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Ya está (pero no está)

Adiós al fantasma del descenso 2019. Ese zurdazo de Tijanovich -que se sacó la mufa en el mejor momento- salvó al lobo virtualmente del descenso y sirve pensando en la temporada próxima. Pero ojo, que el gol más gritado del año no tape los problemas y las limitaciones de este equipo, que pide cambios a gritos. 

Ya está (pero no está)

"Lo de la gente de Gimnasia es maravilloso". La frase es de un agradecido Franco Mussis, que sabe que no está bien, que entiende de nervios, murmullos y silbidos porque al equipo le cuesta hilvanar tres pases seguidos, que durante toda la temporada tuvo "oasis en el desierto" (Boca, River, Central, todos en la Copa Argentina; Independiente en la Superliga). El Lobo venía de perder otro clásico y no tuvo una respuesta futbolística ante Newell's Old Boys. Ni siquiera anímica. Fue el equipo de casi siempre, ese que en casi tres años gana uno y pierde dos, el que casi no puede de visitante, el que no gana dos partidos al hilo, el que no tiene gol ni seguridad defensiva. Sin embargo, un guiño del destino le dio el final a los pibes, para que Vargas empujase (es bueno el venezolano), Chávez tuviese su mejor acción de la noche (el centro) y Tija enloqueciera con su primer grito tripero, ese que soñó desde sus días en sexta división. Así, el grito se multiplicó por miles y los brazos buscaron otros brazos, porque se festeja poco y cuando se puede hay que hacerlo, más con formato desahogo como esta noche.

Gimnasia va a jugar en primera en 2019/2020. Ok. Ahora, talado el árbol, hay que mirar el Bosque. No se puede seguir subestimando la situación y sobreestimando al plantel. Siempre se sobrevaloró lo propio y no solamente no llegan soluciones desde afuera sino que la cantera no aporta calidad ni cantidad. Me dirán que Hurtado, que Vargas, que Comba, que Chávez...no alcanza. Así, Gimnasia entró en un declive peligrosísimo, volvió casi a 2010. Los ciclos de jugadores queridos no pueden extenderse in eternum. Los pibes son pibes y no todos sirven: algunos se asentarán, otros serán jugadores de ascenso, de Liga o terminarán laburando de otra cosa. Ahí no están las respuestas. Y tampoco se puede seguir pijoteando en cada mercado, trayendo la sexta opción o viendo caro todo. El fútbol de primera división es caro si hay que comprar lo que no se fabrica. El tema es que las máquinas están paradas y se cansa de traer "made in Taiwan".

El cóctel del segundo semestre es fuerte: año electoral (con todo lo que significa en Gimnasia, siempre en ebullición), concurso, deuda posconcursal, déficit operativo mesual, ventas (Hurtado seguro, Martín Arias muy factible) y con contratos que caducan (Licht, Oreja, Silva, Piovi, Ayala, entre otros). No debe temblar el pulso a la hora de decidir finales de ciclo. Tampoco, a la hora de meter la mano en el bolsillo para reforzar al plantel y dejar de traer apuestas, saldos y retazos. Y nunca hay que olvidarse que el mejor negocio de todos es jugar en la A.

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