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UNA COLUMNA QUE CONVOCA A UNOS DOS MILLONES DE OYENTES EN TODO EL MUNDO

La gente y el imán de los libros

Flavia Pittella, una platense que colabora como “divulgadora” literaria en el programa radial que conduce Lanata. Las nuevas tendencias de los lectores: la ficción atrae más que los textos políticos o históricos

Flavia Pittella, crítica literaria / César Santoro

Flavia Pittella / César Santoro

Por MARCELO ORTALE

marhila2003@yahoo.com.ar

“Seguro que bajaron las ventas, pero igual se está leyendo mucho. El libro sigue siendo un valor y la gente sigue eligiendo libros” dice Flavia Pittella, que dos veces a la semana y en horario central enfrenta a unos dos millones de oyentes en su columna dedicada al comentario de libros. La radio es un refugio y, a la vez, una plataforma de lanzamiento.

Se la ve preocupada, comprometida, por semejante audiencia. Eso la obliga a actuar, comenta, con mayor responsabilidad. Ella mantiene fluido contacto con escritores de renombre mundial. Es escuchada los martes y jueves desde Salta a Tierra del Fuego. Y claro, también en toda América latina, en Estados Unidos, España y otros países de Europa. “No sólo me escuchan, además me escriben, sugiriéndome temas, marcándome alguna omisión o aportando datos sobre obras literarias”.

“Yo no soy crítica literaria, me siento divulgadora de libros”, expresa con firmeza. No presume en ningún momento, no se agranda; al contrario se empeña por disminuir su protagonismo. “Todo lo que pasa me genera mucho respeto...”

“No tiene mayor sentido para mí la crítica negativa. Prefiero omitir todo comentario sobre algún libro que no sea bueno”

Flavia Pittella
Crítica literaria

 

Admite que una crítica literaria adversa puede hundir a un libro y que, por ello, prefiere no ocuparse de los textos que le parezcan malos. “No tiene mayor sentido para mí la crítica negativa. Prefiero omitir todo comentario sobre algún libro que no sea bueno”.

Acepta también, de mala gana, que una omisión de esa índole constituye una forma de la crítica. Para decirlo en criollo: no ser elegido por Pittella para que comente en su columna algunos libros debe frustrar a los autores.

Explica por qué en estos últimos meses los libros de ficción interesan más que los de política, más que los ensayos periodísticos o sociológicos, más que las biografías históricas y otras ramas que brotaron con mucha fuerza en el país estos años y que lideraban las ventas: “Creo que la cantidad de este tipo de libros ha sido enorme y la gente se cansó...Hubo y sigue habiendo muchos libros atados a una coyuntura, que se compusieron en forma vertiginosa...Sí, muchos lectores se cansaron de eso”. ¿Cuándo se puede calificar a un libro de best sellers? “En la Argentina, cuando vende 10 mil ejemplares”.

Pittella colabora desde hace cinco años en “Lanata sin filtro”, el programa matutino que conduce Jorge Lanata. Antes lo había hecho en “El club de la tarde” a cargo de Ernesto Tenembaum, los dos en Radio Mitre y siempre hablando sobre libros. La audiencia es enorme y, de algún modo, inmedible, porque muchos oyentes siguen la radio por internet. Agrega que los días en que ella tiene su columna, en la que comenta libros y entrevista a autores, igual se queda como colaboradora en todo el programa de Lanata.

Hija de padres calabreses, nació en La Plata, vivió la infancia en City Bell y estudió el primario en la escuela pública 38, de Gonnet-Bell, de donde extrae recuerdos para ella imborrables. El secundario lo cursó en la Normal 1 y la carrera terciaria en Humanidades de la UNLP.

Hay una literatura que es de mujeres. Como existe una escritura de varones...

 

Ahora vive en Villa Elisa, está casada y tiene una hija de 11 años. Es profesora en Lengua y Literatura Inglesas, licenciada en Ciencias Sociales con especialización en Lectura, Escritura y Educación por FLACSO y lleva una larga carrera que cuenta con varios posgrados en literatura y años de presentaciones en congresos.

Es también traductora literaria. En su celular atesora unos 300 audiolibros que va escuchando cuando puede. Dedica su tiempo a la enseñanza de la literatura en el nivel secundario en un colegio privado de City Bell. En 2015 la editorial Planeta le publicó además “40 libros que adoro”, una antología de sus preferencias.

Conduce una audición nocturna en una FM de City Bell: en la última emisión hablaron sobre Stephen King, en un programa que empezaría minutos después de cerrada esta entrevista realizada en un bar de Cantilo.

Colabora en Infobae. Lidera un club de lectura virtual en Facebook, con más de 3.500 lectores. ¿Algo más? Sí, con su familia tienen un restaurante italiano en Mar de las Pampas –”Tutto pasta”- que abre los fines de semana. “Cocinar es muy bueno para quien tiene la cabeza ocupada con asuntos de literatura... Descansa la mente”, dice Pittella, que procura mantener frente a la vida una postura serena, a pesar del trajinado cúmulo de tareas que enfrenta todos los días.

Su lugar en radio Mitre se lo debe a Tenembaum. Aquí relata una historia bien platense: “Tenembaum es fanático de Estudiantes y mi padre lo era de Gimnasia, entonces iba al restaurante de Mar de las Pampas y se peleaban siempre, hasta que se hicieron muy amigos. Tenembaum me llevó a su programa y cuando terminó el ciclo, me llamó Lanata y hace cinco años que estoy en el programa de Jorge”, dice.

LITERATURA FEMENINA

¿Existe la literatura femenina? La pregunta le interesa y se toma diez o algunos segundos más para empezar con la respuesta: “...Sí, claro que sí. Hay una literatura que es de mujeres, por supuesto. Como existe una escritura de varones y hay otra de homosexuales...Nadie puede escribir, fuera de lo que realmente es...”.

Su escritora preferida es Virginia Wolf, la británica a la que se considera no sólo una de las principales referentes del modernismo anglosajón en la literatura del siglo XX sino, también, del feminismo internacional.

Se entusiasma al hablar de los libros. Sugiere el nombre de varias escritoras. Recomienda leer “El sol detrás del limonero” de la argentina Angela Pradelli. Habla de escritoras vigentes, como la recién fallecida Ursula Le Guin, copiosa autora estadounidense de cuentos de ciencia ficción.

El escritor varón al que más admira es al sudafricano John Maxwell Coetzee, Nobel de Literatura en 2003 a quien se le confirió esa distinción por “la brillantez a la hora de analizar la sociedad sudafricana”. Lo entrevistó ya tantas veces que, desde hace tiempo, mantiene comunicación abierta con Coetzee. De allí salta al tema neurálgico del “apartheid” sudafricano y a la lucha ejemplar, así la calificó, que libró Mandela.

En 2015 decidió compendiar sus gustos y escribió su éxitos obra “40 libros que adoro”. En el prólogo ella escribió: “Este es un libro escrito por una lectora, para lectores. Y son solamente cuarenta libros. No puedo explicarles la lista enorme que queda afuera de autores argentinos que estoy leyendo en estos días, publicaciones de preciosas editoriales nuevas que están surgiendo... Pilas y pilas de libros en mi escritorio me miran con enojo, y tienen razón... Este libro es una invitación a tomarnos de la mano y caminar juntos por un mundo de libros posibles para que puedas encontrar tu propio destino como lector. Y, sobre todo, es una invitación a completar la lista con aquellos libros que seguramente vos leíste y yo no”.

Ahora, café de por medio, recuerda que eligió para ese libro textos de 19 escritoras mujeres y de 21 escritores varones. La selección incluye a autores dispares, de diferentes lugares y culturas, tales como Atwood, Baricco, Calvino, Coetzee, Irving, Kawabata, Le Guin, Lemebel, Newman, Puenzo, Saramago, Schweblin, Yourcenar, entre muchos otros.

Esta mujer dinámica también habla de una “suelta de libros” que realiza anualmente en la Cárcel de Olmos. Se trata de la entrega de ejemplares a unos 150 internos que cursan en la escuela primaria de la prisión.

En 2015 decidió compendiar sus gustos y escribió su éxitosa obra “40 libros que adoro”

 

Esgrime de pronto un celular moderno. “Leo mucho del audiolibro, que es una aplicación de Amazon, que se denomina Story Tel”. Son tantas las tareas que la esperan a esta divulgadora, que no le alcanzaría el tiempo para enterarse de tantos libros como hay en la actualidad. De modo que una voz digital se encarga de leérselos por vía electrónica.

¿Se siente una mujer con poder? Aquí también pensó unos segundos: “Quiero creer que no...Y hago siempre un ejercicio de mucha autoexigencia, para no creerme lo que no soy. Siento mucho respeto por el autor de un libro, por las editoriales que hacen un esfuerzo por publicar y por los lectores. En cuanto a los editores, si son pequeños editores, les aviso cuándo haré la crítica, para que ajusten bien la distribución de ejemplares”.

¿Cómo es Lanata como conductor? “Para mí ha sido y es un maestro. Te enseña todo el tiempo. Lo respeto mucho. A mí me enseñó a leer, a preguntar. No quiero decir mucho más que esto: hay veces que tengo un libro muy bueno para comentar y, si me entero que Jorge no va a estar ese día...prefiero esperar a otro día cuando él se encuentre en la radio, porque sé que me van a gustar y a enseñar mucho sus comentarios y preguntas”.

 

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