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Los árboles podrían no absorber más CO2 a partir del año 2100

Un estudio científico pone en duda la capacidad de las plantas de seguir asimilando el dióxido de carbono de la atmósfera más allá del final del siglo, por la forma en que aumenta su concentración

Los árboles podrían no absorber más CO2 a partir del año 2100

Detener la deforestación, una de las mejores alternativas contra el calentamiento global / Shutterstock

13 de Agosto de 2019 | 02:31
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El gas de efecto invernadero con mayor impacto en el cambio climático, el dióxido de carbono (CO2) es también un elemento clave para los árboles, ya que combinado con nutrientes como nitrógeno y fósforo los ayuda a crecer. Pero a medida que aumentan las concentraciones de dióxido de carbono, las plantas necesitarán nitrógeno y fósforo adicionales para equilibrar su dieta. Es así que la cuestión de cuánto dióxido de carbono pueden éstas absorber en forma adicional, dadas las limitaciones de los otros nutrientes, constituye una incertidumbre crítica en la predicción del calentamiento global.

Ahora un equipo internacional dirigido por científicos de la Universidad de Stanford (Estados Unidos) y la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) ha encontrado razones para prever que los árboles seguirían absorbiendo dióxido de carbono (CO2) a tasas generosas durante unos 80 años más, pero advierten que las plantas solo pueden absorber una fracción de dióxido de carbono en la atmósfera y su capacidad para hacerlo más allá de 2100 no está clara. Así lo señalan en un estudio publicado en la revista especializada ‘Nature Climate Change’.

“Mantener los combustibles fósiles en el suelo es la mejor manera de limitar el calentamiento adicional -asegura el autor principal del estudio, el doctor César Terrer, investigador de la Escuela de Ciencias de la Tierra, Energía y Medio Ambiente de Stanford--. Pero detener la deforestación y preservar los bosques para que puedan crecer más es nuestra siguiente mejor solución”.

“Plantar o restaurar árboles es como poner dinero en el banco --ejemplifica el coautor Rob Jackson, profesor titular en Ciencias del Sistema Terrestre en Stanford--. El crecimiento adicional del dióxido de carbono es el interés que ganamos en nuestro equilibrio. Necesitamos saber lo alta que será la tasa de interés de nuestra inversión en carbono”.

LA INVESTIGACIÓN

Varios experimentos individuales, como la fumigación de bosques con niveles elevados de dióxido de carbono y el cultivo de plantas en cámaras llenas de gas, han proporcionado datos importantes, pero no hay una respuesta definitiva a nivel mundial.

Para predecir con mayor precisión la capacidad de los árboles y las plantas de secuestrar dióxido de carbono en el futuro, los investigadores sintetizaron datos de todos los experimentos de este tipo realizados hasta ahora en pastizales, matorrales, tierras de cultivo y sistemas forestales.

Utilizando métodos estadísticos, aprendizaje automático, modelos y datos satelitales, los investigadores cuantificaron además cuánto nutrientes del suelo y factores climáticos limitan la capacidad de las plantas y los árboles para absorber dióxido de carbono adicional. Y basados en conjuntos de datos globales de nutrientes del suelo, también mapearon el potencial del dióxido de carbono para aumentar la cantidad y el tamaño de las plantas en el futuro, cuando las concentraciones atmosféricas del gas podrían duplicarse.

Sus resultados muestran que los niveles de dióxido de carbono esperados para fines de siglo deberían aumentar la biomasa de las plantas en un 12 por ciento, permitiendo que éstas almacenen más dióxido de carbono, una cantidad equivalente a seis años de emisiones actuales de combustibles fósiles.

El estudio destaca también las asociaciones importantes que los árboles forjan con los microbios y los hongos del suelo para ayudarlos a absorber el nitrógeno y el fósforo adicionales que necesitan para equilibrar su ingesta adicional. Y pone de manifiesto el papel crítico de los bosques tropicales -como los de la Amazonía, el Congo e Indonesia- con el mayor potencial para almacenar carbono adicional.

“Ya hemos sido testigos de la tala indiscriminada en los bosques tropicales vírgenes, que son los mayores reservorios de biomasa en el planeta”, dice Terrer al señalar que si seguimos por el camino actual “podemos llegar a perder una herramienta tremendamente importante para limitar el calentamiento global”.

EN ARGENTINA

El 80% de la deforestación en Argentina se concentraría en cuatro provincias de la región chaqueña: Santiago del Estero, Salta, Chaco y Formosa, donde se perdieron 113.000 hectáreas el año pasado, según alertó la semana pasada Greenpeace en un informe en el que responsabilizó a la “expansión descontrolada de la industria ganadera”.

“La expansión descontrolada de la industria ganadera está generando un crimen histórico sobre un lugar único: el Gran Chaco, el segundo ecosistema forestal de Sudamérica, después del Amazonas”. “En los últimos cinco años la deforestación por ganadería intensiva fue allí más del doble que la provocada por agricultura”, asegura el informe de Greenpeace.

La importancia de este espacio radica en que allí conviven 3.400 especies de plantas, 500 especies de aves, 150 mamíferos, 120 reptiles, 100 anfibios y más de cuatro millones de personas, de las cuales cerca del 8% son indígenas, quienes dependen del bosque para obtener alimentos, agua, maderas y medicamentos.

 

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