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Los cuentos de las pequeñas cosas

Por Redacción

El libro “El pasado puede esperar” reúne doce cuentos de Gabriela Mayer que configuran un paisaje urbano poblado de personajes quijotescos, gente común, a veces marginal, que “no se resigna a su destino y decide desafiarlo, a veces como una decisión deliberada y otras simplemente lanzándose por ese camino”, como asegura la autora.

Si los cuentos publicados por Alción tienen un denominador común, este es que “los personajes se arriesgan a jugarle una pulseada a un destino que no los conforma”, dice Mayer, ya sea una niña que descubre un ritual para evocar a su madre muerta, una mujer que convive con una planta que crece día a día en su cuerpo o un hombre que corre incansablemente en torno a una plaza.

Esos protagonistas pueden ser las ancianas que comparten casa sin conocerse, “deciden desafiar el azar incluso a sabiendas de que tienen enormes posibilidades de perder y en ese ímpetu rebelde, que puede conducirlos hasta el límite, encontré un material narrativo que me atrapó”, cuenta la escritora.

“El pasado sabe esperar”, título del primer cuento que da nombre a este volumen, surge de un convencimiento de la autora de que el pasado, los recuerdos, o la memoria accionan de manera fortuita o aleatoria, “para ofrecernos la posibilidad de reflexionar sobre él, ficcionalizarlo e incluso reescribirlo”.

“Una puede interesarse en universos ficcionales que giran sobre cuestiones totalmente ajenas, pero al final también termina mirando hacia atrás, reencontrándose con su propia historia, su propio entorno. O eso fue lo que me sucedió a mí”, sostiene Mayer, licenciada en Comunicación y autora de los libros de cuentos “Los signos transparentes” y “Todas las persianas bajas, menos una”.

Algunos de esos relatos transitan el centro de la ciudad, otros sus márgenes, una geografía potente que interpela al lector y que la escritora tomó de su cotidianeidad: “Me llaman mucho la atención las historias que circulan por una ciudad tan polifacética, contradictoria y contrastada como Buenos Aires -explica-. Alcanza con transitarla para empezar a encontrar personajes por todas partes”.

La crueldad de la vida y el abismo existencial habitan cada uno de estos cuentos. “Nace de la soledad o de la incomprensión que sufren muchos personajes -asegura la escritora-. Como el viudo que no acepta la muerte de su mujer o la chica que sueña con liberarse de los maltratos de su padrastro”.

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