diría un pesimista. Y el optimista contestaría “Celebremos que esto pase”. Nos referimos al episodio un poco frívolo pero que es todo un símbolo de la época: el que protagonizaron la reina Letizia de España y la investigadora Inmaculada Vivas el 4 de mayo pasado.

La reina estaba entregando unos premios que llevan su nombre y que distinguen a quienes se han destacado en trabajos relacionados con la discapacidad. Para ese acto la reina estrenó un vestido mitad blanco, mitad negro, midi, cuello alto y sin mangas lo que permitía ver sus brazos perfectamente tonificados y ligeramente bronceados pero sin exageraciones. Sencilla pero elegante.

La reina Letizia y la catedrática llevando el mismo vestido

Los galardonados iban recibiendo y agradeciendo las distinciones sin sobresaltos y con alegría hasta que las sonrisas pasaron a ser primero estupor y luego carcajadas: la catedrática Vivas, de la Universidad de Sevilla, tenía exactamente el mismo vestido bicolor que Letizia. Exacto sin haber modificado ni un complemento y con zapatos negros muy similares. No había forma de disimularlo por lo que ambas se felicitaron por el buen gusto, se abrazaron, rieron y posaron en fotos que rápidamente inundaron las redes. ¿Tan bien gana en España una investigadora que puede llevar el vestido de una reina? Nada de eso. Es que Letizia ha vuelto a optar por Mango, una firma española de prendas versátiles y accesibles como ésta que cuesta solo 50 euros. Como el optimista, celebramos esta democratización de la moda pero como el pesimista pensamos que esto en tiempos de la reina Victoria Eugenia de España, bisabuela de Felipe, o de Elizabeth, la emperatriz de Austria conocida como Sissí, no hubiera pasado.

Vivieron ellas en épocas en que las reinas lucían diseños exclusivos, que llevaban meses de confección y estaban pensados hasta el más mínimo detalle. Los finos tejidos que se usaban han impedido que lleguen hasta nosotros en perfecto estado de conservación de modo que nos tenemos que conformar con verlos en imágenes. Sin embargo, los curadores de los palacios austríacos que enaltecen las figuras de la corte de los Habsburgo, han tenido una idea maravillosa: realizar réplicas exactas de los vestidos más icónicos de Sissí y hacer una muestra que puede verse hasta octubre en el palacio de Halbturn (www.schlosshalbturn.com/ausstellung), en las afueras de Viena. Si alguno de los lectores está por viajar, la recomendamos vivamente.

Otra prenda “económica” que usó letizia hace unas semanas

Para los que nos quedamos en tierra firme, les recomendamos que busquen a la youtuber “Viaja con Mara” que nos lleva de la mano a Halbturn. No son atuendos originales, es cierto, pero están confeccionados con tanta minuciosidad que podemos sentir que Sissí va a aparecer en cualquier momento a ponérselos para el baile. La emperatriz tiene en su vestuario tres etapas bien marcadas. En su adolescencia usaba estampados florales y escoceses, ideales para corretear por el campo; en su primera época imperial elegía el blanco y el corte vaporoso lleno de encajes y puntillas, y luego, en su madurez, prefirió el negro y, aunque en apariencias, eran vestidos muy trabajados ella pidió especialmente que fueran telas resistentes, ideales para las cacerías bajo la lluvia y las cabalgatas frenéticas que realizaba al amanecer. Sabemos que Sissí no tenía sosiego y estaba obsesionada con su figura y a tal punto la conservó, que usó para los festejos por sus bodas de plata el mismo vestido del casamiento, algo de lo que también se puede vanagloriar la reina Letizia.

Y siguiendo con Letizia, la reina no teme repetir anécdota y el martes pasado estrenó otro vestido low cost. Esta vez el elegido es de color fucsia, midi y con aberturas en la cintura. Es de la firma Cayro y puede conseguirse por 62 euros.

El look preferido de las jóvenes royals de hoy, llevar zapatillas Golden Goose que cuestan 400 dólares

 

Las que juegan en otra liga son las chicas de Mónaco que estuvieron de lo más entretenidas en la presentación de la colección “Crucero” de Chanel que duró un par de días. Estuvieron la princesa Carolina y su familia demostrando que ni la edad ni la sencillez están reñidas con el glamour. Ni tampoco el denim, el must de la colección. Carlota Casiraghi demostró que volvió con toda la furia el “jean con jean” o sea, pantalón y top de iguales o parecidos tejidos, combinación que hasta hace unos años era el colmo de lo tilingo. Y la hija de Carolina subió la apuesta: la carterita Chanel también era de jean. Carolina, en cambio, llevó una remera blanca con el logo en strass y pantalones culotte troquelados del mismo tono que fueron lo más comentado por los especialistas y, digámoslo, los más envidiados por nosotras. Lo completó con una clásica chaqueta Chanel en rojo y con varios collares de cadenas y perlas que hasta a Coco le hubieran parecido demasiados. Su consuegra, la actriz Carole Bouquet, con camisa blanca y pantalón claro oversize, no desentonaba.

Vestido de Valentino usado por Jackie Kennedy y por Marie Chantal de Grecia

Aunque nos alejemos un poco de temas “royals” no podemos dejar de mencionar un hito en la moda. Después de dos años volvió a realizarse la gala a beneficio del Instituto del Vestido que depende del Museo Metropolitano de Nueva York. Conocida como la MetGala, es la ocasión en que las celebridades muestran sus atuendos más extravagantes y los diseñadores dejan volar su imaginación hasta, a veces, lo ridículo. Pero este año las miradas no se centraron en las exageraciones (que las hubo) sino en el vestido más minimalista de la red carpet. Y fue el de Kim Kardashian quien, en lugar de estrenar, pidió prestado a un museo de la Florida el mismísimo atuendo que usó Marilyn Monroe en 1962 el día que le cantó el feliz cumpleaños al presidente John Kennedy. Un vestido transparente, en color nude con incrustaciones, tan ajustado que tanto en Marilyn como en Kim parecía esculpido. Cómo entró en esas caderas no fue fruto de la casualidad: Kim adelgazó siete kilos en la última semana y llevó con una especie de faja que ajustaba y permitía el deslizamiento de la prenda. Imaginarán los lectores que no podía sentarse o correr el riesgo de mancharlo en la cena así que en cuanto bajó de la limusina, se sacó fotos y subió la escalera del Met, se puso una réplica. Y el vestido Happy Birthday Mr President volvió al museo sano y salvo.

Charlene de Mónaco junto a su familia

¿Por qué traemos la anécdota a estas páginas? Porque en 2001, también en una Gala del Met, una princesa lució el mismo vestido que Jackie Kennedy había estrenado 34 años antes en Camboya. El tema de la gala era “Jacqueline Kennedy: los años en la Casa Blanca” y el propio Valentino le prestó a María Chantal Miller, esposa del príncipe Pablo de Grecia, el vestido de seda verde menta con ribetes bordados que conserva en su colección.

En las antípodas de semejante brillo se encuentra una princesa que de a poco está recuperando su salud. Charlene ha regresado a Mónaco y en una semana ya ha realizado dos apariciones públicas. Si ya antes era minimalista, en esta etapa es ascética. Para ambas ocasiones se ha decantado por atuendos grises de Akris, más propios de una institutriz de principios del siglo XX que de una joven princesa. Todo su estilo no es más que un reflejo de su melancolía por lo que esperamos, desde estas páginas, verla muy pronto con colores vivos y elegantes trajes.

Vestido Happy Birthday mr. President usado por Marilyn Monroe

Para finalizar esta reseña demos una mirada al look preferido de las jóvenes royals de hoy, hijas dignas de madres y padres íconos de la moda de otros tiempos. Y en especial haremos hincapié en el calzado. Las it girls, influencer o el anglicismo que cada uno prefiera, eligen para el día a día las zapatillas Golden Goose que cuestan 400 dólares y ya vienen sucias de fábrica. Sí, con manchas en la goma y algo desgastadas pero, para que no digan que no son glamorosas, con una estrella de strass aplicada que luce impecable. Con ellas pudimos ver a Victoria Federica, hija de la infanta Elena; a Isabelle Junot, hija del ex de Carolina de Mónaco, y a Sassa de Osma, esposa del príncipe de Hannover.

Victoria Federica, Sassa de Hannover e Isabelle Junot luciendo las Golden Goose en sus pies

Y estaremos en lo cierto si pronosticamos que las veremos también en breve con la nueva colección de zapatillas de Balenciaga que además de sucias, están rotas. Vienen en rojo, blanco y negro y costarán alrededor de 1.000 dólares.

Puede que nos espanten un poquito estas tendencias, pero Sissí, cada vez más harta de las puntillas y el boato de la corte austríaca y con más nostalgia de su juventud bucólica, es posible que las hubiera llevado. Y si Chanel saca una línea, las veremos en los pies de Carolina. Y al final, cuando coticen en pesos, pasearemos por las peatonales con ellas. Glamour ya no es perfección sino todo lo contrario.

Charlotte Casiraghi, Carolina de Mónaco y Carole Bouquet, todas de Chanel

 

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