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El mundo de las finanzas tiene la mirada puesta en el resultado de las elecciones

El mundo de las finanzas tiene la mirada puesta en el resultado de las elecciones

Por: Ricardo Rosales
 

prensa.rosalesr@gmail.com

En el mundo de las finanzas circula una frase que dice “el 11 votarán los argentino y el 12 los mercados”. Hace referencia a las próximas PASO de agosto, en donde se supone habrá un escenario más claro de hacia qué Gobierno se dirige el país en las presidenciales de octubre próximo. Por cierto que el escenario es bastante más complejo y, si de especulación se trata, no sería de descartar que los movimientos financieros se adelanten y tomen posiciones más defensivas, o quizás desaten alguna euforia. El relato actual que repiten en los mercados es el siguiente: la dolarización se irá a las nubes si Fernández/Cristina Kirchner sacan una ventaja superior a los 7 puntos a la formula Macri/Pichetto; o la calma cambiaria se prolongará si la diferencia fuera de 5 puntos o menos.

Las especulaciones en el ámbito político y económico son infinitas en estos días, en donde la incertidumbre es el único dato cierto y la apuesta, hacia un lado u otro, juega a acertar una suerte de tómbola.

La dolarización y un dólar sin techo, no son los previstos para esta fecha y se mantienen en una zona de tranquilidad que nadie quisiera alterar demasiado, el ciudadano común menos que nadie. Pero en las alturas políticas no es tan sencillo.

El oficialismo persigue la estabilidad del dólar porque ese escenario es el que más lo favorece, facilita un despegue económico y despierta al consumo. También sostienen que la dolarización de carteras ya está casi agotada y, que de haber otro intento existen suficientes reservas en el Banco Central para cubrir esa demanda. Aunque en el Ministerio de Hacienda y el Fondo Monetario Internacional aceptan a regañadientes que “algo” se atrasa el precio del dólar y que el “carry trade” es un problema que puede hacer ruido más adelante.

En la oposición, la tranquilidad cambiaria no les ayuda al relato del fracaso total y de una economía colapsada. En las últimas semanas, los índices de confianza de los consumidores o sobre el Gobierno han tenido un salto significativo.

El indicador, medido por la Universidad Di Tella y otras entidades, coinciden en este diagnóstico. El rebote del consumo, si bien muy limitado, y las compras con Ahora 12, estarían reflejando ese mejor clima y tiene que ver con la estabilidad del dólar. Pero aparece una dificultad adicional. La línea de oposición de Fernández/Cristina Kirchner enfrenta una trampa: no debiera alterar los mercados si se encaminan a un triunfo electoral. El discurso de enfrentamiento al Fondo Monetario Internacional, amenaza de default de la deuda o borrar la desregulación de los mercados, alienta otra crisis financiera a corto plazo. El temor de los mercados al regreso de Cristina Kirchner no ha decaído con la nominación de Alberto Fernández. No es claro cuánto advierten en la cima K este riesgo y hasta dónde están dispuestos a suavizar el discurso de campaña.

En las últimas semanas hubo varias misiones a Nueva York y a Washington de mensajeros del área económica K, en busca de mostrar una cara moderada y responsable de una eventual próxima gestión. No convencieron en absoluto, pero mostraron la preocupación K de que los mercados detonen otro tsunami si el resultado electoral se inclina hacia la oposición.

El rol de Fondo Monetario Internacional es sustancial en este juego. No hay dudas de que el organismo está hoy dando un respaldo directo al presidente Mauricio Macri. En la última reunión del G-20 la titular Christine Lagarde, volvió a afirmar que la Argentina va en la dirección correcta y que se comienzan a ver los resultados.

La actitud de Donald Trump y el Tesoro norteamericano es de un alineamiento similar. Un rebote de la crisis cambiaria por el triunfo K en las PASO complica, sin dudas, a la gestión oficial, pero quizás más a la oposición por los miedos que se abrirán de una debacle económica mayor si regresa la fórmula Fernández/Cristina Kirchner.

El acuerdo alcanzado por el Mercosur con la Unión Europea es un botón de las contradicciones opositoras. El tratado comercial de la Argentina con Brasil, Paraguay y Uruguay estaba en terapia, y casi desahuciado luego de años de estancamiento y de los intentos oficiales de abrir la economía local al mundo.

Y ahora revive con gran fuerza, tras llegar a un acuerdo y cerrar negociaciones que llevaron más de 20 años. En potencia se agrega un mercado de 700 millones de habitantes, con enormes oportunidades. No de manera inmediato, si en el mediano plazo.

El Gobierno de Cristina Kirchner intentó en reiteradas oportunidades cerrar este acuerdo y no lo logró. El rechazo del candidato Fernández, dando a entender que este acuerdo quitará empleo a los argentinos y otros miedos, es prehistórico.

El discurso proteccionista tiene adeptos locales, pero está muy deteriorado en el mundo. Incluso el que ejerce Donald Trump que no lo ha usado para aislar a la economía de EE UU, sino como una herramienta de negociación agresiva, con China especialmente, pero también con México, Canadá y los europeos.

 

 

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