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La devaluación beneficiaría a las pymes

Pese a que el empresariado en general teme el efecto de la suba del dólar, las pequeñas industrias serían más competitivas

La devaluación beneficiaría a las pymes
2 de Septiembre de 2018 | 07:49
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La devaluación de la moneda de los últimos días puede ser una oportunidad para las pymes manufactureras, porque cambia los precios relativos a favor de la producción nacional, destaca un informe de la Fundación Observatorio Pyme sobre el impacto de la suba del dólar en la economía nacional.

.Sin embargo, el estrudio destaca que se desplomó la confianza de estos empresarios por la incertidumbre macroeconómica y política que genera el actual momento de Argentina, con dudas sobre la capacidad económica del país para posicionarse en un escenario internacional de creciente complejidad.

Todo esto a pesar que la reactivación había sido vigorosa (aunque sin empleo) entre julio ’17 y marzo ’18, especialmente entre las empresas medianas (51-200 ocupados), aunque mucho más débil entre las empresas más pequeñas (10-50 ocupados).

PRODUCCiÓN Y CONFIANZA

Según el trabajo las cantidades vendidas de las pymes manufactureras cayeron 2% durante el segundo trimestre del año (en relación al primero), quebrando la trayectoria de reactivación, sin ocupación, que había iniciado exactamente un año atrás en julio 2017.

El bajísimo nivel de partida y la fuerte aceleración que le imprimieron al segmento las pymes medianas durante el segundo semestre de 2017, explica que la producción industrial del conjunto de las pyme sea hoy 4,5% superior a la registrada durante el mismo período del año anterior.

Siempre de acuerdo al estudio, el desenlace negativo de este último trimestre fue realmente sorpresivo, ya que se presentó luego de tres trimestres de crecimiento de la producción.

La caída de la confianza de los empresarios Pyme fue realmente muy fuerte a partir del mes de abril y acumuló una caída trimestral del 24%, exactamente igual a la registrada durante el peor momento de la crisis financiera internacional (tercer trimestre de 2008)

LOS SECTORES

Los sectores que a pesar de la caída registrada en este trimestre, acumulan todavía importantes saldos de crecimiento con respecto a igual trimestre del año anterior, son casi todos aquellos ligados a la construcción de obra civil y la inversión, principalmente muebles, minerales no metálicos, productos eléctricos y electrónicos, metales comunes y maquinaria y equipo.

En cambio, siguen acumulando caídas los alimentos y bebidas, los textiles, confecciones y calzado y autopartes (básicamente ligadas al mercado de reposición).

PRECIOS

La devaluación tuvo su impacto positivo, protegiendo a la industria local de la desmedida presión importadora que genera una moneda local sobrevaluada.

En efecto, la presión importadora dejó de aumentar durante el último semestre. Sin embargo, también tuvo su impacto negativo en los costos de las empresas, vía el incremento de los precios de los insumos importados y de aquéllos nacionales pero internacionalmente comercializables.

Según el estudio, el balance de beneficios y costos es específico de cada empresa, pero en el agregado del segmento el balance debería ser positivo.

Si el ritmo de la devaluación es superior al ritmo del incremento de los precios de las empresas y éstos crecen a la misma tasa que los salarios de sus trabajadores, la ecuación general puede ser muy positiva para el segmento.

Por el momento esta parece ser la dinámica, ya que la devaluación se aceleró 23 puntos porcentuales entre el primer y segundo trimestre, en términos interanuales, mientras que el aumento de precios se aceleró en 9 puntos porcentuales.

Como consecuencia de la devaluación, actualmente el problema más difundido es el incremento del costo de las materias primas, que afecta actualmente al 87% de las empresas, contra el 63% durante el mismo trimestre del año pasado.

Pero el problema que más drásticamente vio aumentar su difusión durante el último año es el de las dificultades de financiamiento, que se incrementó en un 78%, pasando del 28% durante el segundo trimestre de 2017 al 50% en el segundo trimestre de este año.

Esto muestra el problema más acuciante de este momento. La caída de las ventas, si bien es el tercer problema más difundido (después del costo de las materias primas y el retraso en los pagos de los clientes), su nivel de difusión anual aumentó sólo 15% (desde el 63% en el segundo trimestre 2017 al 73% actual).

MENOS INVERSIÓN

Al mismo tiempo, la proporción de pymes inversoras disminuyó durante el último año del 51% al 45%. Y entre las inversoras, aquéllas que decidieron invertir sumas inferiores pasaron del 19% al 34%. Las decisiones de inversión están fundadas en parte sobre las expectativas de rentabilidad.

En efecto, las empresas declaran que la rentabilidad actual del negocio es inferior a la del año pasado y esperan además un empeoramiento para el próximo año.

Desde esta perspectiva, parecería que en la visión de los empresarios pyme, el contexto recesivo se extenderá al menos hasta la mitad del año próximo.

Se observan importantes diferencias de comportamiento según el tamaño de las empresas.

Las empresas más pequeñas (10-50 ocupados) continúan su largo ciclo de expulsión de mano de obra. Por el contrario, aquellas firmas medianas (51-200 ocupados) están creando trabajo desde el cuarto trimestre de 2017.

Durante el último trimestre estas empresas aumentaron 2,7% la ocupación, mientras las empresas más pequeñas lo disminuyeron en 4,6% (en relación al segundo trimestre de 2017).

La diferencia entre los ritmos de crecimiento de las empresas medianas y aquellas pequeñas, es dramáticamente alto: durante el último año las cantidades vendidas por las empresas medianas crecieron entre cinco y diez veces más que las pequeñas.

Y aún durante la caída del último trimestre se mantuvieron las diferencias, cayendo las medianas mucho menos que las pequeñas.

Estas estadísticas muestran que casi todo el peso del impacto macroeconómico negativo sobre el segmento de las pymes manufactureras está siendo absorbido por las empresas más pequeñas, que constituyen el 80% del segmento.

La falta de acceso a financiamiento condiciona fundamentalmente la posibilidad de lograr mejoras tecnológicas que ayuden a nivelar la cancha.

El sector tiene dificultades para producir en un entorno que tiene costos en dólares crecientes y un tipo de cambio que todavía no encuentra su lugar. Todo eso complica el panorama actual en términos de competitividad.

LA CANCHA INCLINADA

Según CAME, las principales industrias que tienen dificultades para competir con los productos que ingresan son, entre otras, la de juguetes, la del calzado, la de muebles y la de electrónicos.

El sector nacional de juguetes está compuesto por más de 200 fábricas, según la Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ), todas micro, pequeñas o medianas firmas, generalmente familiares.

Y los principales factores que hoy dificultan su competitividad son los altos costos de la materia prima asociados al aumento del precio del plástico: este material está sujeto a las variaciones del precio del petróleo y los incrementos del tipo de cambio. Además, el alto nivel de la tasa de interés encarece el costo del financiamiento y desalienta la inversión en esta industria. En este marco, el precio del juguete aumentó un 25 por ciento este año, mientras que el plástico subió un 200 por ciento.

Para Came, estos factores explican que la producción de la industria pyme cayó 7,3% en julio pasado.

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