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A los empujones
A los empujones

Por: EDUARDO TUCCI
deportes@eldia.com

8 de Julio de 2019 | 02:58
Edición impresa

A lo empujones, como se desarrolló el partido con Chile, así afronta este momento la Selección. Con pasajes futbolísticos buenos y otros para el olvido. Un director técnico que se muere por seguir pero que está más respaldado por los propios jugadores que por el tercer puesto final en la Copa América. Ni Tapia –el “dueño” del seleccionado—está convencido de este proyecto y esto lo avala el hecho de que el número uno de AFA sólo le garantizó al DT que seguirá hasta diciembre. Y un liderazgo, el de Lionel Messi, que fue pura vehemencia para colocarse al frente de las quejas contra las arbitrariedades de la Conmebol llevándose puestos, incluso, los reclamos que ensayó la AFA.

Todo puede pasar con una conducción dirigencial como la actual que acude más a los parches que las decisiones coherentes. Hoy por hoy todo depende de lo que decidan Chiqui y sus dirigentes más cercanos que prácticamente se han “apropiado” del equipo nacional. Angelici y otros pesos pesados tomaron distancia del Combinado, al menos hasta ahora, y César Menotti, el director deportivo, ni siquiera fue a Brasil. Según se afirma en los círculos cercanos a la mesa de conducción afista, pese a que el “Flaco” afirmó que su ausencia se debe a una infección urinaria, por lo bajo aseguran que hace muchos días el ex DT campeón del mundo superó esa complicación y tranquilamente podría haber estado al frente del equipo.

Quien conducirá el barco de cara a las eliminatorias de Qatar 2022 es una incógnita que de ninguna manera cubre la confirmación “a medias” de Scaloni hasta el mes de diciembre. En medio de tantas vueltas, hay datos para tomar en cuenta: el entrenador santafesino como empleado de la AFA tiene vínculo contractual hasta después del Mundial ya que oportunamente había firmado como uno de los ayudantes de campo de Sampaoli y en este nuevo período al frente de la escuadra nacional afrontará seis amistosos: México, Estados Unidos, Alemania, Portugal y dos rivales a confirmar para la fecha FIFA de noviembre.

Lo cierto, real y concreto es que con todo lo ocurrido en esta Copa “floja de papeles” en materia arbitral, el balance de lo realizado en la Copa América prácticamente quedó en un plano secundario. Está claro que en el torneo recientemente concluido el equipo fue de menor a mayor y, sin deslumbrar, tuvo algunos pasajes de lucidez ante Brasil más muy buenos pasajes contra Chile aunque en este último caso el árbitro se encargó de romper todo. Lo observado lleva a pensar que todavía no se encontró al verdadero conductor y no es real –como le dijo el propio a Scaloni a los periodistas—que “la prueba está superada” para referirse a su labor.

Sigue sin quedar claro un plan de juego. Con diferentes esquemas, se buscó más “juntar jugadores” que armar una estructura de juego. Otro balance en rojo fue el de los cambios que dejaron muchas dudas en momentos claves de los partidos con una tendencia peligrosa: sacar al que mejor estaba jugando.

A la vuelta de Brasil es de esperar que se clarifique el panorama más allá de lo difícil que resultará encontrar el camino por la forma de operar que tienen los que deciden. Está claro, eso sí, que a Chiqui Tapia algunos de los directivos marginados en el tema “selecciones” le van a pedir explicaciones. Las representaciones nacionales siguen muy descuidadas y basta con recordar los problemas de Batista para armar el Sub 23 que jugará los Panamericanos de Perú: los clubes le niegan los jugadores y de los 22 convocados solo se pusieron a las órdenes del entrenador 16. Lamentable.

La Copa seguramente será recordada porque terminó siendo el escenario sobre el que apareció “otro Messi”, el astro indiscutido que asombró a propios y extraños con palabras y actitudes no muy comunes en su extraordinaria trayectoria. El dato del Himno cantado a viva voz resultó el principio de la renovación observada en el desarrollo del torneo. El capitán esta vez no le escapó a los micrófonos para llevar la voz cantante en temas como el VAR y los arbitrajes los dos estrepitosos fracasos del torneo. Messi, un jugador pacífico que sólo fue expulsado dos veces de la cancha en 823 partidos, explotó contra la inoperancia de quienes tuvieron a su cargo administrar justicia en los partidos de la albiceleste con Brasil y Chile.

Reclamos que superaron en intensidad a los de la propia AFA, que dicho sea de paso, debería ocuparse también de los desastres que se vienen denunciando en el fútbol de ascenso con “sentada” de jugadores incluida en un partido del torneo Federal.

Argentina se sacó la mufa ante Chile en un partido jugado al límite. Pero más allá del juego más sólido, la mejoría de algunas individualidades y la actitud demostrada, quedaron latente decisiones de fondo sobre nuestro equipo nacional y las consecuencias que traerán acarreadas la inédita rebelión del mejor de todos. La Copa terminó, pero para el fútbol argentino se vienen tiempos muy movidos.

 

 

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