El presidente de Brasil pudo exhibir ayer una buena noticia al llegar a Beijing para entrevistarse con su par chino Ji Xinping, a quien pudo demostrar que la economía de su país creció 0,2 % en el segundo trimestre de este año y puso fin a la recesión que comenzó en 2015, aunque sus efectos siguen latentes en el sector productivo y se expresan socialmente en un alto índice de desempleo.
El crecimiento registrado entre abril y junio, divulgado ayer por el estatal Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), se sumó a la expansión de 1 % del primer trimestre, lo cual no basta para recuperar los casi siete puntos porcentuales perdidos entre 2015 y 2016, pero técnicamente acaba con la recesión. En comparación con el segundo trimestre de 2016, el resultado difundido ayer supone un crecimiento de 0,3 %, un dato que para el gobierno y los analistas confirma que la recesión comienza a quedar en el pasado.
“Estamos mostrando, a lo largo del tiempo, que Brasil crece y se está recuperando”, dijo el presidente Michel Temer a periodistas en Berijing, donde cumplía una visita de Estado previa a su asistencia a la cumbre del foro BRICS, que el país integra junto con Rusia, China, India y Sudáfrica y se reunió con su par chino Ji Xinping. China y Brasil firmaron 14 acuerdos de cooperación, algunos de ellos para la construcción de proyectos ferroviarios, nucleares y eléctricos en territorio brasileño con inversión china, tras la reunión de los presidentes de ambos países, donde Xi prometió inversiones de su país.
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