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Mitos derribados

Tips para una casa limpia de verdad

Qué productos conviene usar, los horarios ideales para repasar los vidrios y las técnicas más eficaces

Esponjas

Sin zapatos

La vajilla

Letra chica

Tener la casa limpia debe ser una de las sensaciones más lindas. Todo impecable, un buen aroma y las cosas en orden. Cada uno tiene su forma de llevar adelante esta tarea, y generalmente es algo que se trasmite de generación en generación porque la mayoría aprende las domésticas por imitación, y rara es la vez que se plantea si así estaba bien hecho o no. Acá les contamos cuáles son los errores más comunes a la hora de higienizar nuestro hogar.

Resulta que el uso de guantes, el orden en el que limpiamos o la hora en la que limpiamos los vidrios, pueden ser determinantes en la limpieza de la casa y estar entorpeciendo que quede reluciente.

Cuando nos ponemos en modo limpieza, seguramente lo primero que vemos es el suelo lleno de migas, basuritas, restos (y más si hay niños) y no aguantamos las ganas de pasar el escobillón. Pero estaríamos habiendo todo mal, porque el ciclo correcto es de arriba hacia abajo para que el polvo vaya cayendo hacia el suelo y este, sea lo último que se limpie. De lo contrario, volverá a ensuciarse cuando se repasen los muebles.

Esponjas

Eso de tener un trapo y una esponja para el baño, parece lo más adecuado, pero no es así. Resulta que se necesita una para el lavatorio, otra para la ducha o bañera y una tercera para el inodoro. De lo contrario, se estarían pasando las bacterias de un lado a otro.

Sea que las ponga a lavar o que se las cuelgue en el toallero, dejar las toallas húmedas es un caldo de cultivo para el moho y las bacterias. Se deben estender hasta que se sequen por completo y después ponerlas en el cesto de la ropa sucia.

Hay gente que dice que se siente incómoda usando guantes, sin embargo, usarlos es elemental, porque mantienen las manos lejos de algún virus o microorganismos y también se protege la piel de los daños causados por el contacto con productos químicos. Además evitan que nos cortemos si se rompe algo.

Sin zapatos

En muchas casas se usa esto de sacarse los zapatos ni bien se entra. Pero la verdad es que la mayoría no lo hace. Pero además, a la hora de limpiar no hay que hacerlo con el calzado que se trae de la calle, porque sería como entrar nueva suciedad al hogar. Tener un zapatero cerca de la puerta de entrada es lo ideal y luego andar dentro de la casa con otro calzado.

Otro dato importante es el tema de los usos de los productos. Aplicarlos directamente sobre las superficies a limpiar no es lo mejor.

De esa forma se satura la superficie y después es más complicado quitarlo y suelen quedar restos. Lo ideal es poner el limpiador sobre el trapo que se vaya a utilizar.

La vajilla

Lavar los platos antes de irse a dormir es uno de los mejores hábitos de limpieza, ya que los platos sucios y con restos de comida, son un imán para los bichos y microorganismos. Por no hablar de lo desagradable que resulta amanecer con semejante zafarrancho.

Letra chica

A veces no se hace caso a la leyenda “multiuso” y se aplica el producto sobre cualquier superficie sin tener en cuenta si son delicadas. Es fácil que materiales como el aluminio, el mármol o la madera, se dañen con los químicos.

Otro dato respecto a los limpiadores es que hay que dejarlos actuar. Se necesitan unos 30 segundos como poco para que las sustancias empiecen a actuar debidamente sobre las superficies y después sí se puede frotar, aclarar y secar.

Un mal hábito de limpieza que resulta de lo más común es utilizar más cantidad de producto de la que el fabricante recomienda. Se cree que a mayor espuma, mayor limpieza y la realidad es que suele causar el efecto contrario. Cuando se satura de limpiador una zona, suele ser difícil retirarlo y quedan restos que hacen que se pegue la suciedad más fácilmente.

La mayoría limpia los vidrios de la casa los días soleados, pero hay un dato que sorprendente. Cuando se aplica el limpiavidrios durante un buen día, suele secarse muy rápido y luego cuesta más quitarlo y que la superficie quede espejada.

Por alguna extraña razón muchos creen que no es necesario limpiar los materiales que se utilizan para la limpieza: trapos, esponjas, escobas, aspiradores, el balde, la escobilla del baño, etc. Pero sí hay que hacerlo, porque de lo contrario siguen acumulando suciedad que luego va a parar de nuevo al hogar.

 

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