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Información General |Un drama de esta época de crisis
Que la malaria no te corte el sexo: reglas para las parejas que viven amontonadas

Para recortar los gastos, muchos optan por compatir vivienda. Pero eso trae sus complicaciones

Que la malaria no te corte el sexo: reglas para las parejas que viven amontonadas

Vivir en manada. Hay que ser claros y fijar reglas para poder disfrutar de una intimidad en paz y placentera

7 de Diciembre de 2019 | 02:46
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Qué sí, que vivir con tus mejores amigos es maravilloso, que dejar la casa de tus padres para tener la libertad de llegar a la hora que quieras con quien quieras suena a gloria. Pero la verdad es que no todo es como te lo imaginas, ni vivirás como Mónica y Rachel en Friends ni pagar las cuentas de la casa te hará mucha gracia. Lo cierto es que las series y películas nos muestran una situación que poco se asemeja a la vida real. Primero porque lo salarios -cada vez más paupérrimos- no te permiten vivir sola -un piso en el centro de Buenos Aires o La Plata puede costar más del doble de tu salario- y segundo, porque vivir con amigos no garantiza nada.

La convivencia es dura y se vuelve peor con los años. Cada una llevamos un paquete de “taras” en nuestros hombros, que si odias los platos sucios, que no soportas ver abrigos tirados en la sala, los zapatos en el descansillo, las toallas regadas por el baño... la lista es larga. Pero hoy lo que nos ocupa es la vida íntima, o sea cómo mantener vivo tu deseo sexual y no pelearte con tus compañeros de hogar.

Un reciente artículo del diario británico The Guardian publicaba una encuesta realizada por English Housing Survey.

El documento revelaba que el promedio de edad al que los ingleses abandonan el hogar se ha retrasado hasta los 33 años. Al mismo tiempo, una predicción de la Resolution Foundation adelanta que la mitad de los millennials todavía estarán compartiendo casa a los 40 en el Reino Unido.

Desde el punto de vista erótico, esto significa que los que estamos en nuestros 30 y estamos solteros (entiéndase como no casados) no tendremos privacidad hasta los 50, más o menos.

No hay que ser apocalíptico y crucemos los dedos. Puede que todo esto cambie y pronto podamos pagarnos un estudio sin dejarnos la mitad del salario.

Pero mientras esto sucede vamos a darte un par de consejos para que tú y tus compañeros de piso vivan una vida sexual plena sin provocar daños a terceros.

Lo mejor es llegar a un consenso desde el principio, o sea votar y lo que diga la mayoría. Pero si se trata de un ligue de una noche lo mejore es avisar al grupo de WhatsApp del piso que tendrás compañía. Luego, intentar que la víctima se vaya de casa antes de que el resto se despierte y si no al menos que lo haga sin hacer mucho escándalo.

Otro detalle importante es que por mucho que quieras montar la película porno del año, respetes las áreas comunes y los ruidos.

Lo sentimos, pero si compartes piso evita el alboroto y contén tus gemidos. Tus compañeros te lo agradecerán.

Novios: Una noche, pero no un mes

Ya sé que te encanta despertar al lado de tu amor todos los días, pero si convives con alguien más no abuses. Una cosa es que tu novio se quede un fin de semana, o una noche y otra que se vuelva parte del inmobiliario.

O sea, que tu tengas confianza y te sientas cómoda con su presencia no quiere decir que las otras personas también se sientan así. Realmente es incómodo salir de la ducha en toalla y ver a alguien en la puerta esperando para ir al baño.

En verano, cuando las temperaturas suben tanto quizá a una de tus compañeras le agrade ir sin corpiños y no se sienta con la libertad de hacerlo, porque está tu pareja. O quizá quiera recostarse en el sofá a ver Netflix y se sienta cohibida porque tú y tu novio están comiéndose la boca mientras “ven la película”.

El respeto al espacio del otro es una regla básica de la convivencia.

Qué sí, que el sofá es comodísimo y que empezó como un beso que poco a poco fue subiendo de tono, con

unas caricias por aquí y otras por allá. Pero oye, que a nadie -a menos que te diga lo contrario- le place llegar a casa y ver una escena erótica en el salón de su casa. Así que, si compartes piso, deja la pasión para tu habitación.

No abras las puertas

Si ves que la puerta de tu compañera está cerrada no la abras. No sabes qué se puede estar cocinando adentro.

 

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