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MIRADA ECONOMICA

Con los docentes NO

Por MARTÍN TETAZ (*)

Las palabras retumbaron primero en la apertura de sesiones ordinarias del Congreso el pasado 1º de marzo, e hicieron eco luego en la cabeza de cada uno de los 826.536 docentes que según el último Censo Nacional Docente del ministerio de Educación de la Nación se desempeñan en las escuelas de nuestro país.

"Con trabajadores que gozan de estabilidad frente al resto de los trabajadores, con jornadas laborales de 4 horas y 3 meses de vacaciones, cómo es posible que sólo tengamos que hablar de salarios y no hablemos de los pibes que no tienen clases", disparó la Presidenta en medio de aplausos obsecuentes.

Lo cierto es que revisando la última base de datos disponible correspondiente a la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) que efectuó el INDEC en el segundo trimestre del año pasado, un 4,71% de los trabajadores pertenecientes a la población económicamente activa (PEA) se desempeña como docente en su actividad principal, pero sólo 37,09% de ellos reconoce tener una jornada laboral de hasta 4 horas de duración. El porcentaje varía según el nivel educativo (41,4% en primaria, 36,5% en secundaria y 29,9% en superior) pero en el promedio del sistema, el 62,9% de los docentes tienen jornadas mayores a las 4 horas "denunciadas" por Cristina Fernández de Kirchner, mostrando que la realidad es en todo caso compleja y heterogénea.

Por otro lado, los maestros retrucaron que en su exabrupto, la mandataria argentina pasó por alto el tiempo que debían dedicar en sus casas a la corrección de trabajos y exámenes, planificación de las clases y diagramación de actividades. No se trata por cierto de una rareza de nuestro país. Según el último informe de la OECD "Panorama de la Educación 2010", que puede ser consultado online, se reconoce que los docentes de países como Estados Unidos, Alemania, España y Japón (entre otros) dedican entre un 62% y un 167% más de horas a la enseñanza fuera del horario de clases, que dentro del aula. Absolutamente en ningún país del informe de la OECD se considera que las horas de trabajo frente a alumnos dan cuenta del total de la jornada laboral.

Las 38 semanas de clases del calendario de Argentina, tampoco colocan a nuestro país entre los más perezosos. Es verdad que Indonesia tiene 44 semanas de actividad académica, en sintonía con la mayoría de los países asiáticos, pero Estados Unidos, Grecia y Francia tienen 36 semanas, España, Portugal, Bélgica, Irlanda y Hungría tienen 37 y Noruega y Finlandia, los países que arrasan en los exámenes estandarizados internacionales, también dedican la misma cantidad de días que nosotros.

En materia de remuneraciones, por otro lado, según la EPH el salario docente promedio fue de $2.964 el año pasado, mientras que el salario promedio de toda la economía fue de $2.683, pero puesto que existen diversos niveles de formación y capacitación de la mano de obra, lo que corresponde es comparar los ingresos para personas con similares niveles educativos. Aplicando análisis econométricos se llega a la conclusión de que cuando se comparan peras con peras y manzanas con manzanas, los salarios docentes están entre un 13 y un 31% por debajo de los salarios de otras profesiones con igual cualificación, dependiendo del nivel de enseñanza en el que se desempeñen los maestros. Esto sucede básicamente porque aunque no siendo mayoritario, existe un alto número de profesores que trabajan a media jornada y reciben por ende, media remuneración.

En la comparación internacional, siguiendo el mencionado informe de la OECD, la realidad es muy variable, aunque en general los sueldos no son buenos. En países como Estados Unidos, los docentes ganan hasta un 35% menos que otros trabajadores similares, en Corea se llevan un 18% menos y en Finlandia están entre un 7 y un 13% por debajo. Pero en España los salarios de los maestros están entre un 12 y un 26% por encima de los del resto del mercado.

Ahora bien, se equivoca la Presidenta y no porque no sepa cuántas horas trabajan los docentes ni porque desconozca la evidencia comparada respecto del calendario académico en el resto del mundo, sino porque entiende que las preocupaciones en puja son los salarios versus "los días de clase de los pibes", cuando toda la evidencia científica muestra que ninguna de esas dos variables son determinantes del rendimiento educativo.

Mientras dinamita con sus inexactitudes lo poco que queda aún en pie de la sufrida dignidad docente, asistimos a un congelamiento en la cantidad de egresados del sistema secundario en los últimos 4 años, aún cuando la matrícula creció un 7,4% en ese ínterin. Los alumnos simplemente fracasan y esto se observa por ejemplo en las últimas pruebas internacionales estandarizadas PISA, donde nuestro país ocupa el puesto 66 del ranking de capacidad lectora, detrás de México, Brasil, Chile y Uruguay.

"Macri se pensó que era el Alcalde de Nueva York" dijo con sorna la Presidenta, a propósito de la controversia por la administración de los subtes. En materia educativa parece que Cristina sin embargo piensa que está gobernando en Alemania con los docentes de Japón y los alumnos de Finlandia.

El problema, señora Presidenta, no son los docentes ni los salarios, sino la falta de capacidad de gestión que ayer hizo chocar trenes y mañana será responsable de que los alumnos fracasen una vez más, cuando intenten aprobar los exámenes de ingreso en las universidades.

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