Eran cuatro, iban armados, con guantes y encapuchados e irrumpieron por la madrugada en una casa de 420 y 22. Una vez dentro, maniataron al grupo familiar y golpearon al menos a un integrante. Luego recorrieron cada habitación en busca de objetos de valor que cargaron en bolsos. Finalmente, con un botín cuantioso, escaparon en un Peugeot 308.
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