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El Gobierno convocó a una “mesaza”, pero no irán ni Cristina ni Máximo

La cita será el próximo jueves 16, en la casa peronista porteña. De ir Wado de Pedro, ¿habrá diálogo con el Presidente?

El Gobierno convocó a una “mesaza”, pero no irán ni Cristina ni Máximo

Cristina prefiere seguir con sus reuniones en el Senado/archivo

Mariano Pérez de Eulate

Mariano Pérez de Eulate
mpeulate@eldia.com

8 de Febrero de 2023 | 01:59
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La mesa política del Frente de Todos dejará de ser una entelequia. Al menos desde lo formal se reunirá por primera vez el próximo jueves 16, a las 19 horas, en la sede del PJ nacional, en la calle Matheu de la CABA. Será encabezada por Alberto Fernández, según confirmó ayer la Casa Rosada. Se supone que estará acompañado por representantes del cristinismo y del massismo, las otras patas fundadoras de la marca oficialista que viven en tensión permanente con él.

Pero como el aspecto operativo quedará en manos de los hombres del Presidente será, parafraseando a Mirtha Legrand, una suerte de “mesaza”: se promete desde el Gobierno que asistirán representantes de gobernadores, intendentes, sindicalistas y demás actores del peronismo. Se recuerda: Fernández es el titular formal del Justicialismo, un liderazgo de cartón, un título sin honores sólo para cumplir con la exigencia histórica de que cuando esa fuerza gobierna el país la cabeza del Ejecutivo debería ser la cabeza de la estructura formal del partido.

La actual vicepresidenta, Cristina Kirchner, en verdad, siempre desdeñó esa tesis cuando condujo los destinos del país. Detalles.

Es muy improbable, por cierto, que Cristina asista a la reunión en la casa peronista aún cuando lidera el espacio oficial. Su tendencia a la centralidad absoluta choca con la idea de una mesa colegiada, de varios actores. Obviamente tendrá allí emisarios. Ayer en el FdT aseguraban que dirigentes de La Cámpora, como Eduardo “Wado” de Pedro o Andrés “Cuervo” Larroque, seguro serán de la partida. Son, sin espacio para el error, sus mejores exegetas junto a su hijo, el diputado Máximo Kirchner, a quien también dan como ausente del encuentro. En verdad, sus coroneles antes mencionados serían fieles representantes. Además, el hijo de la vicepresidenta -que es el presidente del PJ Bonaerense- es un experto en administrar sus presencias y ausencias en este tipo de eventos y en capitalizar luego los impactos de esas movidas.

Se viene armando en segundas líneas del gobierno todo un peliculón porque la reunión de la mesa marcaría un encuentro “cara a cara” entre Fernández y De Pedro, el ministro del Interior de su gobierno. Algo que en cualquier país del mundo sería normal. “¿Qué pasará?”, se preguntan en mentideros políticos. Es que Alberto acaba de confesar que no se habla con el camporista, casi que no lo cuenta para gobernar a pesar del casillero clave, sustancial, que ocupa en el gabinete. Pero no lo ha despedido, como sucedería en circunstancias de liderazgo normales, básicamente porque su elenco ministerial está loteado. Es una decisión que él no puede tomar sin desatar una guerra interna con el cristi-camporismo.

El vicejefe de Gabinete, Juan Manuel Olmos, y el secretario general de la Presidencia, Julio Vitobello, son los encargados de la convocatoria general. Se trata de dos funcionario de lealtad absoluta a Alberto; un lote que, en términos futbolísticos, tal vez no podría completar un equipito de once jugadores para un picado en Olivos. Esos convocantes, se supone, también deberían asegurarle a Alberto las reglas de lo que se tratará en la mesa política o electoral.

Diferencia clave

No es un dato menor. Hace meses que el kirchnerismo duro presiona a Fernández para que convoque a este espacio que, por fin, se reunirá en menos de diez días. Pero hasta ahora persiste una diferencia importante: Alberto pretende que se hable de estrategias proselitistas (la conveniencia de las Primarias en el oficialismo, por ejemplo), ni siquiera de candidaturas; y el cristi-camporismo buscaría que se discuta si el actual rumbo económico del gobierno, básicamente si el ajuste que se está haciendo en la economía -alineado con el FMI-, es adecuado para tornar competitivo al espacio, o si conviene un cierto giro que lo apacigüe.

Fernández no puede darse el lujo de que en la mesa política explote esta discusión. Debería tener controlado el temario antes del encuentro. Pero es algo impredecible teniendo en cuenta la tendencia de La Cámpora como agrupación y de Cristina en particular a la agitación interna, a la amenaza de ruptura, como manera de conseguir objetivos políticos.

¿Y Massa?

Por eso será interesante ver el papel de Sergio Massa en este espacio, que se supone de consensos. El ministro es el que lleva el ajuste adelante con el silencio aprobatorio, aún a disgusto por cuestiones ideológicas, de Cristina, Máximo y toda la tropa kirchnerista.

Massa aún capitaliza internamente esa pátina de “salvador” de última instancia con la que llegó el año pasado al gabinete para tratar de encauzar la economía y son muchos los sectores que lo quieren ver de candidato presidencial del peronismo. Experto en teatralidad, él dice que no es compatible su cargo con una postulación de tan alto rango. También es verdad que mucho no ha logrado encauzar los números aunque logró, por su peso político específico en el oficialismo, transmitir la percepción de un cierto ordenamiento del caos que precedió a los días finales de su antecesor.

Es un tema incómodo para Alberto la cumbre oficialista porque él insiste con la idea de buscar su reelección pero en esa mesa se sentarán muchos señores que prefieren que vuelva a su casa, que lo ven como un mal candidato. Llega con una ventajita leve, que él no busco: la (¿prematura?) auto exclusión de Cristina luego de ser condenada por corrupción, dejó huérfano al kirchnerismo duro de nombres fuertes para agitar en su contra, para apurarlo.

Después de Merlo

De hecho, el llamado a la bendita mesa se apuró luego de una reunión que se hizo el martes de la semana pasada en Merlo, donde dijeron presente muchos referentes del poderoso PJ bonaerense de la Primera y Tercera secciones electorales de la Provincia, básicamente el Conurbano. Fortaleza electoral cristinista.

Allí estuvieron el gobernador Axel Kicillof, Máximo Kirchner y el ministro Massa, ésta última una presencia que puso nerviosa a la Casa Rosada donde leyeron el mitín como un conato de rebelión, acaso una amenaza, contra las ambiciones reeleccionistas de Alberto y contra el remoloneo que hasta entonces mostraba el Presidente para socializar las decisiones electorales del Frente. Dos días después avisó que cedía.

El encuentro, citado para las 19 del jueves de la semana próxima, fue armado en términos operativos por el vicejefe de Gabinete, Juan Manuel Olmos, y el secretario general Julio Vitobello, los encargados de la convocatoria a gobernadores, intendentes, sindicalistas, movimientos sociales y dirigentes nacionales del FdT, entre ellos los ministros de Economía, Sergio Massa, y del Interior, Eduardo “Wado” de Pedro.

La convocatoria a la mesa nacional del FdT viene siendo objeto de cruces entre los distintos sectores de la coalición. Mientras Fernández pretende que el espacio canalice el debate de la estrategia electoral del oficialismo, el kirchnerismo busca ampliar la temática a aspectos de la gestión del Gobierno. Se trata de una demanda que sostiene especialmente el jefe del PJ bonaerense y líder de La Cámpora, Máximo Kirchner.

La cumbre partidaria que movió el avispero en la interna oficialista fue la que se reunió el martes pasado en la localidad de Merlo, hasta donde llegaron referentes de la provincia de Buenos Aires como el gobernador Axel Kicillof, el propio Máximo Kirchner, Wado de Pedro e intendentes de las secciones Primera y Tercera del Conurbano. La presencia de Massa le puso ese día un condimento que intranquilizó al “albertismo”.

Ante la amenaza de que esos sectores consumaran el diseño de una estrategia electoral que no incluyera al propio Fernández, la Casa Rosada dejó trascender que el Presidente estaba dispuesto a convocar a una mesa nacional, aunque condicionada a que el kirchnerismo no avance sobre su gestión. En el medio, el mandatario cargó contra De Pedro. “Yo se con quién puedo gobernar y con quién no”, sostuvo en una entrevista.

con intendentes

Con el kirchnerismo en silencio, a la espera de una convocatoria que finalmente se concretó este martes, el Presidente busca ahora rodearse de un grupo de intendentes que lo protejan de las estocadas de los partidarios de Cristina Kirchner. Así se entiende la invitación, para esta noche en la quinta de Olivos, a un grupo de jefes comunales que no participaron de la cumbre del FdT bonaerense en Merlo.

 

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