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La fiscalización en la Provincia, una necesidad imperiosa para Vidal
La fiscalización en la Provincia, una necesidad imperiosa para Vidal
Mariano Pérez de Eulate

Por: Mariano Pérez de Eulate
mpeulate@eldia.com

23 de Octubre de 2019 | 02:02
Edición impresa

La Provincia de Buenos Aires, en especial las zonas del segundo y tercer cordón del Conurbano, está marcada en el mapa de la campaña de Juntos por el Cambio como una de las regiones en la que estuvo floja la fiscalización de las Primarias de agosto pasado. Lo mismo pasa en distritos como Tucumán, Santa Fé o Córdoba. La sensación que imperó en el comando nacional es que los fiscales amarillos se “decuidaron” o “durmieron” frente a la histórica “expertise” en esa materia de los dirigentes peronistas.

Para trasladarlo a la jerga política, y como ya contó este diario, en el oficialismo provincial se instaló la tesis de que “no se cuidaron bien los votos”. No en el sentido de explicar la derrota de María Eugenia Vidal frente a Axel Kicillof, sino para explicar que la diferencia entre ellos podría haber sido más corta hace dos meses.

Ese objetivo se ha vuelto central para la gobernadora: si no puede ser reelecta, lo mínimo que quiere -en rigor, es una necesidad política- es mantener una buena presencia de Cambiemos en la Legislatura con gente propia, que en su momento bendijo para integrar las listas de diputados y senadores provinciales.

Esa es la clave de porqué para el vidalismo se ha vuelto imperioso ajustar la fiscalización. Es una necesidad paralela a la de Mauricio Macri: para el presidente, la misión de aceitar al máximo en todo el país el control del recuento de votos o, lo que es igual, asegurarse que no se escurra nada entre la hora del cierre del comicio y la carga oficial de datos, es una de las maneras de contribuir para meterse en un ballotage contra Alberto Fernández.

Los otros caminos para tal fin serían conseguir que vaya más gente a votar -y que la mayoría lo elija a él- y que algunos votantes que en las Primarias optaron por fuerzas de menor caudal electoral viren a Cambiemos el próximo domingo. Optimismo extremo.

En esta línea, se ha desplegado un operativo sideral de fiscalización, que es especialmente trabajado en Buenos Aires. Cuidar los votos de Vidal y Macri es una obsesión que congregará a una multitud de dirigentes, afiliados y voluntarios.

Sólo en la Provincia, la logística incluye una lista de 37 mil fiscales de mesa, unos 10 mil fiscales generales -quienes tienen a cargo varias escuelas o zonas-, 8 mil repositores de boletas y otras 10 mil pesonas que integran un grupo que se encarga de hacer suplencias cuando los encargados de las mesas tienen que salir a votar o ausentarse por motivos extras, de repartir las viandas que les ofrece a cada fiscal, de supervisar la entrega de actas y de chequear lo que pasa en cada establecimiento de votación y sus alrededores para pasar al comando central de campaña las eventuales novedades.

“Vidal, si no puede ser reelecta, lo mínimo que quiere es mantener una buena presencia de Cambiemos en la Legislatura con gente propia”

 

No es todo. El oficialismo armó una suerte de call center para consumo intrapartidario, con unos 80 puestos telefónicos, integrado por voluntarios, entre los que habrá abogados especialistas en el tema electoral y penal.

Su misión: evacuar cualquier duda que puedan tener los ficales propios, los responsables de los circuitos electorales y los llamados “coordinadores territoriales” y, eventuamente, actuar rápido si se evidencian delitos de cualquier de los dos tipos durante el acto comicial. Esto está especialmente pensado para los que debutan en la tarea de fiscalizar.

Sobre esta cuestión, se hará un especial seguimiento en las zonas en las que, luego de las PASO, los fiscales del macrismo-vidalismo admitieron inconvenientes con los militantes de la oposición, en especial del PJ. Es que, en la varias catarsis post primaria, surgieron algunas quejas de fiscales jovenes respecto a que se habían sentido “abandonados” por sus superiores políticos a la hora del cierre del comicio.

Los coordinadores generales del vidalismo para esta faena serán: el diputado provincial César Torres, a cargo de la Primera Sección Electoral de la Provincia (Norte del Conurbano); el senador provincial Walter lanaro en la tercera Sección (Sur del GBA) y el dirigente sanisidrense William Boyd, que será responsable del interior provincial.

Ellos reportarán al ministro de Planificación Guillermo Dietrich, el máximo responsable del oficialismo en la tarea de fiscalizar para el próximo domingo. Ese lugar antes era de Amrcos Peña, desplazado luego de la Primaria. Dietrich coordina una mesa con representantes de todas las provincias -que se junta no menos de dos veces a la semana- junto a dos altos funcionarios del ministerio del Interior: Sebastián García de Luca y Adrián Pérez. La charlas de capacitación en todo el país empezaron prácticamente en la semana siguiente a las PASO y, según fuentes confiables, están cruzadas por cierta paranoia respecto a la posibilidad de que el peronismo mande infiltrados para hacerse pasar por simpatizantes amarillos. Duros test de autenticidad ha tenido que pasar esa gente.

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