La ciencia y la tecnología avanzan de la mano y han logrado ya diseñar numerosos dispositivos capaces de camuflarse en el cuerpo humano para monitorizar algunas enfermedades y anticiparse a las posibles crisis. Son los llamados “sensores biomiméticos”, dispositivos que se pueden situar en el cerebro, bajo la piel o ingerirse para explorar tejidos y órganos de una forma continua y mínimamente invasiva.
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