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Las disquerías, una especie en extinción, que suma bajas

Uno de los locales más tradicionales que está en el microcentro, cierra para siempre. En La Plata el rubro apenas sobrevive

Las disquerías, una especie en extinción, que suma bajas

Un conjunto de factores llevó a Diana Lucki a bajar las persianas de un local emblemático en el rubro de la música / César Santoro

Por: LAURA GARAT
lauragarat@eldia.com

3 de Septiembre de 2019 | 03:38
Edición impresa

Se combinaron la acumulación de crisis económicas sufridas en el país en las últimas décadas; la actual sequía en las ventas, fruto del proceso inflacionario; el aporte de las tecnologías, que reemplazaron en la reproducción musical los formatos físicos; y el cansancio personal de su dueña, hija del matrimonio que inauguró el comercio en 1961. Por todas esas razones juntas, la disquería Las Delicias, que habita un local de la calle 8 casi esquina 49, tiene los meses contados: en diciembre, pasada la Navidad, cerrará de forma definitiva.

Dentro del rubro, ese comercio es el más antiguo de La Plata. Además, no quedan muchos en la Ciudad, sobre todo si se compara con la época de oro de la actividad, entre los años 60 y 90, cuando en el centro platense competían numerosos locales. Ahora sobran los dedos de una mano para enumerarlos.

El emprendimiento a punto de cumplir su ciclo lo iniciaron unos jóvenes Máximo y Fanny Lucki, quienes por entonces tenían a sus hijas Patricia, Diana y Jenny muy chicas. En aquel momento, el local no pudo estar mejor situado, en 8 entre 49 y 50, cuando la vida de la Ciudad pasaba por ese lugar todos los días y a distintas horas. Arrancó como negocio de frutos secos, continuó como bombonería y regalería. Pero a Máximo le gustaba mucho el jazz, y a Fanny la música clásica, y entonces a la pareja se le ocurrió, en esos primeros años sesentistas, lanzarse a vender discos.

Alcanzaron a comercializar la última tanda de discos de pasta y enseguida salieron los de vinilo. El comercio fue, por mucho tiempo, un éxito. Por esa primera época, para mover las estanterías, incentivaban las ventas con distintas promociones, como, por ejemplo, regalar un “simple” al cliente que ya había comprado cinco “long play”. En el entrepiso del local, con la ayuda de un “Winco”, le permitían a la gente escuchar lo que estaba interesada en comprar, por lo general algún tema de moda.

Fue testigo de todos los cambios y superó cada salto de la industria con distintas estrategias

 

Máximo falleció en 1969 y varios años más tarde lo siguió Fanny. Quedó a cargo del negocio familiar la hija del medio, quien, cuando tomó las riendas del lugar ya era una vendedora ducha, pues atendía el local, a su manera y sobre la falda de su madre, desde los 8 años.

Para explicar, en parte, la decisión de ponerle fin al negocio, la propietaria de “Las Delicias” (así se llamó desde el inicio justamente por el rubro con el que abrió y con los años, al convertirse en disquería, el nombre se amplió a “Las delicias sonidos”) detalló a EL DIA uno por uno los momentos críticos que atravesó la actividad debido a las políticas económicas aplicadas en las diferentes épocas: la hiperinflación de 1989, el efecto Tequila de 1995, el corralito de 2001, la carga tributaria que se le exigía al sector durante los años de gobierno kirchnerista, y la larga recesión por la caída del poder adquisitivo que caracteriza el último tiempo.

“Me cansé de pelearla siempre; ya es hora de liquidar el stock, aprovechar la mejor fecha de ventas que ha sido históricamente la Navidad, y cerrar para siempre”, dijo Diana Lucki al tiempo que reconoció que el servicio de música digital, ya totalmente extendido entre los melómanos, “Spotify”, y la posibilidad de encontrar lo disponible en el mercado que brinda “Youtube” a través de internet dispararon los tiros de gracia para las disquerías. “Todo nos fue matando, y ahora, con la crisis actual tener que ponerme otra vez a luchar no me entusiasma. Quizás podría superarla también, como otras, pero ya me harté”, añadió.

Con 58 años de trayectoria de una época en que las transformaciones tecnológicas y de los usos y costumbres se dieron de una forma vertiginosa, “Las delicias” fue escenario testigo de todos los cambios, ya que, como se dijo, empezó con el coletazo del disco de pasta, y vio pasar el vinilo, pero también el cassette, el magazine; el cd (toda una revolución), el dvd, el blu ray. Cada salto de la industria pareció hacer sucumbir el negocio y sin embargo, con distintas estrategias, abriendo la oferta a otros artículos vinculados de alguna manera con la música, se salió adelante.

“Todo nos fue matando, y ahora, con la crisis actual tener que ponerme otra vez a luchar no me entusiasma”

Diana Lucki
Dueña de “Las Delicias”

 

Otra particularidad del mercado de antaño que va en franca desaparición en esta era virtual y que Lucki rememora es el arte de tapa, que surgió al aparecer el vinilo y se mantuvo, con gran creatividad, durante los lanzamientos del dvd y que fue, fundamentalmente un fuerte de la producción vinculada al rock. “Eso también se pierde con esta forma de escuchar música ahora, además de perder mucha calidad en el sonido”, resaltó la dueña de la disquería céntrica que en cuatro meses se despide de su público.

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