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La bebida puede tener parte de culpa, pero no tanto

Por qué los hombres tienen “barriga cervecera” y deberían cuidarse

Por qué los hombres tienen “barriga cervecera” y deberían cuidarse

La “barriga cervercera” no es exclusiva de quienes toman / web

Miguel Jorge

Un dato: sólo en Estados Unidos, la mitad de los adultos tienen lo que comúnmente llamamos “barriga o panza cervecera”, y aunque efectivamente la cerveza puede tener parte de culpa en un tanto por cierto de la población a la que le gusta la bebida, la razón principal se debe a otra serie de factores. La clave se encuentra en la forma del cuerpo que tenemos cada uno, y esta forma viene dada por la manera en que almacenamos la grasa, que a su vez depende de nuestra genética y hormonas. Por ejemplo, la mujeres suelen acumular grasa en los muslos, brazos y parte trasera.

Los hombres, en cambio, tienden a acumular la grasa en sus vientres, y la gran mayoría es un tipo de grasa denominada “grasa visceral” que se esconde en lo profundo del estómago. Esta grasa tiende a acumularse detrás de la pared abdominal empujando a los abdominales hacia fuera, y creando así la “barriga cervecera” que sobresale.

En cuanto al nombre común, tampoco es exacto, ya que no son exclusivas de los bebedores de cerveza. En realidad, el nombre se debe a las calorías que contiene. En promedio, una cerveza “normal” contiene alrededor de 150 calorías por lata, es decir, de 30 a 50 calorías más que una copa de vino, o 45 más que un trago de whisky.

Si no quemamos estas calorías extras, lo normal es que terminen directamente en tu intestino. Además, no sólo son las calorías, sino el tipo. La cerveza contiene altos niveles de carbohidratos procesados, los cuales pueden interferir con los niveles de insulina y promover el almacenamiento de grasa alrededor de tus órganos.

Para que nos hagamos una idea, mientras que una copa de vino contiene 1 o 2 gramos de carbohidratos, una cerveza contiene de 10 a 20. Además, lo cierto es que tampoco importa si estas calorías y carbohidratos vienen de la cerveza específicamente, o bien de otro tipo de consumos como pueden ser la “comida basura”.

Por supuesto, la barriga cervecera son malas noticias. La grasa visceral envuelve tus riñones, hígados e intestinos, además de liberal hormonas que pueden alterar tu función normal, pudiendo también conducir a problemas como la diabetes tipo 2, enfermedades del corazón, e incluso, en casos agudos, cáncer.

Si todo esto no fuera suficiente, una vez que una barriga se queda sin espacio para almacenar esa grasa visceral, el cuerpo podría comenzar a construirlo dentro de los órganos cercanos, lo que puede conducir a la enfermedad del hígado graso y otros problemas derivados.

Por tanto, incluso si eres flaco y joven pero te empieza a asomar la figura de ese neumático extra, lo mejor que puedes hacer es comenzar a hacer algo de ejercicio y variar tu dieta por algo más saludable. Y es que a medida que envejecemos, los hombres somos más propensos a crecer en el área del estómago.

 

 

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