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Chapu inoxidable

El DNI de Rodrigo Braña dice con fuerza que nació el 7 de marzo de 1979 en Berazategui. Esa misma fuerza que lo ayuda a seguir siendo referente y figura a los 38 años.

Chapu inoxidable

Volvió a Estudiantes a mediados del año pasado cuando varios aseguraban por lo bajo que su regreso estaba más emparentado con una especie de homenaje, y que sus presencias iban a estar supeditadas a las típicas molestias musculares, alguna lesión o el normal desgaste físico. Nada de eso pasó. Pocos se animaban a vaticinar este momento, ni el propio Chapu sentía que hoy podía seguir siendo el dueño del círculo central. Líder, y no solamente con la palabra: “Cuando era más chico no imaginé jugar hasta esta edad. Es cierto que integrar buenos equipos y tener a algunos entrenadores te hacen todo más fácil y eso ayuda a que todo se estire un poco más. Pero la verdad que no tenía pensado este presente", confesó el volante sin vergüenza alguna.

Hoy por hoy Braña es fundamental en el sistema de Lucas Bernardi, que sigue buscando el rendimiento ideal. El ciclo lleva cuatro partidos y si bien tiene que seguir mejorando, parece haber dejado atrás el flojo comienzo del semestre donde se mostró una cara desconocida, como hacía mucho tiempo no se veía en Estudiantes. Para el Chapu es vital recuperar terreno en la tabla y finalizar el año de buena manera, ya que el próximo semestre asoma con doble competencia: “Tenemos que pensar en seguir así. Sumar y tener regularidad en el rendimiento para terminar bien el año. El semestre que viene es importante para todos porque está la Copa Libertadores, por eso es clave tener una buena cantidad de puntos en el torneo. El margen de error tiene que ser cero".

Más allá del buen momento, y de ser figurita repetida a la hora de buscar a los más destacados después de cada partido, Rodrigo Braña va mirando el almanaque 2018 de reojo. Es consciente que el final muy de a poco se va acercando, por más que la fecha no está definida. Lejos de sentirlo con la angustia lógica, continúa aprovechando el día a día: “No me quiero apurar, pero está claro que por edad no puedo mirar mucho más allá. El fútbol tiene un montón de ingredientes que a un jugador como yo le van pasando por la cabeza. Lo mejor es que sigo disfrutando de jugar y de entrenar todos los días. Da nostalgia obvio hablar de esto, porque el retiro está en el corto plazo pero mientras lo pueda estirar sin desentonar, voy a seguir. Cuando sienta que no va más, no irá más”.

Son pocos los que pueden darse el gusto de seguir en vigencia tras 20 años de carrera y Rodrigo Braña es uno de ellos. Por entrega, por visión, por jugar al 100% siempre, por ser Braña. El pibe de 38.

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