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Enfrentamientos y cortocircuitos sutiles en el poder: Guzmán es Alberto y Axel Kicillof es Cristina

Enfrentamientos y cortocircuitos sutiles en el poder: Guzmán es Alberto y Axel Kicillof es Cristina

Alberto Fernández y Martín Guzmán / Archivo

Por: OSVALDO GRANADOS
osvaldoperiodista@gmail.com

2 de Febrero de 2020 | 06:03
Edición impresa

Está claro: el ministro Martín Guzmán es Alberto. El gobernador Axel Kicillof, es Cristina.

El Presidente durante el viaje a Israel le dijo a los periodistas: Axel es inexperto, ingenuo”.

Guzmán en EE.UU. aclaró: “La negociación de la deuda debe ser liderada por la Nación, y seguida por las provincias, y no al revés”.

Axel en la Casa de Gobierno y a los gritos para que todos lo escucharan decía: “ O me dan la plata para pagar o no la pago”.

El ministro, en Nueva York, llevo aparte al corresponsal de La Nación y le informó: “La adhesión, el respaldo al gobernador es de solo el 26 por ciento de los bonistas, y necesita el 75 por ciento para postergar el pago de 250 millones de dólares. Antes del 5 de febrero necesita ese porcentaje para aplazar el vencimiento.

Hasta ese momento el gobernador no daba cifras. Solo decía que había conseguido una gran aceptación. Guzmán demostraba el fracaso.

Después Axel, viendo que se encerraba solo en una trampa ofreció pagar 7 millones de dólares de intereses.

La propuesta del gobernador no entusiasmó al mercado. Él solo provoco la caída de los bonos, las acciones y la suba del riesgo país.

En el poder se empieza a dudar.

Kicillof en su momento pagó sin quita y con punitorios incluidos, la deuda en el Club de París.

¿Esta jugando a debilitar al Presidente?

¿Se muestra como la variante directa del kirchnerismo?

Por ahora, la forma es cordial. No muestran las diferencias en forma brusca.

¿Kicillof se despega de la estrategia nacional?

¿Amaga con el default?. ¿Tiene el propósito de seguir en otra dirección?. Todo por un bono de apenas 250 millones de dólares.

La negociación de la deuda es clave. La economía marcará el éxito o el fracaso de Alberto.

Martín Redrado, puso en blanco sobre negro en un informe

“No es el 90 por ciento del PBI, en realidad es el 53 por ciento“.

Es 90 por ciento es si se incluye la deuda en pesos y la que se tiene con el Banco Central, la Anses y el Banco Nación.

Muchas de estas deudas no se pagaron nunca.

El problema principal es que los bonos en dólares a acreedores privados tienen tasas del 7 y 8 por ciento anual. Algunos hasta el 10 por ciento anual en dólares.

Se está buscando una baja en los intereses y un tiempo de gracia, donde no se pagaría nada. Eso sí, respetando todo el capital. Donde se amontonaron vencimientos es desde 2021 hasta el 2023.

Pero Guzmán necesita la ley del Congreso.

Una cosa es el ministro de economía, con toda su representación, y otra es el ministro de economía que va junto con una ley que aprobó el Parlamento.

Aquí se necesita un acuerdo entre el oficialismo y la oposición. Hasta ahora era una lucha permanente con acusaciones cruzadas por la herencia recibida y explotando las diferencias. El peronismo no es proclive a los acuerdos. Siempre fue intransigente, e intentó imponer el numero y sacar las leyes a la fuerza.

Guzmán necesita un amplio apoyo para mostrar que lo que firma no lo van a romper ante el primer cambio legislativo.

Argentina tiene pocas políticas de Estado.

El prontuario del país muestra: en 40 años, 3 veces en default, incluyendo 2001. En 50 años, no cumplió 26 acuerdos con el FMI. Para los mercados, Argentina es un adicto que promete no reincidir.

La provincia tiene obligaciones por 2.700 millones de dólares este año. En cuatro años son 9.000 millones. No es impagable. El ruido es político.

Un ejemplo de lo que está pasando. ¿Por qué el mundo civilizado tiene dudas sobre nuestro país?

A Sergio Lanziani, secretario de energía, se le fueron dos funcionarios importantes. En el gabinete económico lo ignoran, ni le atienden las llamadas. ¿A quién le pidió auxilio?

La fue a ver a la vicepresidenta Cristina Kirchner.

Esto se llama en castellano antiguo y moderno: “El doble comando“.

 

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