Estimado lector, muchas gracias por su interés en nuestras notas. Hemos incorporado el registro con el objetivo de mejorar la información que le brindamos de acuerdo a sus intereses. Para más información haga clic aquí

Enviar Sugerencia
Conectarse a través de Whatsapp

El túnel del tiempo

El túnel del tiempo

La hojarasca del otoño crepita bajo los zapatos. La caminata es lenta, casi disfrutando el paisaje. No hace frío y sí, el Bosque es para disfrutarlo.De traje impecable, con sombrero, debajo del sobaco llevaba El Argentino. "EL NUEVO FIELD DE G. Y ESGRIMA" era el título principal de la página quinta, pero el hombre sabía bien que a esa altura de la tarde era una noticia de ayer. Primero, porque un almuerzo campestre -con la presencia del gobernador Cantilo- había dejado inaugurado el predio. Segundo, porque sabía bien que el partido inaugural ya había pasado, con victoria 3 a 0 sobre Estudiantil Porteño. Dos de José Caldera y el otro del pibe nuevo, el debutante Luis Rimassa, los goles. Un penal atajado por Felipe Scarpone a Matozzi, menos mal, mirá si el primer gol en la cancha nueva lno iba a ser mens sana. Sabía todo. Había estado allí. Quien camina hacia el centro es nada menos que Roberto Felices, enorme, cada vez más grande ante cada paso. Como desde hace una década. Como por toda la eternidad...

Don Roberto va hacia la cervecería Modelo, porque allí lo esperan sus compañeros para el festejo fraterno. Ahí estarán Felipe, José y Luisito. Seguramente su hermano Raúl estará charlando con los wingers, el Negro Curell e Ismael Morgada ("esos ágiles son cosa seria", pensó). ¿Se habrá quedado Ignacio Bulla? Lo conoce desde el '15, cuando llegó de For Ever. El vasco Alustiza, Juancito Galli,Pedro Dagliolo completaban ese equipo ganador. "Somos un buen equipo", se dijo, y cortó el silencio el motor de un Ceirano, esos autos lujosos que vendía Beltrametti hnos. en calle 7 número 1204.

El rumor del motor se apagó, pero iba llegando a 5 y 51 y la vida en la ciudad se manifestaba. Felices sentía que una vida había pasado desde que había salido del field, desde la vuelta de la cancha de Meridiano. En 1901 Gimnasia ya pisaba el Bosque. Tenía la Plaza de Juegos Atléticos, pero la construcción del Colegio Nacional obligó a la mudanza. Sensación extraña, don Roberto pareció escuchar que alguien rimaba "si me fui fue para volver" con unos sones muy particulares. (El vestigio del futuro). Ya en el '21 el club recibió terrenos entre calles 50, 52, 118 y 121, pero era mejor otro lugar. Ese era para caballos, no para jugar al fútbol y el tranvía pasa por calle 60. El 31 de enero de 1923, el Ejecutivo Provincial entregó por decreto las tierras tan ansiadas, esos 40.350 metros cuadrados. ¡80 mil pesos invertidos en la nueva cancha! 108 por 74 mts. el verde césped (no tan verde y no tanto césped), la pista de atletismo (todo cerrado con barandas de madera y alambre tejido), 3 canchas de lawn tennis, el chalet inmaculado...todo era hermoso. Una casa para siempre.

Cada vez más ruido en la ciudad ("debe ser esa radio nueva de la Universidad que inauguraron hace unos días" recordó), cada vez más luces. Si hasta parece que hay más gente...pero ensimismado, recordó aquella reunión en su casa, porque jugaban con Emilio Fernández y Ángel Bottaro  en Independencia y el fóbal tenía que volver a Gimnasia y estaba la chance de la fusión y cambiaron opiniones y votaron y fue 28 a 28 (en esa época no había votos de más) y el presidente de Independencia Amos Valentini desempató ("y ayer estuvo en el almuerzo y hoy en la cancha"). La imagen de una realidad paralela si Don Amos votaba en contra se disipó. Recordó el ascenso y aquel primer clásico que definió "Sangre azul" en contra...,Historia antigua, ya estaba en la cervecería. Una Quilmes fría lo esperaba pero...¿que pasó? Tanto ruido ("tantas radios Capilla hay"), tantas luces y de golpe...nada. ¿Dónde están los muchachos? Se sintió perdido, viendo sin ver. 

-Don Roberto, vine a buscarlo- dijo de pronto una voz suave, desconocida y familiar a la vez.

-¿Usted quien es?¿Dónde están todos?

-Toda la vida me hablaron de usted. A mi me dicen Chirola y desde que era chico en Berisso escuché hablar de Roberto Felices...

-Amigo, no sé que broma es esta, pero usted es más grande que yo. Miró a los lados...nadie. -Ya está la joda...Enrique, Roberto, vamosss. Lo mandaron mis hermanos, ¿no?

-No, Don Roberto. No fueron ellos. No están acá. Están en casa. Todos están allá.

-Pero que barbaridad, ir a molestar a la Vieja...ella esta acostumbrada desde que eramos muchachones, pero habíamos quedado acá- dijo mientras miraba a ese desconocido de arriba a abajo. 

-No. Nuestra casa Roberto.

-¿Nuestra?- se sorprendió- y ahora que lo veo, ¿que hace vestido así?

-Yo juego en Gimnasia- dijo Chirola, emocionado. -Siempre soñé jugar acá. Aún lo sueño- dijo mientras acariciaba el escudo.

-Pero usted está grande para la Intermedia y hoy conmigo no jugó. Y esa camiseta es rara. Tiene letras y un número 17.

-Don Roberto, acompáñeme. Vamos al Bosque y va a entender.

-Vengo de allá, muchacho.

-Vamos, quiero mostrarle lo que hicimos entre todos.

Confundido, Roberto Felices desandó el camino. Otra vez con sus pensamientos y con ese extraño al lado, que hacía ruído metálico con ese calzado que repiqueteaba en las baldosas. Chirola le dijo que se llamaba Sebastián, que estaba en Gimnasia desde los 5 años y que -tratándose de Gimnasia- el tiempo no significaba nada. El tiempo no existía. Le habló de Timoteo, de Messera, de Márcico, del Pampa Sosa, nombres que Felices nunca escuchó pero sintió de la misma sangre. Empezaba a entender y ya no lo sorprendían las marquesinas de los negocios ni esos autos multicolores que corrían como "coches especiales".Tampoco que en lugar de anochecer, el Bosque se veía más claro, más nítido. Y todo era más azul y blanco que verde.

En los jardines estaban todos, algunos trajeados, otros con bigotes y ropa informal, muchos con camisetas Hummel o Adidas. En el palco, René Favaloro espera que El Expreso salga a la cancha, Sureda y Néstor Basile cambian impresiones sobre la Copa de la Superliga mientras el Bicharra le vende confites Sugus a los mellicitos del Dr Barros Schelotto. Della Savia le entra a la pelota a la altura de la cabina de DAGA, mientras Montañez defiende en el arco del tanque de agua, Varallo y el Indio Ortíz hablan de campeonatos y tu viejo de la mano de tu abuelo (sí, el tuyo) van como siempre al lado de la Chimenea...

-Vea, don Roberto. El Estadio se llama Juan Carmelo Zerillo. Usted lo conoció.Ya no está el chalet, pero mire que platea hicimos. La vamos a hacer toda.  La platea. La cancha. Un club grande. Siempre fuertes, siempre unidos. Al título de la Asociación Amateur que usted vio súmele el Torneo Centenario que le ganamos a River. Una copa nacional, como la Argentina de ahora...

¡Dale Lobo, Dale Lobo! gritan las tribunas repletas. Roberto Felices, lagrimeando, alcanza a decir -¿esto hicimos?

-El Bosque es el lugar que cuando entrás te olvidas de todo, Roberto -dijo tuteándolo por primera vez. -Solamente disfrutás y respirás Gimnasia. Es un lugar único. 

-Vos pibe... sos el mejor de todos nosotros.

Ahí están, por siempre abrazados, Roberto Felices y Sebastián Romero. La misma sangre. Una única pasión.

118 años en el Bosque. 95 en casa. Estas lágrimas son la emoción por lo que fuimos. Esta sonrisa esperanzada, lo que seremos. Juntos.

 

 

 

 

Si llegaste hasta acá es porque valorás nuestras noticias. Defendé la información y formá parte de nuestra comunidad.
Suscribite a uno de nuestros planes digitales.

Debe iniciar sesión para continuar

cargando...

¿Querés recibir notificaciones de alertas?

Para ver nuestro sitio correctamente gire la pantalla