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La fantasía se hace presente en las pasarelas

Vestidos pomposos, miriñaques, bolados y reminiscencias de los trajes antiguos copan los desfiles de las grandes firmas de la moda internacional

La fantasía se hace presente en las pasarelas

Uno de los diseños de Vivienne Westwood

17 de Octubre de 2019 | 01:18
Edición impresa

Los diseñadores dejaron de fijarse en la calle para inspirarse en los libros de historia y la moda aristocrática: vestidos armados, pelucas y cintas destacaron en los desfiles de firmas como Loewe, Thom Browne y Vivienne Westwood.

El hecho de bucear en los patrones del siglo XVI y XVII le valió la admiración de The Guardian, que auguró un exitoso futuro a las prendas diseñadas por el norirlandés Jonathan Anderson.

La “influencia de está colección llegará lejos”, pudiendo incluso “dominar la próxima década”, escribió en el rotativo británico la crítica de moda Hannah Marriott, tras un desfile en la sede de la Unesco.

Loewe propuso para la próxima primavera-verano delicados vestidos con encajes y transparencias, resueltamente modernos. Pero en una voluntad de “explorar las caderas” los remató con guardainfantes (miriñaque), así como gorgueras (golilla), en un claro guiño al pasado.

Los detalles históricos de esta colección se convirtieron en cambio en los protagonistas del desfile de prêt-a-porter del extravagante Thom Browne, que recreó un ambiente versallesco, con pelucas cónicas coronadas por velos y tontillos (armazón).

El influyente sombrerero británico Stephen Jones, que participó en esta colección inspirada en el personaje histórico de Madame de Pompadour, estimó que la moda está reclamando un poco más de pompa.

“Hubo esta idea generalizada” de que la moda tenía que ser “práctica”, cosa que hizo que la ropa callejera inundara las pasarelas en las últimas temporadas, dijo Jones, colaborador habitual de firmas de lujo como Dior, Schiaparelli y Valentino. “Pero creo que la gente lo que quiere ahora es fantasía”.

Todavía más exagerados fueron los volúmenes de los vestidos de baile de Balenciaga, de colores metalizados y lazos extragrandes, como si se tratara de personajes femeninos salidos de un cuento de hadas.

“Se acabaron los vestidos minimalistas, la tendencia es ahora los vestidos de baile tipo princesa futurista”, destacó la edición francesa de la revista Vogue.

Bella Hadid atrajo por su parte todas las miradas con un inesperado vestido fucsia de cola, firmado por el ‘rey’ de la moda callejera Virgil Abloh para su firma Off White. La top también lució una exuberante sombrilla haciendo conjunto con un vestido blanco de tul con armazón en el desfile de Vivienne Westwood, otra colección inspirada en el siglo XVIII y el universo de Mozart.

El belga Dries Van Noten también dejó de lado sus patrones minimalistas en busca de volumen y exuberancia. Para ello, se asoció con el icónico diseñador francés Christian Lacroix, que abandonó hace una década la alta costura para dedicarse al vestuario de obras de teatro y ópera.

Inspirados en el filme de culto de Stanley Kubrick “Barry Lyndon”, el dúo presentó una colección con tocados de plumas, volantes y vestidos pomposos.

“La moda a veces es muy misteriosa”, reflexionó Jones. “Toda esta gente que piensa lo mismo a la vez, por algo debe ser”, añadió.

 

Multimedia

Una de las creaciones de Thom Browne

La línea de vestidos de Jonathan Anderson

Uno de los diseños de Vivienne Westwood

Plumas y volumen fue lo que aportó Dries Van Noten

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