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Jugar es (no solo) cosa de chicos

Para la diversión no hay edad. La Ciudad ofrece cada vez más variadas alternativas de entretenimiento para jóvenes y adultos, que crecen en convocatoria de la mano de quienes buscan salir de la rutina

Jugar es (no solo) cosa de chicos

Juegos de realidad virtual, una oferta para los más gamers (Sebastián Casali)

Cecilia Famá

Por: Cecilia Famá
vivirbien@eldia.com

17 de Noviembre de 2019 | 08:05
Edición impresa

Cuando Juan Pedro cumplió 30 hizo realidad su sueño: volar. Con su amigo José María, sacaron turno para hacer un vuelo de bautismo en ala delta. “La sensación fue increíble” -recuerdan-, “tanto que luego lo hemos hecho algunas veces más”. La dupla relata su aventura sentada en el living de la casa de Juan, donde muchos domingos comparte asados... y largas tardes de PlayStation. “El FIFA es una desconexión total. Para nosotros es muy buen plan juntarnos con otros amigos a pasar la tarde jugando”, afirman ambos, mientras miran la consola que es parte del mobiliario en este departamento “de soltero” -divorciado, más precisamente-, punto de encuentro de las reuniones semanales de una heterogénea y lúdica barra.

Es que animarse a jugar, donde sea y como sea, ya no es solamente cosa de niños. Cervecerías con experiencias de realidad virtual, bares con “futpool”, “rocódromos” para practicar escalada, espacios con desafíos de lógica que proponen un juego de escape a quienes los descifren y aeroclubes le dan rienda suelta a esa nueva tendencia. La Plata suma, mes a mes, alternativas de todo tipo que se convierten en una especie de novedoso “after-office” para treintañeros independientes, familias y jóvenes con ganas de vivir experiencias inéditas.

OTRA REALIDAD

La experiencia de realidad virtual llegó a los bares y cervecerías locales, generando una atractiva alquimia entre la comida y el ocio recreativo; por ejemplo, ofreciendo “fichines” clásicos, o paseos en 3D por la escenografía de alguna película o serie emblemática.

El “futpool” es una ‘mesa’ de pool gigante donde se juega con el pie y pelotas

 

“En nuestro local, el pasado y el futuro se encuentran entre lo virtual y lo gastronómico. Invitamos a viajar entre ambos en un solo salto: desde nuestras burgers al estilo ‘old school’ con carne real y sabores ‘como los de antes’, hasta el mundo del futuro, con la posibilidad de experimentar la realidad virtual y sensaciones que son increíbles”, precisan los responsables de Sense, la hamburguesería de 10 entre 49 y 50 en la que pueden observarse numerosos juegos electrónicos tradicionales y a la vez cascos de realidad virtual.

Carlos Solé asegura que va allí “al menos una vez por semana” con sus hijos. “Como soy separado, en general estamos los tres solos y es una buena salida en familia. Simón y Ramiro aman venir. Cenamos y nos divertimos mucho”, comenta sobre este restó que está abierto en la semana desde las 16 los sábados y domingos desde las 12.

“Volar genera una desconexión total para escapar de la rutina y literalmente estar en el aire”

 

EL GRAN ESCAPE

Los juegos de escapismo en vivo son una nueva tendencia mundial en entretenimiento para grandes y chicos, una vivencia intensa en la que la combinación de tiempo limitado, espacios confinados y la necesidad de pensar desde diferentes perspectivas invita a ser el protagonista de una aventura sorprendente. Hace un año, en nuestra ciudad abrió “Escape Games”, franquicia de una firma que ya está radicada en muchos puntos del país. Camila Gavernet, encargada del enorme local de 56 entre 11 y 12, cuenta que “vienen básicamente jóvenes y adultos; los chicos se entretienen sólo si están en familia o si son muy fanáticos de los entretenimientos para usar la lógica. El fin de semana hay gente todo el día, y los días hábiles, después de las 19, se llena... Muchos salen de trabajar y se vienen para acá a jugar”.

Ahí hay salas de diferentes temáticas -terroríficas, humorísticas o carcelarias-, que la gente elige además por grado de dificultad. El valor de la experiencia es de aproximadamente 400 pesos por persona (varía en grupos numerosos) y los visitantes permanecen en la sala de escape aproximadamente una hora. “Todos salen muy emocionados; algunos porque lograron escapar y otros porque pudieron salir, pero quieren volver a entrar para desafiar al juego”, dice Camila.

CARAMBOLAS TAMAÑO XL

En la cervecería villaelisense Bagdad, situada a la vera del Centenario, decenas de jóvenes y no tanto pasan la tarde/noche jugando al “Futpool”. “Es una forma divertida de pasar el momento con amigos” cuenta Joan, responsable del local: “se trata de una ‘mesa’ de pool tamaño gigante, en la que se juega y se emboca con el pie, y en lugar de bolas hay pelotas. ¡A nuestros clientes les encanta! A veces se arman concursos, y otras hay premios”.

“Queríamos sumar a la ‘revolución cervecera’ una opción diferente: tenemos 10 canillas artesanales, gastronomía gourmet y este juego innovador y entretenido”, resume Joan, mientras atrás suyo un trío de jóvenes acomoda las esferas para la próxima partida... pinta en mano”.

PIEDRA LIBRE (PARA ESCALAR)

Juan Martín Miranda es profesor de Educación Física e instructor de Escalada. Enseña las técnicas para trepar en altura a quienes quieren encarar una aventura de ese tipo en montañas, o a quienes quieren pasar un rato haciendo una actividad física. “Acá vienen chicos desde los 5 años y adultos hasta los 75; profesionales y aficionados. Vienen a pasar el rato, a hacer una actividad que es física, entretenida, y un desafío”, cuenta desde el rocódromo ubicado en el predio de Estación Norte, de 6 entre 509 y 510.

“Solo hay que venir con ropa cómoda y un calzado deportivo. El equipo se los damos nosotros”, aclara el profesional. Allí, la actividad tiene un costo de $180 la hora los días de semana, y $200 los fines de semana. También hay abonos mensuales de $1.300 pesos. La apertura es todos los días, por la tarde.

VUELA, VUELA

Pedro y José María retoman la narración de su vuelo de bautismo como una experiencia fascinante. “El cielo es increíble... sentirse ahí arriba, ver el paisaje en su inmensidad. Puede ser cursi, pero uno se siente libre. Sí es cierto que da un poco de vértigo y hay que relajarse para disfrutarlo. Pero una vez que te explican algunas técnicas y las ponés en práctica, todo empieza a ser natural, disfrutable y no querés bajar más”.

Los amigos realizaron esta experiencia en el centro Fly Ranch, que hasta hace pocos meses estaba en Ruta 2, a pocos kilómetros del centro platense, pero que ahora se trasladó a la localidad de Mercedes -para más datos, la afamada capital de los chacinados quinteros, a sólo treinta km de Luján-. “Son sólo 2 horas de viaje desde la Ciudad, todo por autopista”, dice Flavio Galliusi, instructor de parapente responsable del emprendimiento: “la tentación de experimentar estar en el cielo es algo muy común en muchas personas. Yo he tenido alumnos desde los 14 hasta los 70 y pico de años. Algunos chicos son hijos de pilotos o que conocen la actividad –siempre con consentimiento de un adulto responsable-. En todos los casos, la adrenalina y el encanto por sentirse en el aire les resulta una experiencia única”.

“Vienen a pasar el rato, a hacer una actividad que es física, entretenida, y un desafío”

 

Flavio ofrece vuelos de bautismo, en compañía de un instructor, que tienen un costo de 5.000 pesos. Los cursos, que duran unos dos meses, cuentan 40 mil pesos. Y a quienes se hacen aficionados y empiezan a ir con frecuencia, con su propio ala delta, sólo se les cobra el remolque: 700 pesos.

“Al no haber montaña, necesitamos que el ala delta levante vuelo. Por lo tanto, los remolcamos con un avión liviano, hasta alcanzar unos 700 metros de altura y luego se sueltan. Hay cada vez más gente interesada por aprender a volar”, asegura Flavio, que lleva muchos años en esta actividad y que ahora está instalado en el Aero Club de Mercedes.

“Volar es increíble. No es la misma sensación de ir en avión... en el ala delta estás piloteando, planeando, como un pájaro, en la inmensidad del cielo. Ni bien pueda lo voy a volver a hacer. Es una desconexión total, para un sábado o domingo, para escapar de la rutina y literalmente estar en el aire”, dice Juan Pedro. Sobre la mesa del living están los comandos de la Play. En la pantalla, Barsa vs. Liverpool en su encarnación del FIFA 2020. Está dicho. Jugar es cosa de grandes.

 

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Multimedia

Juegos de realidad virtual, una oferta para los más gamers (Sebastián Casali)

El en “futpool” los jugadores entran al paño y patean las bolas (César Santoro)

Volar en parapente, una opción para los más arriesgados

Una sala cerrada, pistas y acertijos para poder salir y ganarle al juego / Shutterstock

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