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CON MARADONA EN LA TRIBUNA

El anfitrión arrancó con todo: Rusia aplastó a Arabia en el partido inaugural del Mundial

Rusia completó la fiesta de inauguración del Mundial 2018 con una goleada 5-0 sobre Arabia Saudita, dirigida por el argentino Juan Antonio Pizzi, en el estadio Luzhniki ante 80.000 espectadores, en un duelo que estuvo precedido por los discursos de apertura de Vladimir Putin y Gianni Infantino.

Yuri Gazinsky tuvo el privilegio de inaugurar la cuenta de goles de la Copa del Mundo al acertar de cabeza en el minuto 12, en un partido de guante blanco dirigido sin problemas por el argentino Néstor Pitana.
Denis Cheryshev (43 y 90+1), Artem Dzyuba (71) y Aleksandr Golovin (90+4) completaron la cuenta.

Con su triunfo, Rusia suma tres puntos y se sitúa al frente del grupo A, a la espera de lo que ocurra el viernes en Ekaterimburgo entre Uruguay y Egipto.

UNA CEREMONIA CORTA PERO INTENSA Y COLORIDA

"Deseo éxitos a todos los equipos y emociones inolvidables a los aficionados", proclamó el presidente ruso, Vladímir Putin, desde la tribuna. 

El estadio Luzhnikí, un estadio con capacidad para 81.000 espectadores, vistió sus mejores galas para abrir un torneo que echó a andar con el partido entre el anfitrión, Rusia, y Arabia Saudita. 

En las afueras del estadio la estatua de Lenin, el fundador de la URSS, presidió la llegada de aficionados, entre los que los más animados eran los latinoamericanos, a un estadio que acogerá también la gran final el próximo 15 de julio 

Putin, que raramente ha pisado un estadio desde que llegara al poder hace 18 años, presidió una ceremonia en la que estuvo acompañado del máximo dirigente el fútbol mundial, Gianni Infantino. 

Entre los mandatarios presentes destacan los presidentes de Bolivia, Paraguay y Panamá -que debuta en el Mundial-, además de los dirigentes de países aliados del Kremlin y el príncipe saudí. 

Mientras, brillaron por ausencia los líderes occidentales, que declararon el boicot a la ceremonia inaugural, que no al torneo, para no legitimar a Putin. 

Los líderes de países como Alemania, Angela Merkel, o Francia, Emmanuel Macron, podrían asistir a partidos mundialistas, pero los Gobiernos del Reino Unido, Australia, Polonia, Dinamarca o Islandia ya han anunciado que no viajarán a Rusia.

Tampoco estuvo por motivos de salud el brasileño Pelé, considerado por muchos aficionados el mejor futbolista de la historia, pero sí el astro argentino Maradona, un gran admirador del presidente ruso. 

La ausencia de Pelé nos privó de la esperada reconciliación de los dos astros, una foto largamente esperada por los aficionados de todo el mundo. 

Los dos mayores clubes del planeta fútbol, Real Madrid y Barcelona, estuvieron representados por Emilio Butragueño y Josep María Bartomeu, escoltados por leyendas como Paolo Maldini, Carles Puyol, Faustino Asprilla, Diego Milito o Samuel Etoo, además de técnicos en activo como Jose Mourinho o Arsene Wenger. 

La ceremonia fue un cóctel entre los principales exponentes del alma rusa, la música clásica, las bellas artes y el ballet, y los nuevos ritmos de la cultura popular. 

La estrella del pop británico Robbie Williams fue el encargado de animar la fiesta y convertir el estadio en una discoteca con canciones como "Let me entertain you", "Feel" o "Rock DJ". 
Mientras, el alma rusa estuvo representada por bailarines, pianistas, violinistas y un arpa que puso la nota sentimental a un día de fútbol. 

Uno de los momentos culminantes fue cuando Williams y la soprano rusa Aida Garufillina -que a los 31 años ha conquistado la Ópera de Viena- interpretaron juntos uno de los mayores éxitos del británico: "Angels". 

El español Iker Casillas, campeón mundial en 2010, dio el pistoletazo de salida a la fiesta minutos antes de su inicio al traer al campo el trofeo que levantará en este mismo estadio el ganador del torneo. 

Casillas, que estuvo acompañado de Natalia Vodiónova, la modelo rusa más internacional y que es conocida por sus actividades filantrópicas, levantó la copa como hiciera hace ocho años en el Soccer City de Johannesburgo. 

Rusia es el país de las artes clásicas pero también de la conquista del espacio, no en vano un ruso, Yuri Gagarin, fue el primero en volar al espacio. 

Por eso, el balón del partido inaugural repitió la odisea de Gagarin, viajó al espacio en una nave Soyuz, estuvo durante varios meses en el Estación Espacial Internacional y regresó a la Tierra a tiempo para el Mundial. 

La bellísima embajadora del Mundial, Victoria Lopireva, que se recorrió el mundo durante los últimos meses promocionando el Mundial, fue la encargada de traer el esférico Adidas Telstar. 

La estrella invitada fue "O fenómeno" Ronaldo, el brasileño que ganó la Copa Mundial en 2002 -la de 1994 la ganó sin jugar- y que dio el simbólico saque inicial junto a la mascota del torneo, Zabivaka. 

Bueno, en realidad Ronaldo no llegó a tocar el balón, sólo amagó, y el saque inicial correspondió a un niño ruso, gesto que despertó la primera gran ovación de la jornada. 

A partir de mañana se empezará a ver lo mejor: Egipto-Uruguay, Marruecos-Irán y España-Portugal. Y desde entonces todos los días habrá fútbol, al menos hasta el 28 de junio.

Mientras tanto la Selección espera con todo confirmado su debut de pasado mañana ante Islandia, un rival accesible pero que frente a todos los problemas que tuvo Jorge Sampaoli para consolidar al grupo se puede convertir en un monstruo. Ojalá sea el Mundial que consagre a Lionel Messi, el mejor y el único jugador capaz de llevar al equipo hasta el puerto de la felicidad. No parece ser el mejor escenario, pero mientras dure la ilusión, un país se encolumnará detrás suyo.

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