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Golijov: un genio musical de visita en La Plata

El compositor platense premiado en el mundo pasó por la ciudad. “Volver siempre es fuerte“, dijo

Golijov: un genio musical de visita en La Plata

El platense Osvaldo Golijov, multipremiado en Estados Unidos y Europa por su música.

"Es muy fuerte volver. Me emocionó. Y disfruté la experiencia de recorrer los barrios y ver la ciudad a través de los ojos de mis hijos, que habían venido cuando eran muy chicos y no la recordaban". El que habla es Osvaldo Golijov, músico platense convertido en un suceso internacional y multipremiado en Estados Unidos, donde en el año 2006 fue reconocido como compositor del año por el Musical American International Directory of The Performing Arts y donde el Lincoln Center de Nueva York dedicó en el mismo año un festival a su obra.

Golijov -que vive y trabaja en Boston- pasó esta semana por La Plata, ciudad a la que no venía desde antes de convertirse en un talento reconocido internacionalmente al que muchos críticos consideran genial. Y lo hizo sin compromisos profesionales ni académicos, con la intención de visitar viejos amigos y familiares a los que no veía desde hacía años.

Fue una visita callada, sin anuncios ni estridencias, íntima y fugaz, propia de un compositor hiperactivo: Golijov había llegado al país para participar como disertante en el Tercer Encuentro de Pensamiento Urbano, el jueves último en el Teatro San Martín de Buenos Aires, invitado por la Fundación Szterenfeld. Y esta semana estará de vuelta en Estados Unidos, donde lo espera una agenda cargada, según indicó: terminar una ópera que le encargó el Metropolitan Opera House, de Nueva York, la música de la próxima película de Francis Ford Coppola -segunda que compone para el afamado director- y alistar los preparativos para su viaje a China, a fines de setiembre. Allí se estrenará la música que compuso como tema de apertura de las olimpíadas especiales que se disputarán en ese país.

Basta detenerse en esa enumeración para reparar en una de las características más destacadas de la música de Golijov: su naturaleza ecléctica, producto del hibridaje de géneros procedentes de distintas culturas. Una particularidad que él atribuye al influjo de la globalización. Y que lo convirtió en uno de los compositores más convocados en los últimos tiempos.

LOS AMIGOS, EL BARRIO Y ESTUDIANTES

Pero ninguna de estas cuestiones relacionadas con su trabajo formaron parte de la visita de Golijov a La Plata, según reconoció el músico en diálogo con este diario y a punto de volver a Estados Unidos. Fue una visita sin compromisos académicos ni profesionales que lo llevaron a aprovechar el tiempo en el encuentro con viejos compañeros de colegio y familiares.

Golijov cuenta que encontró a la ciudad distinta a la de sus recuerdos. "La recordaba más tranquila". Pero esa diferencia no amortiguó el impacto del reencuentro: "volver a La Plata fue muy fuerte porque hace mucho tiempo que no estaba y porque esta vez vine con dos de mis hijos, Jonathan (17) y Anna (12), que ya habían venido pero tenían un recuerdo muy vago".

Golijov cuenta que se las arregló para hacer coincidir su viaje con el de sus hermanas Alicia y Diana (la primera vive en España y la otra en Israel) y juntos visitaron a su tío José Pecarovsky, que vive en La Plata.

Más tarde se dedicó a visitar amigos de la escuela primaria y secundaria, que cursó en la Anexa y el Nacional, como Alejandro Nieto, Martín Barrios, Cristina Anselmino, Gustavo Gil y Enrique Portnoy.

El músico -que compartió trabajos con artistas de estilos tan distintos como Café Tacuba, Gustavo Santaolalla o la soprano Daw Upshaw- aprovechó también para visitar a una ex compañera de la Facultad de Bellas Artes con la que nunca perdió el contacto como la ex directora del coro del Teatro Argentino, Eduviges Picone y a su ex profesora de piano Elsa Carranza.

LA CIUDAD A TRAVES DE LOS OJOS DE LOS CHICOS

Uno de los elementos que más rescató de la visita, cuenta, fue la posibilidad de recorrer la ciudad y sus barrios con dos de sus hijos. "Fue una experiencia muy fuerte ver la ciudad a través de los ojos de los chicos. Me encantó, me divirtió y me emocionó".

Aunque no pudo ir a ver a Estudiantes, club del que es hincha, si logró hacerlo su hijo Jonathan, acompañado por uno de los compañeros de secundario de Osvaldo y quedó fascinado, dice Golijov.

Osvaldo Golijov nació en La Plata en 1960, en el seno de una familia de inmigrantes judíos y aquí vivió durante 22 años.

Influido por su madre, Ethel Pecarovsky de Golijov, que era profesora de piano y docente de Bellas Artes, se inclinó por la música. Y luego de estudiar un tiempo en su casa siguió sus estudios de piano con la profesora platense Elsa Carranza y de composición con Enrique Gerardi.

Cursó en el Conservatorio Provincial y en la Facultad de Bellas Artes antes de partir en 1983 hacia Israel, donde continuó su formándose en la Academia Rubin. Más tarde viajó a los Estados Unidos, donde completó su formación estudiando con el compositor George Crumb.

Actualmente es compositor permanente de la Orquesta Sinfónica de Chicago y enseña en el conservatorio de Boston. Y es uno de los compositores más respetados en Estados Unidos y Europa a partir de sus trabajos con el Kronos Quartet, de su obra "La Pasión según San Marcos" y de sus bandas sonoras de películas, entre ellas, la última de Francis Ford Coppola.

Pero la actitud siempre humilde de Golijov (dueño de "esa sencillez que sólo se aprecia en los que son realmente grandes", según destacan en su entorno) y el hecho de que a nivel nacional no tiene la repercusión alcanzada en países como Europa y Estados Unidos, hicieron que muchos de los platenses que se cruzaron con él durante su visita a la ciudad, no sospecharan de quién se trataba. Lo dice Eduviges Picone, que lo acompañó en el viaje hacia Buenos Aires el día que Golijov fue a hacer su disertación.

"Fuimos en colectivo y durante todo el viaje yo me preguntaba '¿qué pensarían los otros pasajeros si supieran a quién tengo al lado?", dice Picone, que piensa de su ex compañero de facultad: "la historia lo va a poner en un lugar especial, como el que hoy ocupan Mozart o Beethoven". OMAR GIMENEZ





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