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Arrugas en el rostro

El lado B de la cara de felicidad

Los surcos que se forman alrededor de la boca se hacen más notorios con el natural paso del tiempo. Cómo prevenirlos y tratarlos

Es importante saber cómo prevenir Los surcos que se forman alrededor de la boca. Hay tratamientos que permiten retrasar el natural paso del tiempo / Shutterstock

Los especialistas dicen que una persona feliz refleja vitalidad en su rostro. Sin embargo, hay algunas marcas de este estado anímico que pueden causarnos fastidios.

Es que el rictus o surco nasogeniano (las líneas paralelas que se forman al lado de la boca) muy marcado no es otra cosa que el resultado de tu felicidad.

Y si se tiene una boca amplia, peor. Cameron Díaz, Julia Roberts, Emma Thomson, Kate Winslet o Meg Ryan tienen el rictus marcadísimo. Esto que es maravilloso para segregar endorfinas y tener buen humor, tiene su lado oscuro.

Estas marcas se dan por la contracción fuerte de los músculos cigomático y risorio, que se terminan convirtiendo en un par de arrugas estáticas a ambos lados de la cara que nacen en la base de la nariz y descienden hasta ambos lados de las comisuras de los labios.

Pero vale aclarar que también son la consecuencia directa del proceso natural de tu envejecimiento. Con el paso de los años los tejidos y las grasas faciales descienden hacia el tercio inferior de la cara y marcan la arruga del surco.

Bien, ahora que se sabe cómo se forman, hay que tratar de prevenirlas. Dejar de ser feliz no es la mejor opción. Lo ideal es corregirlas de forma natural y no eliminarlas por completo. El objetivo de su tratamiento debe ser atenuarlo sin pretender eliminarlo completamente.

Cuando la principal causa es muscular (contracción fuerte y repetida de los músculos cigomático y risorio), los expertos recomienda recurrir a los rellenos: ácido hialurónico de alta densidad y concentración con efecto lifting, combinado con hidroxiapatita cálcica (sustancia similar al hueso humano) a baja concentración.

Estos fillers se utilizan de dos formas distintas: indirecta o directamente en el rictus. Indirectamente es cuando además de surco nasogeniano hay falta de volumen en los pómulos, hay que infiltrar ácido hialurónico o hidroxiapatita cálcica en pómulos y mejillas para tensarlos y así, como efecto secundario, mejorar el surcos. Los resultados duran entre 16 y 18 meses.

Lo mejor de este tratamiento es que mejora mucho el volumen facial, rejuvenece y consigue un aspecto más saludable, al tiempo que elimina la cara demacrada o demasiado delgada, pero lo negativo es que sólo queda bien en personas a las que les falta pómulo o mejilla, en el resto resulta artificial.

La cleft infiltration consiste en infiltrar ácido hialurónico e hidroxiapatita cálcica entre la inserción del músculo y la piel, para hacer una especie de almohadilla que impida que, con la contracción muscular, la piel se arrugue. Los resultados duran más de 2 años. Se genera una corrección directa, que levanta el surco hundido, y regenera y protege la piel evitando que se pueda fracturar con los años.

Cuando la causa del rictus es la flacidez y el exceso de piel, se puede tratar el problema con equipos de radiofrecuencia que elevan la temperatura de la zona hasta conseguir la contracción y estimulación del colágeno (sustancia responsable de la tensión cutánea). Así se consigue el tensado de la piel de esa zona por unos dos años. Este tratamiento tiene la ventaja de evitar los hematomas que provocan otras técnicas, como los hilos tensores, no es doloroso y permite la incorporación inmediata a nuestra actividad normal, pero sólo corrige los surcos pequeños y poco pronunciados. Realiza un tensado cutáneo suave y los resultados no se disfrutan hasta pasados 6 u 8 meses, que es lo que tarda en formarse el colágeno nuevo.

También se pueden utilizar hilos quirúrgicos permanente o reabsorbibles con conos. Y se insertan con agujas desde la raíz de la oreja hasta el surco nasogeniano. Así tiran de la mejilla y la anclan en una nueva posición en el pómulo para que el rictus desaparezca. Se suelen poner tres por cada lado de la cara con anestesia local y los resultados se mantienen entre 1 ó 2 años. Esta técnica permite tensar la piel en cuestión de media hora sin tener que pasar por el quirófano aunque la corrección que se consigue es pequeña. Solo están indicados en caso de flacidez cutánea leve. Además, pueden salir hematomas y quedar un poco artificial porque evita el dinamismo de la cara.

Cuando el exceso de piel y la flacidez son mayores, se puede recurrir al bisturí. Se suelen hacer unas incisiones en las patillas y detrás del trago de la oreja (el cartílago que está en la apertura de la oreja) para despegar la piel, tensar el tejido y eliminar el exceso de piel. Se realiza con anestesia local o sedación y se dan unos puntos que no hace falta quitar. El procedimiento es más invasivo y tiene una semana de inflamación, pero los resultados duran entre 5 y 10 años.

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