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Un salto de fe

Ni el tripero más escéptico puede abstraerse al impacto que generó y genera la llegada de Diego Maradona como entrenador albiazul.

Un salto de fe

Es una locura. Faltan 87 puntos y cuando Gimnasia apuntaba a un entrenador con espalda y personalidad, alguien dijo la palabra mágica "Maradona" y surgió el mito, la épica y no son pocos los que imaginan la salvación heroica con músca de Wagner.

Es una locura. Diego Maradona no tiene grandes pergaminos como entrenador y está recién operado. Dorados lo devolvió a las noticias deportivas pero no deja de ser una segunda división de una liga de segundo orden.

Es una locura. Una CD que no paró de errar en el fútbol busca la piña salvadora, como la de Roña Castro con Jackson, como la de Víctor Galíndez con Kates, porque está abajo en las tarjetas y no para de recibir piñas. Cada partido perdido es un golpe de nocaut; cada triunfo de un rival directo es un gancho al hígado que quita aire y piernas.

Es una locura. La motivación, operar sobre la cabeza del plantel parece ser más importante que la táctica o como se va a parar este equipo.

Es una locura. Sebastián Méndez, la pata bragarnikiana del enorme negocio, le daría orden al trabajo y cubriría eventuales ausencias, aunque con Maradona nunca se sabe: motivado, tal vez siempre esté junto al plantel, más allá de que resten soluciones de logística.

Es una locura. Tiene todo para salir mal. Promedio en contra, equipo sin balance, elecciones a fin de año.

Es una locura, pero hasta el más racional de los triperos tiene un instante de corazón sobresaltado. El poster va a estar en el banco de Gimnasia. El mito estará de azul y blanco. Un Dios pagano y futbolero guiará a miles de fieles, porque si se es futbolero se es maradoniano. Porque ese hombre que está a punto de cumplir 59 años nos representó como nadie. Para bien o para mal, somos esto. Genuino. Único. Nos levantamos temprano para verlo en japón, cuando todo era nuevo. Festejamos con él en México. Lloramos con él en Italia, Inflamos el pecho con él, siempre. Salimos de la mano con la enfermera y a todos nos cortaron un poco las piernas.Es una locura sentirlo el 10 de la Selección, Argentina en pantalones cortos, cuando hace 22 años que no juega y no es -claramente- el Maradona de los tecnicos.

Es para llorar, perdonenme.

Es una locura.

Una locura...A veces es hermoso estar loco. Y creer.

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