Estimado lector, muchas gracias por su interés en nuestras notas. Hemos incorporado el registro con el objetivo de mejorar la información que le brindamos de acuerdo a sus intereses. Para más información haga clic aquí

Enviar Sugerencia
Conectarse a través de Whatsapp
La generación de escritores que llegó sin previo aviso

La pasión por Gimnasia y por Gilda en la obra de la joven novelista platense, Julieta Novelli. La literatura nutrida en los mitos colectivos. “Me interesan los milagros, la magia y los santos populares”

La generación de escritores que llegó sin previo aviso

Julieta Novelli (28), novelista platense, se presenta como parte de una fresca generación de escritores que va ocupando mercados, vidrieras y redes sociales

Por: Marcelo Ortale
marhila2003@yahoo.com.ar

12 de Enero de 2020 | 07:41
Edición impresa

Llegaron casi de golpe, sin aviso previo, un poco herederos en la Argentina de la prosa sin solemnidad de Gudiño Kieffer que a finales de los 60 intentó desmontar todo clasicismo, entre otros escritores renovadores y agresivos, aunque tampoco los veneran sumisamente porque para ellos apareció internet y adiós a todo legado, a toda dependencia literaria segura, a todo puerto en donde encontrarlos, porque siempre están zarpando hacia ese mundo virtual e inconquistable para extraños.

Julieta Novelli (28), novelista platense, se presenta como parte de una fresca generación de escritores que va ocupando mercados, vidrieras y redes sociales. Es profesora de Letras graduada en la UNLP, enseña Lengua y Literatura en el colegio Nacional y ofrece talleres de esas materias en la Escuela 73 de Abasto.

Además Novelli es, como se verá, muchas otras cosas más. Actriz con varias actuaciones en las tablas de La Nonna y de Gargantúa, entre otras salas, así como futbolera, apasionada de Gimnasia –habitué de 60 y 118, pero viajera a todas las canchas de la Superliga-y coautora del libro “22 22”, editado hace pocos meses, en donde intelectuales platenses desnudan su pasión por el Lobo.

Colaboraron en esa presentación junto a Novelli los prosistas y poetas Carlos Aprea, Leonel Arance, Mario Arteca, Eduardo Berisa, Laureana Buki Cardelino, Gisele Piru Ferreira, Lucas Finocchi, Héctor Ghidini, Gerónimo Guillén, Gabriel Impaglione, Sofía Lugo, Francisco Magallanes, Agustina Maturano, Guillermo Eduardo Pilía, Glenda Pocai, María Queirel, Guido Rusconi, Juan Rux, Eugenia Straccali y José Supera.

“Soy futbolera y tripera de alma. Me gusta lo que se vive en la cancha y en los viajes cuando jugamos de visitantes. Me gustan las caravanas, el juntarnos antes los hinchas, el durante y el después de los partidos. Este es el mundo que me interesa, el mundo infinito de la pasión del fútbol...”

Si algo faltara, es fanática de Gilda, la icónica cantante y compositora argentina de cumbia. Gilda es, junto a una de las abuelas de la escritora, protagonista principal de la última obra de Novelli, entreverada como una figura más de su familia.

Uno de los apologistas de la escritora, Walter Lescano, escribió: “¿Las estrellas musicales son diosas de algún Olimpo inalcanzable? ¿Escuchar un disco que te apasiona también es como meterte a una iglesia a rezar? En definitiva, cualquiera sea la respuesta hay algo certero: la fe en la música lo puede todo. Incluso darle sentido al mundo cotidiano, al horror, a la pérdida, al abandono y al crecimiento. En “Mi vida con ella” Julieta Novelli redescubre la cosmogonía familia (con Gilda de fondo representando el sound-track ideal e irremplazable) a partir de las pequeñas fallas y luminarias que surgen cuando la muerte y los desperfectos físicos hacen su aparición”.

Ya en su profesión de docente, Novelli menciona entre los predilectos a Borges, Horacio Quiroga, Cortázar, “sobre todo” Alejandra Pizarnik, el Quijote de Cervantes y el Martín Fierro de José Hernández, “cuyos textos me sirven para enseñar y entretener a mis alumnos”

Novelli publicó varios libros de poesía y prosa, pero su última obra -”Mi vida con ella” (Erizo Ediciones, 2019)- está llamando la atención, entre otros motivos por la madurez narrativa que exhibe según lo señalan los críticos.

Miguel Dalmaroni, profesor e investigador literario, prologuista de otra de las obras de Novelli -­”Constelaciones” (2016)- dijo de esta autora: “Nadie como Novelli construyó nunca en castellano una contra-sintaxis cultural como la de sus prosas, de un modo tan remotamente ajeno a lo punible, ni con semejantes efectos de alteración severa del lector, que sufre –en algún punto o segmento de cada uno de sus textos- un sobresalto irrepresentable que lo expulsa de las galaxias del sentido, a la vez que lo deja enlazado a una afección sin nombre que volverá cada vez en el recuerdo de la primera lectura”.

Y añadió: “como torpe aproximación, suelo decir que las prosas entre opas, barrilongas y deslenguadas de Julieta mezclan algo de Niní Marshall y de las mejores tradiciones del absurdo cómico argentino, algo de Puig (mejor, de ciertos nietos de los personajes de Puig que parecen afectados por unas dislexias raras), algo de Aurora Venturini, mucho de los arrabales indómitos de la música y las éticas tribales urbanas del siglo XXI, y sin dudas una intermitencia despareja de resonancias turbiamente cortazarianas. El mundo y sobre todo la voz que inventa Novelli son únicos e ignoro si hay algo que –en su extremismo abombado y obsceno, amorosa o puerilmente obsceno- se le parezca en la literatura argentina”.

Por su parte, el crítico literario Iván Suasnabar, que ubica a Novelli entre las principales escritoras de su generación, sostiene que “en escritura, la experiencia amorosa, los desencuentros familiares y las disquisiciones del yo poético se despliegan sobre un fondo reconocible: programas de TV, estrellas del mundo del espectáculo, mainstream hollywoodense. De todas formas, sería equivocado (e injusto) remitir la efectividad de su escritura a una simple enumeración de referencias culturales; por el contrario, su mayor acierto radica en haber(se) inventado un registro que, sin renunciar a la inflexión intimista -una subjetividad que convierte el apunte banal en diatribas extremas- construye la voz de un ethos femenino, juvenil y extremadamente sensible a las formas contemporáneas del discurso amoroso”.

EL COMIENZO

Muchos investigadores pero también lectores y escritores sostienen que un buen libro se define por su primer párrafo. Aquí va entonces, para el correspondiente testeo, el comienzo de “Mi vida con ella”. Dice así: “Cuando Gilda murió yo tenía cinco años (si es que era yo todavía). Cuando Gilda murió yo tenía un abuelo y dos abuelas vivas. Hoy me acordé de que mi abuela, la de sin abuelo vivo, tenía un pájaro al que quería mucho, le hablaba y le cantaba, lo hacía dormir y le sostenía la mirada en la sobremesa. Me parece precioso que ese recuerdo sea mío, podría ser de Pizarnik pero es mío, “mi abuela tenía un pájaro” digo y me vuelvo más otra cosa. Tener un pájaro puede sonar hermoso y no, pero qué linda es la palabra pájaro”.

Sigue: “Cuando Gilda murió no era una santa y yo medio que sí. Ahora medio que al revés, y está bueno, sí, bueno. La primera vez que la escuché me puse a bailar y la segunda lloré como haciendo fuerza, así me entregué a la pasión desbordada imitando a todas las fans (que ya eran viejas) e inauguré la segunda generación de chicas que amamos a Gilda y recibimos su magia”.

La entrevista con Novelli transcurre en bar del Malvinas. ¿Le interesa el tema de Dios? “No. Sí me interesan los milagros y la magia. Me importan también los santos populares, como el Gauchito Gil y otros”.

¿La naturaleza cuenta como tema? “Muy poco, casi nada”. ¿El amor? “Bueno, el amor de pareja y el amor a la familia, sí”. ¿La muerte? “La muerte aparece mucho, pero no me siento eterna. Siento que después de la vida no hay nada y eso me da tristeza”. ¿Y el tema político? “Está empezando a aparecer, de a poco”.

Insiste con sus dos pasiones, el fútbol y Gimnasia. ¿Maradona le interesa? “Me da un poco lo mismo, porque creo que primero está Gimnasia y después los nombres”. ¿Cómo se definiría? “Como una actriz en el libro abierto de la vida. Así entré a la literatura”.

Hay también en ella mucho del fluir del subconsciente que gestó James Joyce, aunque se habla de un fluir de lo cotidiano, doméstico y algo prosaico, con frases irónicas que llaman a la tristeza: “La heladera ya está colonizada por el termidor de mi tío el siniestro, la gelatina de su dieta y un lechón, un lechón que tienen que haber comprado hoy o ayer a lo sumo, no está congelado, me parece que todo eso está mal, muy mal, siento furia y pienso en Gilda, ya no sé si estoy enojada con ella, pienso que necesito abrazarme espiritualmente a ella otra vez o voy a morir envenenada de la parte humana del mundo”.

 

Si llegaste hasta acá es porque valorás nuestras noticias. Defendé la información y formá parte de nuestra comunidad.
Suscribite a uno de nuestros planes digitales.

Multimedia

Julieta Novelli (28), novelista platense, se presenta como parte de una fresca generación de escritores que va ocupando mercados, vidrieras y redes sociales

Novelli es, como se verá, muchas otras cosas más. Actriz con varias actuaciones en las tablas de La Nonna y de Gargantúa, entre otras salas

cargando...

¿Querés recibir notificaciones de alertas?

Para ver nuestro sitio correctamente gire la pantalla